A los márgenes del río, allí se extienden

'Ofelia', de Millais. /
'Ofelia', de Millais.
CARMEN HERNÁNDEZ ZURBANO

Ofelia se ha ahogado la noche pasada, y las algas que flotaban en torno a sus cabellos eran corbatas de colores distintos. Este junio, azul oscuro hasta bien tarde, al terminar la obra de teatro he mirado a lo lejos y te he visto pasar, a toda velocidad, en la moto blanca. Ni siquiera me ha dado tiempo de agitar las manos. ¡Adiós! ¡Adiós! Hacia la Montaña ibas, creo, hacia los campos secos y las estrellas. O hacia Malpartida.

En ese el cuadro de Millais, el que vuelve locos a los adolescentes, el brocado del vestido de la joven se confunde con la espuma del agua, las flores sobre su cuerpo con las de la ribera del río. El ramillete que llevaba en la mano se ha desparramado alrededor. Un collar de violetas, desgracia, pensamientos, amor vano, ortigas, tristeza, margaritas. Amapolas adormecidas, lirios y narcisos. Mientras posaba para el cuadro, Elizabeth Sidal, de 18 años y salvaje cabellera pelirroja, que trabaja en una sombrerería, flotaba vestida en una bañera llena de agua. La pintó diariamente durante aquel invierno de 1852. Ponían velas debajo de la bañera para entibiar el agua; pero en una ocasión, las velas se apagaron y el agua se fue helando, lentamente. El pintor, tan concentrado, continuó y Siddal no dijo nada. Enfermó. Hubo hasta una denuncia. Se inclinan los sauces de la orilla, amor desamparado.

Su apellido era Siddall, pero Dante Gabriel Rosetti, siendo ya su pareja, decidió quitarle una l. Descubrió un poema de Tennyson en el papel de periódico que envolvía un pedazo de mantequilla, fue un deslumbramiento, empezó a escribir. Un verano de ensueño, entre los verdes tallos jóvenes, el rostro de aquel dulce amor, qué extraño y lejano parece. El río siempre corre entre mis sábanas de césped; las voces de un millar de aves cantan sobre mi cabeza. En 1861 quedó embarazada, dio a luz una niña prematura, muerta. A finales del año siguiente había vuelto a quedarse embarazada, pero a los tres meses, en febrero de 1863, se suicidó con una sobredosis de láudano. Amapolas adormecidas, lirios y narcisos.

Mientras duró la universidad, estuvo sobre mi cama una reproducción de ese otro cuadro, 'La dama de Shalott', de John William Waterhouse; basado en el poema de Tennyson. También nos volvía locos, los prerrafaelistas nos volvían locos. Locas. Dama sin nombre, encerrada en una torre, tejiendo noche y día. Los campesinos creían oírla cantar al amanecer. Su contacto con el mundo era a través de un espejo, y en las telas que tejía se reflejaba lo que ella veía a través de ese espejo. Cuando vio a Lancelot y se enamoró de él, dejó de coser y, sin poder evitarlo, miró el mundo. En ese momento, el espejo se quebró, las telas salieron volando por la ventana y la maldición cayó sobre ella. Bajó de la torre y cogió una barca. Las velas se van apagando mientras avanza hacia su destino.