Sin lucha no hay victoria

Sin lucha no hay victoria
JULIO SAAVEDRA GUTIÉRREZ

Quienes tenemos el privilegio de poder opinar en estos medios corremos el riesgo de no acertar en nuestras opiniones, e incluso caer indiferente a quienes nos leen. Los que emborronamos documentos aporreando teclas con el solo adiestramiento de nuestra intuición y faltos de pedagogía en el asunto, nos cuesta leer y releer lo que queremos transmitir, incluso muchas veces no somos capaces de hacerlo llegar como quisiéramos; si además nuestra publicación es cada 15 días, tenemos aún más tiempo para elegir el tema con el que dar nuestra matraca, cierto también que tenemos más donde elegir, incluso se nos perdona que la actualidad no sea el hecho principal como en el caso de las publicaciones diarias. Esta, mi introducción, que podría ser banal, tiene su aquel, por lo que permitidme opinar sobre hechos ocurridos recientemente después de leer y escuchar muchas opiniones sobre al asunto.

El viernes pasado, 8 de marzo, se conmemoró, lo que antes era el día de la mujer trabajadora; según versión en memoria de aquellas que fallecieron en una fábrica de camisas. Durante muchos años el campo de actuación y reivindicación se constreñía al mundo laboral, en los últimos tiempos con la popularización del término 'feminismo' la actividad ha ido ampliándose hasta llegar a ser una jornada reivindicativa en todo lo que el mundo de la mujer necesita equiparación por sus discriminaciones con respecto al hombre.

Pero esto que parece un esnobismo no lo es tanto si tiramos de quienes fueron pioneras en la defensa por la igualdad entre mujeres y hombres; así Carmen de Burgos, quien utilizaba entre otros el seudónimo 'Perico el de los Palotes', y que pertenecía a la generación del 98, fue considerada la primera mujer periodista profesional de España. Pasó y publicó en varios periódicos, y en 1907 fue admitida en la Asociación de la Prensa de Madrid. Publicó en 1906 en el Heraldo de Madrid una columna titulada 'El voto de la mujer' a favor del sufragio femenino vetado en aquellos entonces, se codeó con la flor y nata cultural masculina de su generación, y se la considera una de las primeras defensoras del papel social y cultural de la mujer.

Otra coetánea de Carmen de Burgos y que tuvo un papel relevante en los primeros movimientos feminista en España, fue Consuelo Álvarez, 'Violeta'; mujer con una dilatada actividad tanto en el mundo laboral, sindical como cultural; también desde el mundo de la prensa, fue la primera mujer «jefa de prensa», y gran defensora de los derechos de la mujer.

Casi con toda seguridad que aquellas mujeres tenían mucho más que luchar en aquella sociedad donde el término 'machismo' todavía no se utilizaba, e incluso aquellas mismas serían unas privilegiadas si su situación era comparada con mujeres de otras latitudes geográficas y de culturas mucho más discriminatorias.

Lo conseguido, conseguido está; pero igual que Carmen y Consuelo no cejaron en sus reivindicaciones, hoy después de lo logrado, habrá que continuar al pie del cañón. Sin lucha no hay victoria.