«Me marcaron Egipto y Europa central cuando los visité de joven y Oporto por ir con mis hijos»

Asegura que más que lugares concretos, le encanta viajar a las mentes y a la personalidad de la gente. Disfruta los vinos de los lugares que visita y le impresionaron Grecia, Berlín, Londres, Roma, Segovia...

Oporto. Raimundo Prado con su mujer, Manuela, y su hijo Eduardo en Oporto/
Oporto. Raimundo Prado con su mujer, Manuela, y su hijo Eduardo en Oporto
Marisa García
MARISA GARCÍABadajoz

-¿Cuál ha sido su viaje favorito? ¿Cuándo lo hizo?

-Reconozco que, por mi manera de ser, choco en ocasiones con determinados convencionalismos. No digo que eso sea bueno o malo. Digo que a veces puedo parecer heterodoxo o que «me voy por las ramas». En realidad, no es eso. Si se me pregunta cuál ha sido mi viaje favorito, la respuesta no es la usual. No he tenido un viaje preferido. He tenido muchos y curiosamente, los que más recuerdo y más me han impactado no han sido precisamente los viajes geográficos. Los terrenales. Los que consigues en avión, barco, coche o tren. Mis viajes preferidos han sido siempre interiores. Me los imagino en mi mente y en la mente de los demás. Más que a lugares concretos, me encanta viajar a las mentes y a la personalidad de la gente y de uno mismo. Pero como esto va de los otros viajes, adopto una postura intermedia. Todos los viajes que he realizado me han aportado algo. Todos han tenido sus cosas buenas y alguna mala. No puedo afirmar de manera rotunda que un viaje de los realizados fuese más favorito que otros. Es verdad que me marcaron Egipto y Europa central cuando los visité de joven. Cuba por ser Cuba, Portugal por ser Portugal y España por ser España. Baeza por Machado. Mi 'Raya lusitana' por ser mía. Ámsterdam, Eurodisney, Nazaré, Barcelona, Oporto, etc.Por ir con mis hijos.

Perfil

Raimundo Prado Bernabéu (Sevilla, 1962, aunque se crió en Valencia de Alcántara) es magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura y portavoz nacional de la Asociación de Jueces y Magristrados Francisco de Vitoria. En 2016 le otorgaron la Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort.

-¿Volvería allí o es de los que siempre buscan destinos nuevos?

-Como dice la canción «Al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver». Sin embargo, es evidente que los lugares no cambian, cambiamos las personas y, por tanto, retornaría a todos los lugares a los que he ido y a cualquier otro destino que sepa no me va a causar problemas. Decía Flaubert que «lo bueno de la imaginación y la Literatura es que puedes vivir un lugar sin las incomodidades de los viajes».

-¿A quién le recomendaría este viaje?

-No soy amigo de recomendar nada. En España si recomiendas algo de buena fe y no gusta al recomendado, tienes una crítica y una censura. Que cada uno se busque la vida. Otra cosa es que cuente mis experiencias, pero eso no asegura que al oyente le suceda lo mismo. Ni para bien ni para mal.

-¿A dónde le gustaría ir si pudiera?

-No soy persona a la que le encanten lugares exóticos ni lejanos. Hay muchos lugares de España que desconozco. Francia y su costa este. Islandia por un libro. Nueva York por algún poema. Pero no tengo obsesiones.

-¿Cuál es el sitio que más le ha impresionado?

-Cualquiera en los que descubrí que las postales de mi Bachillerato y EGB no eran falsas. Grecia. Egipto. Berlín. Londres. Roma. Canarias. Praga. Viena. Segovia.

-¿Cuántos viajes suele hacer al año?

-Depende de las circunstancias. En los últimos cuatro años he sufrido muchos viajes a Madrid. Extremadura se encuentra a cuatro horas del resto de España como dice un amigo mío. En los últimos cuatro años he viajado por España varias veces. Pero son visitas institucionales y sin tiempo para disfrutar de las esencias.

«Prefiero contemplar una catedral al atardecer que realizar mil fotos en plan 'turista japonés'»

«El lugar donde paso el mayor tiempo de mis vacaciones y descanso activo es Valencia de Alcántara»

«El lugar más raro que visité es una taberna de fados en Lisboa, donde cantaba desde el cocinero a la abuela»

-¿Cuál es el lugar más raro que ha visitado?

-Una taberna de fados en el barrio de Alfama en Lisboa, que me encantó, y donde cantaba desde el cocinero hasta la abuela. Eso de que los dueños desconociesen qué era un gin tonic me subyugó.

-¿Qué tipo de viajero es? ¿De los que planifica o de los que va a la aventura?

-Algo hay que planificar. Claro.

-¿Suele mirar comentarios sobre hoteles, restaurantes o destinos antes de reservar?

-No me obsesionan esas cosas. Evidentemente existe una experiencia de otros viajeros que debe ser aprovechada, pero no es decisiva.

-¿Qué tipo de viaje prefiere: los activos o los de relax?

-Prefiero contemplar una catedral al atardecer que realizar mil fotos en plan 'turista japonés'.

-¿Mar, montaña o ciudad?

-Todo es atractivo cuando lo es.

-¿Low cost o lujo?

-¡¡Jajajajaja!! Soy de los que opinan que a todos nos gustaría el lujo sin perjuicio de realizar escapadas frugales. No conozco a nadie que si se le ofrecen volar el mismo trayecto y con el mismo precio en avión privado o en bajo costo, elija lo segundo. Distinto es que te guste evitar las comodidades y claro ejemplo de ello es el Camino de Santiago.

-¿Qué lugar visitó y quiso quedarse a vivir en él?

-El lugar donde paso el mayor tiempo de mis vacaciones y descanso activo. La Campiña de Valencia de Alcántara y en concreto, las Huertas.

-¿Qué viaje le ha defraudado y no recomendaría nunca?

-No soy quien para recomendar nada. Además las sensaciones son muy personales. Dependen del estado físico, mental, etc. A mí Melilla, por ejemplo, que he visitado por motivos profesionales, me aburre. Pero por otra parte reconozco que es atractiva.

-¿Es la gastronomía una parte importante de su viaje?

-Los vinos.

-¿Qué plato recuerda de su viaje favorito?

-Los vinos.

-¿Es de los que se atreve a probar de todo?

-No soy un irresponsable. El mal de Moctezuma continúa presente siempre.

-¿Le gusta hacer fotos de sus viajes? ¿Es de los que les gusta compartirlos en las redes sociales?

-Somos ególatras por naturaleza. Claro que hay que hacerse fotos. Pero vamos, tampoco es algo que me preocupe. Solo las comparto en redes con amigos y, por supuesto, si estamos magníficos los intervinientes... es broma.

-¿Qué es lo que no falta nunca en su maleta?

-Mi frasquito plastificado de colonia infantil.

-Y en la vuelta ¿es de los que siempre necesita más espacio por las cosas que ha comprado? ¿Suele traer souvenirs de recuerdo?

-Reconozco que me encanta traer adhesivos para el frigorífico.

-¿Qué es lo que llevará seguro en su próximo viaje?

-El carné de identidad. Sin él, no existes.