Una mujer con obesidad mórbida denuncia a Ambulancias Tenorio

Paula Martínez en la silla de ruedas eléctrica que utiliza para desplazarse./
Paula Martínez en la silla de ruedas eléctrica que utiliza para desplazarse.

La empresa afirma que no ha recibido ninguna notificación y el SES apunta que a la paciente se le ofrecieron dos vehículos que rechazó

F. J. NEGRETE/J. M. M.

150 euros cuesta el viaje en taxi desde Badajoz a San Vicente de Alcántara. Paula Martínez se enteró de este precio el pasado jueves 11 de abril. Tuvo que recurrir a un vehículo privado para volver desde el hospital Universitario de la capital pacense a su localidad porque, según denuncia, no acudió ninguna ambulancia adaptada a la obesidad mórbida que padece para hacer ese traslado.

Por ello, ha interpuesto una reclamación en el centro hospitalario y una denuncia ante la Guardia Civil. «Nos la recogió el jefe de celadores y con la copia que nos entregó fuimos al cuartel de San Vicente», explica María Ventura, hija de Paula, que acompañó a su madre durante todo el día. La empresa Ambulancias Tenorio, concesionaria del transporte terrestre sanitario, asegura que no tiene constancia de ninguna denuncia y el Servicio Extremeño de Salud (SES) indica que no cuenta con información de una reclamación de esta paciente en el Servicio de Atención al Usuario, aunque sí conocen el incidente. «La responsable de Transporte Sanitario del Área habló personalmente con un familiar de la paciente», confirman fuentes del SES, en relación a María.

La jornada fue muy larga para madre e hija. Paula, que se mueve en una silla de ruedas eléctrica y no puede ponerse de pie, tenía que sacarse una muela en el centro de salud de Alburquerque. Hasta allí viajó en una ambulancia con rampa, a la que puede acceder sin necesidad de levantarse, en un desplazamiento que estaba programado. Al finalizar la intervención, ante el malestar que sentía y la fiebre que presentaba, se decidió que se dirigiera al hospital Universitario de Badajoz. «Llamamos a Ambulancias Tenorio y estuvimos más de tres horas esperando un vehículo con rampa», insiste María, que afirma que hasta que los facultativos del centro de salud no hicieron la llamada no se presentó la ambulancia.

El SES explica el tiempo de espera por el rechazo de la paciente a los dos vehículos que se le ofrecieron: una ambulancia de urgencias y una bariátrica, que es específica para personas con obesidad mórbida. «Su familiar dijo que a la paciente le resultaba muy incómodo viajar tumbada», aportan fuentes de la administración. Por ello, hubo que esperar a que quedara disponible una ambulancia con rampa.

María niega que se pusiera a su disposición una ambulancia bariátrica y que el rechazo para el vehículo de urgencias se debe a que la camilla solo tiene 70 centímetros de ancho. «Mi madre pesa 140 kilos, no entra en esa camilla, ni siquiera le llega el cinturón y no se lo puede abrochar», advierte, a la vez que puntualiza que sin rampa era imposible que su madre entrara en la ambulancia porque no había una grúa.

Una vez en Badajoz, Paula estuvo ingresada y recibió el alta sobre las once de la noche. «Nos dijeron que nos recogería una ambulancia y tras dos horas esperando decidí llamar yo misma a Ambulancias Tenorio», comenta María. Según su versión, la respuesta que recibió es que no había en servicio ningún vehículo con rampa y que debería esperar hasta las ocho de la mañana para que hubiera alguno disponible. «Tampoco pude hablar con ningún responsable, me dijeron que hasta la mañana era imposible», añade.

Tres de la mañana

Ante esta situación, optó por pedir un taxi adaptado en el que su madre pudiera entrar sin bajarse de la silla. «Llevaba todo el día fuera de casa, se encontraba mal y no podíamos esperar más; llegamos a San Vicente a las tres de la mañana», en palabras de María, que se siente discriminada y que considera que su madre merece un servicio digno.

El SES remarca que volvió a ofrecer dos vehículos a Paula para su traslado y que fueron nuevamente rechazados. Al mismo tiempo recuerda que solo las ambulancias destinadas a los desplazamientos programados están adaptadas para viajar en silla de ruedas.

La versión de las afectadas difiere otra vez en lo relativo al vehículo específico para personas con obesidad mórbida y niegan que se les diera esa posibilidad.

La tercera parte implicada, la empresa concesionaria del transporte, sin hacer ninguna referencia a la existencia de este incidente concreto, recuerda que no es la encargada de las urgencias y que su función es realizar los viajes que están programados, como por ejemplo a la hora de acudir a una consulta.