El mejor lector del mundo

Alguien debería tener la visión de poner a disposición del niño Sergio una beca especial que le permita acceder a los mejores medios posibles para su formación en alguna de las universidades más prestigiosas del mundo. Sería una forma inteligente de retener inteligencia orientada al servicio de Extremadura

JESÚS PARRALEJO AGUDOEXPERTO EN COMUNICACIÓN EMPRESARIAL Y POLÍTICA

El mejor niño lector del mundo tiene 11 años y es de Jerez de los Caballeros» fue el titular que saltó a los rotativos de medio mundo el pasado mes y por un momento puso a Extremadura en el mapa. Pero antes de una semana el señor Monago tuvo la audacia de amargar las mieles de esta noticia universal con una promesa electoral más propia de felones. «Si gobierno, crearé una Consejería contra la despoblación», subrayando con ímpetu de descubridor uno de los grandes problemas estructurales de la región y de otras zonas de España.

Cuando un reciente expresidente de la Junta despacha un problema de tal calado con el oportunismo de una promesa electoral, quizás habría que reflexionar más sobre sus capacidades como gestor institucional. ¿No sería mejor que explicase con transparencia qué hizo para luchar contra la despoblación en su etapa de presidente? Porque se trata de un problema endémico de Extremadura desde al menos 60 años, tiempo suficiente para haberlo abordado –unos y otros– con auténtico sentido de la región, es decir, con lealtad a las sucesivas promesas electorales de trabajar en pro de todos los extremeños. Los de surco y los de urbe.

No haber cosechado siquiera éxitos parciales relevantes en la lucha contra la despoblación regional en tantas décadas de autonomía denota deslealtad ('felonía', término de origen medieval hoy de actualidad) hacia los compromisos adquiridos con los extremeños. Por parte de unos y de otros, nadie lo dude; la misma asignatura pendiente que el tren. Obviamente, los líderes en su conjunto están en su derecho de intentar pulverizar esta tesis, pero los hechos cantan, por muchas 'fake news' (noticias falsas) que puedan verterse durante las campañas en liza.

Es un hecho contrastado que un alto porcentaje de las promesas electorales no llegan a cumplirse, un hecho insólito que los votantes han llegado a aceptar con deportividad. Sin embargo, la creación de nuevas consejerías o el cambio de denominación de las existentes suelen aparejar un doble efecto maquillaje. Por una parte, intentar que los electores lo perciban como un nuevo impulso institucional –«esta vez sí»– y, por otro, recomponer a medida la nómina de asesores y amigos del partido.

En este escenario, permítanme lanzar a los candidatos regionales una pregunta directa, con la secreta esperanza de recibir también una respuesta directa. ¿Ha pensado alguno de ellos en incorporar de algún modo a sus equipos de gobierno a Sergio Sánchez, el mejor niño lector del mundo, que acababa de imponerse a cuatro millones de estudiantes de todo el mundo y ganar el premio Odilo Young Readers 2019, que ha recibido en el Parlamento Europeo? Porque a pesar del maravilloso logro de Sergio, que en la recogida del premio también demostró poseer un dominio del idioma inglés envidiable, los niños españoles están 12 puntos por debajo de la media de la OCDE en comprensión lectora, según el último informe internacional PIRLS, que analiza las competencias lectoras de los estudiantes de primaria entre 9 y 10 años.

Por méritos propios y no de servidumbre política, Sergio podría actuar como el asesor ideal, con aportación de talento sin contraprestaciones económicas por razones de edad. Y alguien debería tener la visión de poner a su disposición una beca especial que le permita acceder a los mejores medios posibles para su formación en alguna de las universidades más prestigiosas del mundo. Sería una forma inteligente de retener y/o recuperar inteligencia formada y orientada al servicio de Extremadura.

Mientras tanto, el mejor niño lector del mundo podría aportar raciocinio al sobrecalentado ambiente de los comicios en macha. Leer y comprender los programas electorales en los que la norma es incluir un número desmedido de propuestas no es tarea fácil porque, a menudo, recuerdan la letra pequeña de los contratos de la luz. Pero ya puestos, también podría leer los borradores de los discursos de campaña preparados por asesores que cobran por ello, y detectar contradicciones, medias verdades y fake news.

La regla de tres es simple. Sergio ha demostrado saber de horizontes intelectuales abiertos, de imaginación, de ensoñaciones, de fantasías creativas, pero no de noticias falsas. La lectura es el antídoto indiscutible. Por ello las detectaría de inmediato, con carácter preventivo, para bien de los políticos que deben escenificar los discursos, y por el bien de los extremeños de a pie, condenados a sufrirlos.

El niño lector refleja lo mejor de Extremadura, talento y tesón, y ello le convierte en intelectual, científico o emprendedor en potencia. Natural de Jerez de los Caballeros, Sergio Sánchez representa a sus 11 años la esperanza de una tierra amenazada por la despoblación y la desidia institucional. Una tierra que alumbra iniciativas de alcance global, como la de los hermanos Romero Aragüete, que han ideado un arbusto espinoso artificial que ayuda a repoblar la dehesa, al proteger los arbustos en crecimiento de los animales. Válido también para otras latitudes.

Aunque no toca aquí identificar los emprendedores extremeños que periódicamente sorprenden con sus iniciativas empresariales, sí toca llamar la atención sobre la insuficiente y a menuda errática promoción con la que cuentan. El problema es que las pequeñas empresas no se plantean invertir en comunicación. Quizás las instituciones extremeñas puedan poner a su servicio sus nutridos gabinetes de prensa, con precios políticos. Sería una buena propuesta electoral. Sin 'fake news'.