Misterpiro pinta por medio mundo

El artista, pintando su mural en Piornal, en el que alude a los incendios forestales. :: hoy/
El artista, pintando su mural en Piornal, en el que alude a los incendios forestales. :: hoy

Placentino de 22 años, ya ha dibujado en Madrid, Lisboa, Roma, Londres, Nueva York, Seúl, India, Honduras...

ANTONIO ARMERO CÁCERES.

Hace siete años, Misterpiro era solo Piro, tenía la misma cara de gamberrete que ahora pero sin barba y decía que le gustaría ganarse la vida con los grafitis. No es solo que haya cumplido aquella ilusión de quinceañero. Es que hace tiempo que la palabra grafitero le quedó chica. En rigor, Andrés Sánchez-Ocaña nació en Madrid, donde vive, pero lleva toda la vida en Plasencia, la ciudad a la que vuelve cada poco y en la que su firma empieza a ser un reguero.

La ven quienes estudian o dan clases en los institutos Gabriel y Galán, Pérez Comendador y Santa Bárbara; los que dejan el coche en el aparcamiento público de La Isla; quienes echan el rato en el Espacio de Creación Joven; los que pasean por la calle Tornavacas; los que toman una copa en el café bar Metrópolis; todo el que entra en el estudio de comunicación Peces Gordos... Y algunos también la ven mientras cambian de canal en la tele, o a la ida y a la vuelta en el viaje del sofá al frigorífico. Ahí, en los salones y los pasillos de algunas casas, también están los colores y los trazos de Misterpiro, en forma de lienzos o cuadros. Y en restaurantes de Madrid (Madera, Bao o en Amargo place to be). Y en muros de Ibiza. Y en Orense. Y en Lisboa. Y en Roma, y en Londres, y en Seúl...

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Y en Piornal. Ahí, en el pueblo más alto de Extremadura, el artista placentino ha firmado su último mural. El primero de su carrera en el que utiliza el blanco y negro. Y el primero también con un mensaje social, como todos los de la iniciativa 'Muro crítico', de la Diputación de Cáceres. «Quería que la obra tocara un tema cercano, y elegí el problema de los incendios forestales y la quema incontrolada, que tanto afectan a todo el norte de Extremadura», reflexiona el joven artista, que empezó como casi todos: de ilegal, dibujando y firmando a escondidas sobre paredes propicias. Hoy, eso de expresarse en los muros es un trabajo por el que le pagan. «El gran formato -apunta- es lo que más he hecho en estos años, y es lo que más me gusta», cuenta por teléfono, camino del taller en Madrid, que no pisa desde hace un par de meses.

Prefiere pintar en la calle que sentarse a dibujar por ordenador. Y admite que le gusta improvisar. «El trabajo previo que suelo hacer es más bien esquemático, porque no me va mucho lo de crear bocetos milimétricos, y normalmente me basta con que me den las dimensiones aproximadas del sitio en el que voy a pintar y una idea básica de lo que quieren que haga», detalla el artista, que con quince años daba clases a gente mayor que él. Lo hacía en las escuelas municipales de Plasencia, de donde salió para estudiar Diseño Gráfico en la Universidad Complutense de Madrid.

«He sido muy constante, durante años solo he pensado en pintar y pintar», explica el artista

Viajando

Ahí, al taller, volvió hace unos días, tras varias semanas saltando de acá para allá. Ha estado en Corea del Sur -en concreto, en Seúl, Busan y la isla Jeju-, en Baleares -en Ibiza y Mallorca-, en Madrid -ha colaborado con el SModa, suplemento del diario El País- y en Barcelona -impartió una masterclass en el Soho House, un club privado adscrito a una famosa cadena con presencia en medio mundo-. De ahí se fue a Piornal, que figura en su guión profesional junto a ciudades de varios continentes, la mayoría de ellas visitadas en los últimos tres años.

Desde que la revista Cosmopolitan le llamara en enero de 2014 para que pintara durante una fiesta, Misterpiro no ha parado. Entre festivales, colaboraciones y encargos, ha dejado su sello en Orense (en el gastrobar Galígola); en Lisboa (entre otros sitios, en el techo de la iglesia de Santa Isabel y en LX Factory, un antiguo complejo industrial reconvertido en centro comercial y artístico alternativo, en el que está Ler Devagar, una de las mejores librerías lusas); Honduras (en la isla de Utila); Londres (en Brick Lane); Milán, India (en Chennai), Estados Unidos (en New York)... Además, ha trabajado para firmas de moda como Diesel, Converse, Paracia o Dr. Marteens.

¿Alguna clave que ayude a explicar un éxito tan rápido? «He sido muy constante», dice él. «Durante años, solo he pensado en pintar y pintar, sin preocuparme por el dinero que me pagaban. No hacía otra cosa más que pintar, mientras mucha gente de mi edad se ponía a trabajar en tiendas de ropa y cosas así, que les permitían tener dinero pero que al final acababan ocupándoles demasiado tiempo». Eso y otra cuestión clave: establecerse en Madrid. «Instalarse en una ciudad grande te permite conocer gente, tratar con personas que se interesan por tu trabajo y te hacen encargos, y de un trabajo surge otro, y otro...», reflexiona Misterpiro, que nació el mismo día que Picasso. El 25 de octubre cumplirá 23 años, y si el mundo no se da la vuelta de repente, seguirá danzando por el mundo con sus esmaltes acrílicos. Pintando en la calle, quizás subido a una plataforma elevadora, rodeado de botes de pintura, con las gafas de sol puestas. Y quizás, dibujando su firma en paredes con las que ni siquiera soñaba cuando tenía quince años.

 

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