Medellín: Un teatro romano de tres

Visitantes atentos a las explicaciones de Leonor, una de las guías. La entrada al teatro cuesta tres euros. Arriba, el castillo medieval./
Visitantes atentos a las explicaciones de Leonor, una de las guías. La entrada al teatro cuesta tres euros. Arriba, el castillo medieval.
J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

La carretera N-430 que une Extremadura con Castilla-La Mancha tiene mucho tránsito y un cartel que indica Teatro Romano de Medellín. En estos días en los que la playa es destino habitual, bien a la ida o a la vuelta, nunca sobra un receso cultural como el que invita el letrero.

Además de una apetecible playa de agua dulce en el río Guadiana, Medellín tiene una historia alucinante. De ello ya da pistas el puente barroco del siglo XVII desde donde se divisa un conjunto histórico con vestigios que revelan civilizaciones anteriores. Por ser una zona vadeable situada entre dos ríos, Medellín se convirtió en lugar estratégico y numerosas civilizaciones se asentaron a lo largo de casi tres mil años en estas tierras de las Vegas Altas que hoy viven del regadío.

La Reconquista, la Guerra de la Independencia o la Guerra Civil fueron solo algunas de las contiendas que dejaron huella en un lugar que es principalmente conocido por ser la cuna del conquistador Hernán Cortés, figura que no debe eclipsar al cónsul romano Quinto Cecilio Metelo, que impulsó este asentamiento y le dio nombre.

La Iglesia de Santiago que hay al lado hace de centro museográfico aportando muchas claves del lugar.
La Iglesia de Santiago que hay al lado hace de centro museográfico aportando muchas claves del lugar.

De momento, nada más aproximarse el visitante verá que en lo alto de un cerro se impone un castillo cristiano del siglo XIV que se levantó sobre una fortaleza militar árabe del siglo X, si bien hace años que lo que mejor proyecta la valiosa historia de este pueblo ha sido la construcción desenterrada a los pies de este castillo. El de Medellín es uno de los tres teatros romanos que hay en Extremadura junto con el de Mérida y el de Regina, si bien éste es el único que conserva el 'sacrarium', estructura de planta cuadrangular que mira hacia la 'orchestra' destinada al emperador y, en su ausencia, a la estatua que lo representara.

Abierto desde 2013

La visita cuesta tres euros y la guía explica de manera amena y documentada los pormenores del lugar. El teatro está datado en el siglo I antes de Cristo, cuando se calcula que se empezó a construir, si bien incorpora elementos del siglo I d.C. Las excavaciones que dieron lugar a su hallazgo son de finales de los años sesenta. Fueron impulsadas por Mariano del Amo y el cuaderno original de su equipo sobre cómo avanzaban los trabajos se expone en la Iglesia de Santiago (siglo XIII) que hay junto al teatro. Hoy es un centro museográfico que expone columnas, capiteles y otros elementos que han ido apareciendo, algunos tan excepcionales que se muestran réplicas porque han sido requeridos bien en museos nacionales en Madrid o en el Arqueológico Provincial de Badajoz.

El conjunto patrimonial tiene muchos elementos, muchos de ellos por descubrir pues apenas se ha excavado un 10%.
El conjunto patrimonial tiene muchos elementos, muchos de ellos por descubrir pues apenas se ha excavado un 10%.

En 2007 se produjeron las últimas excavaciones gracias a un Plan de Empleo, pero en vez de durar un año se prolongaron hasta 2011 ante la riqueza patrimonial que iba surgiendo. En 2013 el teatro romano se abrió al fin al público y ganó un certamen internacional en el que competía, entre otros lugares de interés, con la Acrópolis griega. Y es que resultó llamativo que conservara intactos numerosos elementos originales. Pero su proyección en realidad vino cuando en 2014 se convirtió en una extensión del Festival de Teatro Clásico de Mérida, que programa obras en Medellín cada verano con una capacidad de 1.375 localidades.

Lo primero que llama la atención del teatro romano de Medellín es que de los 3.200 sillares que tenía, 800 de ellos son de granito original. Es la piedra que predomina en este cerro, una cantera natural que evitaba tener que transportar materiales y determinó el aspecto del teatro. No obstante, también hay partes hechas con mármol, por ejemplo la 'orchestra', así como numerosas columnas o una esfinge que se conserva prácticamente intacta y que servía para adornar la zona de asientos preferentes del teatro.

Con la fundación de Emerita Augusta en el 25 a. C. y la aparición de la Vía de la Plata Medellín pasó a ser un lugar secundario de tránsito. Pero hay que decir que este lugar con encanto es lo más parecido a un sueño para los arqueólogos. Según explica Leonor Llanes, una de las guías que trabaja en el lugar, solo se conoce el diez por ciento de lo que puede esconder bajo tierra este enclave. Cuando haya presupuesto para retomar los trabajos, se da por seguro que habrá más descubrimientos.