«La mayoría de las agresiones homófobas no se denuncian»

Fundación Triángulo acompaña a las víctimas en sus denuncias desde el Servicio Plural que coordina Emiliano Hernández (en la foto). :: armando méndez/
Fundación Triángulo acompaña a las víctimas en sus denuncias desde el Servicio Plural que coordina Emiliano Hernández (en la foto). :: armando méndez

Fundación Triángulo constató en 2018 12 ataques en la región relacionados con la identidad u orientación sexual de la víctimas

José M. Martín
JOSÉ M. MARTÍN

La agresión, ya sea física o verbal, a una persona por motivo de su orientación o identidad sexual está catalogada como delito de odio. En la misma categoría se incluyen los ataques por la raza, la religión o las creencias.

El año pasado se formalizaron cuatro denuncias en Extremadura por agresiones a personas del colectivo LGBTI. «Sin embargo, nosotros tenemos constancia de 12 incidentes, en los que hubo 13 víctimas, porque uno de ellos fue contra una pareja de chicas», expone Emiliano José Hernández, coordinador del Servicio Plural de Fundación Triángulo Extremadura.

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El miedo es la principal causa, según las organizaciones sociales, de que no todos los ataques acaben en manos de la policía. A esto se le suma el desconocimiento que tienen las personas agredidas sobre los procedimientos para interponer una denuncia e, incluso, acerca de qué es un delito en este ámbito. «Muchas de las agresiones se producen contra gente joven, con lo que es más fácil que sus entornos afectivos y cercanos no sean conocedores de su orientación sexual», señala Hernández como otro de los motivos para que los agredidos no avancen en los cauces legales, ya que -según añade- pronunciarse sobre la agresión y el proceso de interponer la denuncia pueden suponer una exposición para la que no están preparados.

Las asociaciones no creen que haya un repunte, pero sí que cada vez habrá más visibilidad

Dos menores de edad están entre las víctimas del año pasado que conoce la Fundación Triángulo y ninguno de ellos quiso acudir a comisaría. Además, tres agredidas fueron mujeres transexuales. «Todas en la ciudad de Cáceres y en un corto periodo de tiempo, incluso a una de ellas llegaron a tirarle piedras y sí denunció», apunta el responsable del servicio de Fundación Triángulo, que puntualiza que estos hechos no sirven para establecer tendencias y que se deben más a situaciones puntuales.

Sin perfil

En este sentido, no existe un perfil definido de víctimas ni de agresores. Han recibido ataques personas menores de edad y de más de 50 años, aunque hay mayoría de jóvenes. Igualmente, el desconocimiento de los datos exactos de quienes realizan los ataques impide que se pueda hablar de un prototipo.

Por otro lado, las asociaciones que representan al colectivo LGBTI también detectan una desconfianza hacia las fuerzas del orden y cierto temor a la reacción de la policía. «La realidad que hemos constatado es que la policía no solo está formada sino que se sigue formando y que este tipo de denuncias se escuchan y están muy bien atendidas», reconocen desde Triángulo.

El número de agresiones que llegaron hasta esta entidad en 2018 fue mayor que en el año anterior, cuando tuvieron conocimiento de ocho ataques. Este aumento no quiere decir que se produzcan más actos de violencia contra personas por cuestiones de orientación o identidad sexual, pero sí que hay más métodos para que lleguen a oídos de las asociaciones. «Las agresiones que conocemos nos parecen muchas y, por supuesto, no nos enteramos de todas», dicen desde Triángulo.

Las previsiones que maneja esta entidad es que el número vaya aumentando a medida que la gente se conciencie de la necesidad de dar a conocer estos ataques. También consideran positivo que las víctimas se animen a denunciar, porque es una forma de dar visibilidad a las agresiones. En esta línea queda trabajo por hacer. «En el caso de las mujeres, muchas prefieren dejarlo correr», afirman desde Extremadura Entiende.

Tampoco ayuda que el recorrido de las denuncias sea muy corto. «Quedan en prácticamente nada o poco más que nada», reconoce Hernández, que aun así cree que es muy importante que se denuncie, porque es la forma de que se conozca que es una realidad. «Hay que dar herramientas a las personas LGBTI para la defensa de sus derechos», puntualiza.

Asesorar y acompañar

Una de las labores que realizan las asociaciones es acompañar a las víctimas. «Cuando somos conocedores de las agresiones ofrecemos asesoramiento legal, para lo que tenemos una asesoría jurídica», explica Hernández, que igualmente comenta que personal de Triángulo acudió a comisaría con dos de los agredidos que denunciaron en 2018 porque así lo solicitaron.

Son las redes sociales donde algunas de las víctimas de delitos de odio deciden volcar su descontento y utilizan estos canales para visibilizar las agresiones. Sin embargo, no siempre es la mejor idea. «Desaconsejamos denunciar estos hechos por redes sociales; primero hay que poner la denuncia y luego, si procede, hacerlo público por otros cauces», remarca el responsable de Triángulo.