«El mundo clásico es muy divertido y nos viene bien para conocernos»

Emilio del Río Sanz (Logroño, 1963). :: HOY/
Emilio del Río Sanz (Logroño, 1963). :: HOY

Emilio del Río Sanz es filólogo, profesor y escritor autor de 'Latin lovers' | Este especialista ha escrito un exitoso libro para divulgar la importancia del latín, de lo cual hablará en Aula HOY

J. L. G. BADAJOZ .

Pocos españoles se plantean hoy día poner el latín de moda. Emilio del Río Sanz (Logroño, 1963) es una de esas personas. Doctor en Filología Clásica por la Universidad Complutense de Madrid, es divulgador de esta lengua muerta a través de su sección 'Verba Volant' en el programa de RNE conducido por Pepa Fernández los domingos por la mañana. Además de su faceta pública como político vinculado al PP, ha dirigido tesis doctorales, ha publicado más de cien artículos de investigación y varios libros de su especialidad, el último 'Latin Lovers' (Espasa Libros, 2019), que va por la séptima edición y donde trata con rigor y humor la importancia del latín en nuestra sociedad. El lunes en Cáceres y el martes en Badajoz, hablará de ello en aula HOY.

-Escribir un libro de divulgación del latín es todo un acto de osadía, ¿qué le llevó a dar el paso?

AULA HOY

uLunes en Cáceres
El 6 de mayo. Sala Cajalmendralejo. Casa de los Málaga. Avda España, 13. A las 20.15 horas.
uMartes en Badajoz
El 7 de mayo. Salón de Actos del Colegio Oficial de Farmacéuticos. Calle Ramón Albarrán, 15. A las 20.15 horas.

-Creo que el latín nos viene muy bien para la vida, para conocer mejor el mundo que nos rodea y a nosotros mismos. Pero es que además el latín y el mundo clásico son muy divertidos. He tratado de hacer ver que hablamos latín sin saberlo y estamos rodeados de una cultura clásica. De lo más actual y moderno que hay es el latín. En la película La Vida de Brian se preguntan qué han hecho los romanos por nosotros, y es que lo han hecho todo, no solo nos han dejado la lengua que hablamos sino también el concepto de ciudadano o el derecho, nuestra manera de comer, de ver el mundo, incluso el amor y el humor. Sabiendo latín se hacen mejor ambas cosas.

En el lenguaje inclusivo debe haber sentido común, no se puede imponer, provoca situaciones absurdas

-Usa usted nombres de capítulos muy atrayentes, como de 'De Asterix al Brexit' o 'Sobre esta pizza edificaré el Imperio romano', lo cual pone en un brete a cualquier profesor tradicional de latín de los que huían los alumnos.

-En realidad el libro es para quienes no tienen ni idea de latín o para los que lo han estudiado pero lo odian, y porsu puesto para quienes aman la cultura clásica. En los 53 capítulos ninguno está titulado en latín y hay muchas referencias al cine, la música pop, al rock, al cómic, a la gastronomía, al vino o a la actualidad. Hasta para salirse de la Unión Europea los ingleses recurren al latín, y es que su idioma tiene un 60 por ciento de vocabulario en latín. Brexit es una palabra latina. Los lectores se van a reconciliar con el latín.

-¿Qué opina como filólogo del lenguaje inclusivo, un asunto que se ha colado en la agenda política y en los discursos de muchos candidatos?

-Como todo, debe haber sentido común. Un saludo inicial a todos y todas está bien, pero que toda la intervención sea así, no. Hay un 'sketch' buenísimo de José Mota sobre esto que demuestra que es absurdo. El lenguaje no se puede imponer porque es lo más democrático que existe y por eso cada mañana decidimos entre todos cómo vamos a hablar. Por otro lado, ese abuso de lo políticamente correcto va contra las propias normas del lenguaje y provoca situaciones absurdas.

-¿Es partidario de abreviar las palabras y usar, por ejemplo, una 'x' para decir 'por'?

-Esto existe desde el comienzo de los tiempos, desde que tenemos escritura tenemos abreviaturas. Si uno está mandando un guasap lo puede utilizar. Un ejemplo, Pepe como apelativo cariñoso de los que se llaman José viene de una abreviatura. Se denomina hipocorístico. Pepe proviene de la forma en que se denominaba en latín a San José: Pater Putativus 'padre supuesto'. San José era el 'padre supuesto' de Jesús; como es muy largo esta forma en latín solía abreviarse como P.P., y de ahí que a los josés y a las josefas se las llame Pepe y Pepa. Las inscripciones latinas están llenas de abreviaturas porque imaginemos lo que suponía entonces grabar en piedra. Ahora para todo se debe usar el sentido común. Por eso yo en mis guasaps uso algunas abreviaturas, pero si escribo un documento que va a ser público pues no lo hago.

-Usted además de filólogo ha sido político, tanto consejero como diputado en el parlamento de La Rioja o en el Congreso de los Diputados, ¿ha notado que los políticos cada vez hablan peor?

-Nos iría mejor si estudiásemos más latín en el sistema educativo, como en los grandes países de la Unión Europea como Alemania, Francia, Italia o Inglaterra. España es un gran país, pero no se estudia latín. Sería conveniente al menos tres años de latín y uno de cultura clásica. Esto nos permitiría hablar mejor. La comunicación es muy importante para la vida. Dicho esto, ya hay una frase de Cicerón de hace dos mil años que decía que cada época anterior era mejor. Creo que una de las cuestiones que más se echa en falta es hablar mejor, pero ya no solo entre los políticos. Cualquier empresario que tiene que hablar al recoger un premio, por ejemplo, tiene que leer. Habría que fomentar en la enseñanza hablar en público. Hoy día casi todos leen sus intervenciones. Leer los discursos es un déficit y para mejorar todo esto conviene aprender latín, que además es muy divertido.

-¿Cuál es su pronóstico sobre en qué posición quedará el latín en las aulas ahora que está a punto de formarse un nuevo Gobierno de España?

-Si España es un gran país de Europa debería haber una gran presión social para que estudiemos más latín en el sistema educativo al margen de que se elijan ciencias o letras o medicina o ingeniería. El latín y la cultura clásica sirve para formar ciudadanos libres y críticos.