Las renovables atraen a 8.500 personas que trabajaban en el campo extremeño

Trabajadores en el montaje de la fotovoltaica Núñez de Balboa entre Usagre e Hinojosa del Valle . :: HOY/
Trabajadores en el montaje de la fotovoltaica Núñez de Balboa entre Usagre e Hinojosa del Valle . :: HOY

La EPA del tercer trimestre deja menos parados en el sector agrario de la región y registra un importante aumento de los ocupados y los activos en la industria

CELESTINO J. VINAGRE

La Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre deja un buen dato para el sector agrario extremeño, pero también evidencia uno negativo que resulta muy significativo. Hoy el campo extremeño tiene menos parados (5.000) que hace un año, aunque cuenta igualmente con menos activos disponibles, esto es, los que quieren y pueden trabajar en este sector. Otra cifra explica en gran medida este último hecho. Se ha disparado el número de ocupados del sector industrial, adonde han ido a parar una parte muy importante de los antiguos empleados agrarios.

Lo que viene a mostrar la última EPA conocida es algo que ya pasó durante la primera década de este siglo, cuando se produjo el gran crecimiento de la construcción. Ahora se ha producido un trasvase de mano de obra entre sectores, en el que el agrario 'exporta' trabajadores. La construcción, de nuevo, empieza a reactivarse (4.900 ocupados más ahora respecto al último año) pero el gran mercado que está absorbiendo muchos trabajadores que estaban antes en las campañas agrícolas es el de las energías renovables, incluido en el sector industria.

En el tercer trimestre del año pasado había 55.000 ocupados en el campo mientras que el número de parados ascendía a 14.000. Es decir, el número total de personas activas, según la EPA, en el sector agrario, se situaba en 69.000. En el tercer trimestre de este 2019 son 51.500 los ocupados y 9.000 los parados. Por tanto, los activos son 60.500. 8.500 menos que hace un año.

Mientras, en industria hay 10.400 ocupados más (de 34.200 a 44.600) en los últimos doce meses. No solo eso. Los activos, los ciudadanos que quieren trabajar, ahora son 48.200 personas, 9.400 más que hace un año, cuando alcanzaban los 38.800.

En el conjunto de España, la tasa de desempleo agrario se sitúa en el 21,41%, más de un punto por encima de la registrada hace un año y algo más de siete puntos por encima de la tasa de paro general. El paro agrario afecta a 203.300 personas en el país, refleja la EPA.

«La demanda para trabajar en las nuevas plantas fotovoltaicas es tremenda. Efectivamente hay bastante gente que estaba hasta ahora en el sector agrario y lo ha dejado para irse al vinculado con las renovables», confirma Ángel García Blanco, presidente de Asaja Extremadura.

«Hay muchos trabajadores que ahora están montando las estructuras para las fotovoltaicas que se están poniendo en la región y en su inmensa mayoría son del sector agrario. Y se les mete en el sector industria porque se rigen por el convenio siderometalúrgico», reafirma Saturnino Lagar, secretario general de la Federación de Industria y Agro de CCOOExtremadura.

A principios de mes, en la Asamblea de Extremadura se indicó que el sector energético generó en los seis primeros meses del año 2.300 nuevos empleos en la región, mostrando el empuje de una rama de actividad que tiene una especial incidencia en el medio rural. Lo explicó la consejera para la Transición Ecológica, Olga García, en su comparencia en la cámara autonómica. En la actualidad, solo en energía fotovoltaica, hay 107 proyectos en tramitación, diez plantas en servicio y ocho en construcción con 985 megavatios de potencia en total.

Sin relevo y más jubilaciones

Miguel Talavera, secretario general de la Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT, coincide también en el trasvase de trabajadores del campo a las renovables aunque incide también en otro factor. «El sector agrario está muy envejecido. Hay muchos que se jubilan en cuanto pueden, a partir de los 56 años. Desde luego hay muchos más jubilados que trabajadores nuevos que entren en él», indica Talavera. Una apreciación que reconoce García Blanco.

«A partir de los 52 años se puede recibir ya una prestación sin tener que trabajar un mínimo de peonadas y eso hace que muy pocos a partir de esa fecha quieran seguir en el campo. Y al mismo tiempo no hay relevo generacional. Muy pocos jóvenes se quieren inscribir en la rama agraria», señala el presidente de Asaja Extremadura.

«Si pagaran mejores sueldos y tuvieran mejores condiciones sería mucho más fácil que el número de activos agrarios no cayera pero como lo que se pretende es pagar sueldos bajos para los trabajadores del campo pasa lo que pasa», resaltan a la vez los dirigentes de CCOOy UGT.

«Hay una demanda tremenda para trabajar en las fotovoltaicas», confirma García Blanco, de Asaja

«Los trabajadores prefieren irse a otro sector donde se les pague más», indican los sindicatos

«El sector agrario está muy envejecido. Hay muchos que se jubilan en cuanto pueden, a partir de los 56 años»

«Las condiciones en el sector industrial, para el montaje de plantas renovables son mucho mejores y con más tiempo que trabajar en las campañas agrícolas», apuntan finalmente Lagar y Talavera.

El dirigente ugetista aventura además un panorama sombrío a la vista. «Antes el campo era la red que sostenía en buena medida el tejido productivo extremeño y, de paso, permitía seguir fijando población en las zonas rurales. Eso está desapareciendo. Los trabajadores en el campo se quedarían si se les sube el sueldo y se les aseguran entre ocho y diez meses de trabajo, enlazando campañas», cuenta Miguel Talavera. «Como eso no ocurre, cuando aparece la oportunidad de trabajar en una fotovoltaica, con mucho mejor salario y bastantes meses seguidos, la gente no se lo piensa».

«Se necesita mano de obra agraria. Antes se podía encontrar con más o menos facilidad en los pueblos pero ahora es muy difícil. La gente no se desplaza 30 kilómetros para coger aceitunas, pero sí para el montaje de placas fotovoltaicas», agrega el líder de Asaja Extremadura.

Asaja pedirá mano de obra extranjera para las próximas campañas

Asaja Extremadura reclamó este año un contingente de mano de obra extranjera para cosechar el pimentón. Asegura Ángel García Blanco que no se le admitió porque la presentó fuera de plazo. En cambio en la campaña de la cereza «se ha contado con trabajadores extranjeros, no muchos, pero los ha habido y esto es algo que va a ser así de forma inevitable para próximos años». De hecho, aventura que los «problemas serios» para la recogida de la fruta y de la aceituna de mesa harán que su organización plantee en la próxima comisión de flujos migratorios la demanda de mano de obra extranjera. «Hay que garantizarles tres meses de trabajo como mínimo y a veces no es tan fácil pero visto lo visto vamos a proponer que para el próximo año hayan contingentes de trabajadores foráneos», apunta.