El monasterio advierte ante el día de hoy que su aforo es limitado

EFE MÉRIDA.

El Real Monasterio de Guadalupe, Patrimonio de la Humanidad desde hace 25 años, recibe cada año la visita de miles de personas, especialmente con motivo de su festividad, como ocurrirá hoy, con la llegada de muchos peregrinos que harán el camino a pie, a caballo o en bicicleta.

Así lo asegura el guardián del Monasterio de Guadalupe, fray Guillermo Cerrato, en una entrevista en el semanario Iglesia en Camino, que edita la Archidiócesis de Mérida-Badajoz.

Ante la masiva presencia de personas, al ser el espacio más visitado de la región, Cerrato ha advertido de que el sitio es limitado.

Los lugares que más sufren con las visitas son el camarín y la antesala, el más querido para ellos, según indicó, porque los días de aglomeración acumula «una cantidad enorme de humedad por falta de oxigenación y transpiración».

Cerrato destacó que su primera preocupación tras ocupar otra vez el puesto, en el que ya estuvo entre 2001 y 2009, es tratar de vivir el Evangelio y ayudar a vivirlo a los hermanos de su comunidad, así como que el santuario sea un lugar no solamente de encuentro humano o histórico-cultural, sino de ayuda a las personas para que cuenten con Dios para dar sentido a su vida.

En el ámbito más material, sus preocupaciones son que el lugar tiene más de 24.000 metros cuadrados y hay que estar permanentemente en obras.

Es un espacio «vivo y habitado». «No podemos seguir manteniendo la basílica y otros espacios en la situación de precariedad que se encuentran», subrayó. Cerrato recordó que en su anterior etapa como guardián se vieron obligados a poner una red para proteger posibles accidentes por la caída de adornos colocados en el siglo XVII, en la bóveda de la nave central y del crucero. A su juicio, es «fundamental» que se acometa una reparación en la basílica y una restauración del retablo mayor, sobre todo de sus cuadros.

«También, me da hasta miedo decirlo, habrá que acometer el ensolado de fragmentos de la basílica, que a lo mejor requiere una operación arqueológica», comentó. Sobre el XXV Aniversario de la declaración del monasterio como Patrimonio de la Humanidad, Cerrato aseguró que ha extendido el conocimiento de Guadalupe, que tiene como desventaja respecto a otros centros, que no es lugar, «hay que venir expresamente»

Ante el interés de la Junta de Extremadura por potenciar el turismo religioso, señaló que el monasterio es una puerta y ventana abierta durante doce horas al día.

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