Nace el laboratorio que quiere imprimir órganos en Extremadura

Los investigadores Juan Carlos Gómez y Enrique Mancha observando el trabajo que realiza una de las bioimpresoras 3D del laboratorio. / J. REY

Acaba de ponerse en marcha en el Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón de Cáceres y cuenta con tres bioimpresoras 3D

ÁLVARO RUBIOCÁCERES.

Parece ciencia ficción que una vena, una arteria e incluso un riñón puedan fabricarse en una impresora 3D e implantarse en un cuerpo humano. Sin embargo, en Extremadura están cada vez más cerca de conseguirlo. La comunidad científica ya está realizando avances en esa línea de investigación y esta región se ha sumado a esa carrera con la puesta en marcha del primer laboratorio de bioimpresión médica. Ubicado en el Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón de Cáceres, sus máquinas ya están funcionando.

El nuevo espacio cuenta con cuatro áreas. Una dedicada a la formación, otra al estudio de materiales, una tercera centrada en tecnología CNC (Control Numérico Computarizado) con una máquina que permite controlar en todo momento la posición de un elemento físico y, la más importante, una zona en la que trabajan seis impresoras 3D.

Tres de ellas son máquinas de bioimpresión con capacidad para crear mediante células vivas una estructura tridimensional que puede suplir la función de un tejido dañado y hasta de un órgano.

Francisco Miguel Sánchez Margallo Director científico del Jesús Usón «Empezaremos a hacer proyectos para crear cartílagos, prótesis, catéteres, venas y arterias»

Para ello esta tecnología utiliza materiales como geles, compatibles con un organismo vivo, y los mezcla con otro tipo de componentes como células madre, factores de crecimiento o fármacos. «El proceso puede durar desde tres minutos a cien horas, dependiendo de la complejidad», explica Juan Carlos Gómez, ingeniero industrial e investigador del área de Bioingeniería y Tecnología Sanitaria del Centro de Cirugía de Mínima Invasión. Su compañero de trabajo, el biólogo Enrique Mancha, añade que para que esto sea posible cuentan con el laboratorio de terapia celular del Jesús Usón.

Ambos han visto nacer este proyecto que se puso en marcha hace más de un año en el centro cacereño y se muestran optimista en cuanto a sus posibilidades. «En el futuro podríamos recrear órganos que sean trasplantables a personas. Hablamos, por ejemplo, de un riñón, aunque es más sencillo replicar estructuras óseas», afirman.

De hecho, aseguran que ya se están dando pasos bastante rápidos. «Hay grupos de profesionales médicos que trabajan con piel y córnea artificial, así como en estructuras más sencillas como una arteria y una vena. Eso ya empieza a ser una realidad, pero aún hay que investigar mucho en materiales», detalla Gómez mientras se dirige a enseñar las otras impresoras del laboratorio.

Son tres más pero su función es diferente. No tienen como finalidad crear tejido vivo, sino imprimir modelos de diferentes partes del cuerpo humano para ensayos quirúrgicos. Con ello lo que se ofrece al cirujano es la posibilidad de tener impresa, con plástico o resina, la parte de la que va a ser operado el paciente y así planificar la intervención con más tiempo y menos riesgo. Precisamente hay una empresa dirigida por el médico extremeño Jesús Corbacho que ofrece ese servicio y también está instalada en el Centro de Cirugía de Mínima Invasión.

Esa tecnología tiene más limitaciones que la bioimpresión y en el nuevo laboratorio extremeño son conscientes de ello. «Actualmente estamos realizando investigación de materiales y pruebas de viabilidad celular para comprobar si viven o no las células cuando las integran con diferentes componentes», aseveran Gómez y Mancha. Según detalla el director científico del Jesús Usón, Francisco Miguel Sánchez Margallo, están manteniendo contactos con investigadores y médicos para crear una red de profesionales interesados en la bioimpresión. «Empezaremos a hacer proyectos para crear cartílagos, prótesis, catéteres, venas y arterias», concreta.

De hecho, están colaborando en ello profesionales de otras áreas del Jesús Usón. «Estamos haciendo estudios sobre cartílagos y prótesis vasculares. Es lo más asequible a corto plazo», matiza.

Además, están trabajando con una empresa en un proyecto sobre el infarto de miocardio. «Cuando se produce se genera una cicatriz en el corazón y el tratamiento consiste en colocar una membrana de colágeno que lleva células madre con la idea de reparar el daño sufrido por el paciente. Eso se está estudiando para conseguir hacerlo con bioimpresión», apunta Sánchez Margallo, quien también alude a que ya están colaborando con empresas de Andalucía para crear venas y arterias artificiales.

Colaboración con Portugal

«Hacer proyectos con socios de otros países como Portugal es imprescindible. Por eso, vamos a empezar a trabajar con investigadores lusos para el desarrollo de nuevos catéteres y prótesis», detalla Margallo. Él incide en que se trata de «un laboratorio abierto en el que alumnos de Ingeniería y Medicina, así como profesionales de esos ámbitos, pueden desarrollar sus propias ideas».

Eso se resume en que si hay emprendedores que quieran poner en marcha sus proyectos, en un principio no tendrán que invertir en maquinaria para hacer pruebas. Hay que tener en cuenta que el precio de una bioimpresora oscila entre los 10.000 euros y el medio millón.

Por ese motivo, el nuevo laboratorio que echa a andar en la región es único en España, según dicen sus impulsores. «Hay empresas que se dedican a impresión 3D y hospitales que cuentan con esta tecnología. Sin embargo, no hay centros públicos que se centren exclusivamente en la salud con bioimpresión y lo ofrezcan al ciudadano como herramienta de investigación y desarrollo», especifica Margallo, quien destaca que el proyecto ha sido posible gracias a Red.es, una entidad que depende de la Secretaría de Estado para el Avance Digital, la Junta de Extremadura y la cofinanciación de 528.380 euros procedentes del Fondo Europeo de Desarrollo Regional para la adquisición de los equipos.