«Los matemáticos dominamos el mundo»

En la UEx se ha disparado el número de estudiantes matriculados debido a la variedad de salidas laborales

Alumnos y profesores de Matemáticas en el edificio del campus de la UEx, en Badajoz, donde se imparte este grado./J. V. ARNELAS
Alumnos y profesores de Matemáticas en el edificio del campus de la UEx, en Badajoz, donde se imparte este grado. / J. V. ARNELAS

En un rincón del campus universitario de Badajoz hay un edificio blanco cuyos muros necesitan una mano de pintura. Nada más entrar la vista se va hacia un hiperboloide reglado de casi un metro de altura. Esta figura permite explicar cómo hacer edificios curvos solo con líneas rectas y preside el hall de la Facultad de Matemáticas de la Universidad de Extremadura. Muchas mañanas no ha tenido a nadie que se fijara en ella. Ahora no. A su alrededor pululan a diario decenas de alumnos enfrascados en fórmulas, teoremas e hipótesis.

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Ningún profesor de los consultados conoce a ningún estudiante que no haya encontrado trabajo de matemático después de titularse. Afirmar esto hace una década era fácil pues muchas clases contaban con menos de diez alumnos. Ahora las cifras están disparadas mientras las empresas más punteras reclaman sus conocimientos.

Teresa Arias es de Caudete (Albacete) y da clases desde 2007 en la Universidad de Extremadura, tanto en Matemáticas como en Física y Estadística. «Cuando empecé había seis o siete alumnos en primero y ahora tengo dos grupos, uno con 86 y otro con 81, y eso que hay nota de corte. Me gusta más este ambiente porque en Matemáticas enriquece tener más puntos de vista. La parte mala es que cansa más corregir exámenes», confiesa riendo.

A estas alturas no es un secreto que las Matemáticas están de moda. Sus salidas laborales hacia puestos que hace un par de décadas ni existían debido a la digitalización de un mundo en el que vivimos rodeados de computadoras han desterrado la idea de que éstos fueran unos estudios residuales cuyos alumnos se dirigieran hacia la docencia casi como única opción. También existía la alternativa de la banca, pero ahora cualquier consultora emplea matemáticos para labores de márketing basadas en algoritmos.

M. Ángeles Mulero, Mariano Terrón, Pedro Pajares, Marta Doncel, José Luis Bravo y Fernando Sánchez junto al edificio de Matemáticas.:
M. Ángeles Mulero, Mariano Terrón, Pedro Pajares, Marta Doncel, José Luis Bravo y Fernando Sánchez junto al edificio de Matemáticas.: / CASIMORO MORENO

Su capacidad para resolver problemas y sus conocimientos de programación son sus bazas y no es una leyenda que grandes empresas recluten a estos especialistas durante el último curso universitario, afirma la coordinadora de este grado en la UEx, Mari Ángeles Mulero, que hace menos de un decenio describía la actividad en estas aulas como algo parecido a clases particulares.

A sabiendas de este nuevo boom, los docentes advierten de que esta elección debe ser vocacional, y que ni siquiera entre los alumnos que sacan sobresaliente en bachillerato hay seguridad de que no abandonen. «A Matemáticas viene gente que no sabe lo que son. No tienen nada que ver las del instituto, que son las que se aplican, con las de un grado universitario, que son las que se crean y exigen un alto nivel de abstracción. Hay alumnos que abandonan cuando descubren que no tienen este don», declara la profesora Teresa Arias.

Antonio Sáez es alumno de primer curso. Tiene 18 años y en época de exámenes ha dedicado entre seis y ocho horas a estudiar. «Esto no es el bachillerato, es un choque tremendo y la tasa de suspensos es alta, pero lo veo posible. La clave, creo, es tener un grupo de amigos dispuestos a discutir la materia», dice este joven pacense interesado en convertirse en docente.

Desde 1977 en la UEx

La curva con datos de matriculaciones revelan tanto la crisis que sufrió esta carrera como el éxito que ahora la rodea, solo similar al de Física, cuyas cifras de alumnos también decayeron y en los últimos años han subido alentadas por la seguridad de un futuro profesional.

La carrera de Matemáticas en la UEx dio su primera licenciatura en 1982 con alumnos que iniciaron estos estudios en 1977 (antes dependió de la Universidad de Sevilla). En total ha habido 31 promociones de licenciados y seis de grados, sistema que se implantó en el curso 2009/10. «Casi la totalidad de los estudiantes se matriculan de manera vocacional, es decir, eligen estos estudios como primera opción», ha observado Mari Ángeles Mulero.

Es el caso de Marta Doncel, que estudió en el Seminario de Badajoz, donde un profesor fue decisivo para que se enamorara de la asignatura. Fue a varias olimpiadas matemáticas y le cautivaron aquellos ejercicios tan abstractos. En julio de 2018 acabó el grado. «Los estudios los he disfrutado mucho, aunque también ha visto a mucha gente abandonar», dice.

Antonio Sáez, de primer curso, y Estrella Lavado, de cuarto, junto a un hiperboloide reglado.
Antonio Sáez, de primer curso, y Estrella Lavado, de cuarto, junto a un hiperboloide reglado. / Casimiro Moreno

Lo curioso es que cuando Matemáticas en la UEx funcionaba bajo mínimos –en 2007 solo se matricularon siete alumnos–, la Comisión Profesional de la Real Sociedad Matemática Española (RSMA) presentó en Zaragoza un informe analizando las salidas profesionales de estos estudios. ¿Dónde estamos y dónde podemos estar? se preguntaban los ponentes antes de divulgar los resultados de una encuesta a más de 500 profesionales más un análisis de 1.500 ofertas de empleo para matemáticos.

«Los resultados demostraron que los estudios de Matemáticas, en sus diferentes especialidades, ofrecen unas expectativas laborales muy atractivas, de amplio espectro, más allá del ámbito comúnmente asignado de la docencia, siendo los más destacados Administración de Empresas, Calidad, Producción e I+D, Finanzas y Banca, Informática y Telecomunicaciones, Ingeniería y Técnicos y Marketing y Comunicación», explica María Ángeles Mulero, coordinadora de Matemáticas en la UEx.

La profesora Teresa Arias durante una de sus clases esta semana en la UEx.
La profesora Teresa Arias durante una de sus clases esta semana en la UEx. / CASIMIRO MORENO

Igualmente, aquel informe confirmaba un acceso rápido y una alta tasa de empleo estable. «La incorporación de los titulados en Matemáticas al mercado laboral –prosigue Mulero remitiéndose al documento citado– es un proceso muy rápido. Al cabo de 2 años el índice de desempleo es sólo del 5%, y la ocupación es casi plena, del 98,2%, después de 5 años», resume esta profesora. Preguntada sin embargo sobre qué opciones atractivas hay en Extremadura para un matemático más allá de la docencia, responde que la empresa Indra, ubicada en Badajoz y Cáceres, ha demandado servicios de sus alumnos, igual que alguna otra empresa o departamento de estadística de la Administración, pero poco más. Desde un punto de vista optimista, Mulero habla por tanto de «exportar talento». Sin embargo, esta falta de expectativa en la región afecta a otras muchas titulaciones debido a la ausencia de grandes empresas, apunta Fernando Sánchez, profesor de Análisis matemático con treinta años de experiencia docente en la UEx.

Otro aspecto relevante del informe anterior es que la actividad laboral de los titulados en Matemáticas es que muestran un grado de satisfacción elevado acerca de su preparación académica y su adecuación al mundo laboral. Asimismo, se destaca mayoritariamente el reconocimiento laboral de la capacidad analítica a la hora de tomar decisiones y resolver problemas.

El profesor José Luis Bravo imparte Métodos Numéricos en la UEx. «La verdad es que los alumnos trabajan mucho, se nota la madurez, sobre todo cuando ya están en cuarto, que es cuando ya se les ve con la cabeza más estructurada». Él, que da clases en otra facultades, sabe que hay que convencer a los alumnos de que las matemáticas sirven para algo, a los matemáticos no, a estos les gusta enfrentarse directamente con ellas, afirma.

Es el caso de Estrella Lavado, de 22 años. Es de los Santos de Maimona, está en cuarto y le quedan tres asignaturas para acabar. «Sabía que sería distinto y es duro. Sé que algunos nos ven como antisociales, pero durante la carrera necesitas estar en un grupo de amigos para conseguir ir resolviendo los problemas», señala esta joven que hasta diciembre hizo prácticas en una empresa de 3D y que ve fácil encontrar trabajo cuando acabe.

Mariano Terrón, de 27 años, es aficionado al origami (figuras de papel), hizo Matemáticas y ahora está acabando Estadística. «Iba a hacer una ingeniería, pero en el último año me arriesgué y cambié de decisión porque sabía que podría encontrar empleo y la docencia siempre estaba ahí». De momento, en unos días se incorporará a una empresa portuguesa en la que estudian imágenes por satélite para aplicaciones dirigidas a mejorar la producción agrícola.

«Iba a hacer una ingeniería, pero me arriesgué con Matemáticas porque sabía que encontraría empleo»

«Iba a hacer una ingeniería, pero me arriesgué con Matemáticas porque sabía que encontraría empleo» Mariano Terrón | Graduado en Matemáticas

Laura Granero Martínez, de Fregenal de la Sierra, tiene 29 años y hace tiempo que dejó atrás la universidad. Un miércoles recogió su título, el jueves echó varios curriculum, el viernes viajó a Madrid y el lunes hizo su primera entrevista. Empezó a trabajar el martes.

Analistas de datos

Para ella, las diferencias entre la docencia y la empresa privada son que en la primera cobras la mitad, pero a cambio tienes la estabilidad que no te da una compañía que siempre está sujeta a la posibilidad de entrar en quiebra. Laura trabaja ahora como analista de datos en una empresa de consultoría tecnológica. Lo cuenta de camino a un curso sobre 'big data' y a dos semanas de cambiar de empresa. Le ha bastado explicar sus condiciones actuales, escuchar que se las mejoran y aceptar.

Como a tantos de ellos, su entorno les pide que expliquen a qué se dedican exactamente. «Nosotros no somos filósofos, pero vivimos de pensar», dice antes de explicar que cualquier aplicación 'on line' es terreno donde un matemático sabe desenvolverse. «Puede parecer que muchos trabajos son para informáticos, pero los matemáticos también sabemos programar, es algo que vemos en cuatro o cinco asignaturas, y aunque no sabemos los trucos del informático, nuestra lógica es mucho mayor. Cuando nos contratan nos dicen que es porque tenemos la cabeza muy bien amueblada».

«Os escuchamos, os vemos, os leemos, el mundo lo dominan los matemáticos»

«Os escuchamos, os vemos, os leemos, el mundo lo dominan los matemáticos» Laura Granero | trabaja con datos

Granero destacaba en Matemáticas durante la ESO, pero en asignaturas como Lengua, Inglés o Historia flojeaba. Después en la universidad no fue una alumna brillante. «Ahí lo he pasado mal, pero luego me he dado cuenta de que vale de mucho pasar tantas dificultades porque lo que nos están enseñando es a pensar. En la vida real no hay que acordarse de un teorema que una persona ha tardado en formular toda su vida. En el mundo exterior las cosas son mucho más sencillas».

En estos momentos trabaja en el ámbito del marketing con lo que denomina 'palabras clave'. Así se lo explica a su madre: «Cogemos un chorro de datos, desde llamadas a posts que hay en twitter, y los pasamos por una serie de algoritmos. Le damos peso a las variables y sabemos cómo de importante es la edad o el sexo del comprador, por poner dos ejemplos».

Para ella, la gran revolución ha llegado con los datos: «Os escuchamos, os vemos, os leemos. El mundo lo dominan los matemáticos», afirma sin dudar antes de matizar que somos nosotros quiénes damos permiso a las empresas con el botón de 'aceptar'. «Siempre que tengo que explicar esto entre los míos uso dos frases: En el mundo digital gratis significa paga facilitando información, y nos tienen totalmente cogidos, relájate y disfruta».

Pablo Monfort es otro extremeño que se gana la vida como matemático, asignatura en la que sacaba sobresaliente sin estudiarla en su etapa de los Maristas. «Llegué a la Universidad de Extremadura de manera vocacional, pero te estrellas. Ni siquiera fui a curso por año y dejé para el final la asignatura de 'variable compleja'. La carrera la estudié entre 1999 y 2004 y éramos 15 ó 20 como máximo en el aula. Esa era la ventaja, que parecían clases particulares. En aquella época había como salidas la banca o las telecomunicaciones, pero si te querías quedar en Extremadura solo podías ser profesor. Yo me llegué a preparar las oposiciones».

«Al principio solo estaba yo en el departamento de la consultora, ahora hay unas setenta personas»

«Al principio solo estaba yo en el departamento de la consultora, ahora hay unas setenta personas» Pablo Monfort | Ha montado su propia empresa

Ahora tiene 37 años y vive en Madrid desde hace cuatro. Pasó por una de las grandes consultoras (McKinsey), donde se dedicó al 'big data'. «Al principio solo estaba yo y una de las socias. Ahora en ese departamento hay unos setenta». Básicamente, ese departamento predice comportamientos de clientes –por ejemplo cuántos se darán de baja el mes que viene de una compañía de teléfonica o cuántos piensan cancelar la hipoteca de su banco– gracias a un algoritmo basado en patrones previos de comportamiento.

Pero a este pacense le apetecía ser su propio jefe y elegir sus propios proyectos, así como tener tiempo para la docencia (da clases en varias universidades). Como en su caso la inversión es mínima y basta con un ordenador y acceso a clientes, el riesgo de una aventura en solitario para un matemático es mínimo. Así montó Canalyticals.com, que trabaja con modelos predictivos, desde cómo prever la demanda de pizzas según el día de la semana y la hora para organizar la plantilla de cocineros y de repartidores, a cuánto pasto hay en una finca gracias a imágenes de un satélite, para decidir por dónde debe pasar el ganado.

Afirma que cada semana le llegan correos con ofertas de trabajo. Según sus cálculos, un matemático en un puesto de mucha responsabilidad puede llegar a cobrar más de 100.000 euros al año, pero un recién contratado, tras superar el primer año de prueba puede ganar entre 40.000 y 50.000 euros al año en Madrid.

Esfuerzo divulgativo

La profesora de la UEx Teresa Arias celebra que al fin se esté haciendo divulgación sobre la utilidad de las Matemáticas. Ella misma investiga en geometría de Riemann, la cual intenta relacionar con problemas inversos para ver donde no se puede ver, lo cual sirve tanto para luchar contra el cáncer como para hallar petróleo bajo el mar y saber dónde hacer el fondeo.

Y es que, según recuerda la coordinadora de esta titulación en la UEx, hace años que se está haciendo un esfuerzo por difundir las aplicaciones de las matemáticas en el mundo actual. «Nuestra universidad no se ha quedado atrás y profesores, becarios y estudiantes han participado en numerosas actividades de difusión, como el campus científico de verano, la Olimpiada Matemática, el Concurso Diviértete con la Estadística o la última edición de la Noche de los investigadores, en la que se organizó una Escape Room con contenidos Matemáticos».

El cacereño Pedro Daniel Pajares acabó el año pasado Matemáticas y quiere ser profesor. Captar la atención de sus alumnos le resultará más fácil teniendo en cuenta que ha ganado un concurso de monólogos científicos hablando de las Matemáticas. La informática era su plan B, pero ahora relata que para él la mayor satisfacción que existe es cuando encuentras la solución a un problema en el que llevas trabajando toda una tarde.