Localizan el cuerpo sin vida del hombre que cayó a un pantano de Salamanca y que se dirigía a San Martín de Trevejo

Efectivos de bomberos y de la Guardia Civil de Ciudad Rodrigo peinan el río Águeda junto al puente desde donde saltó el vecino de Beasain. / / J. VICENTE-ICAL/
Efectivos de bomberos y de la Guardia Civil de Ciudad Rodrigo peinan el río Águeda junto al puente desde donde saltó el vecino de Beasain. / / J. VICENTE-ICAL

La Guardia Civil sopesa la hipótesis de accidente aunque se desconocen las circunstancias concretas y lo que se sabe es la caída se produjo delante de su hijo, un niño de unos diez años que grabó el incidente con su móvil.

EFE

El grupo especial de actividades subacuáticas de la Guardia Civil ha rescatado a primera hora de esta tarde en el río Águeda el cuerpo sin vida del hombre, vecino de Gipuzkoa y que pasa temporadas en San Martín de Trevejo (donde residen sus padres), que cayó desde un puente sobre el pantano de Irueña, han informado fuentes de la Guardia Civil. El desaparecido reside en la localidad guipuzcoana de Beasain, pero acude con asiduidad al municipio cacereño, a donde se dirigía en el momento en que tuvo lugar el suceso

Se trata de Mikel M.M., vecino de Beasain, de 48 años, que cayó al río Águeda el pasado día 12 sobre las 21.00 horas, desde el puente de la CL-526, en el pantano de Irueña, entre los municipios salmantinos de El Bodón y Robleda.

El cuerpo del desaparecido se encontraba a 40 metros de profundidad, a unos 25 metros del punto donde había caído, en el lado del puente contrario a la presa, y estaba prácticamente intacto, debido a las bajas temperaturas en esa zona, unos 10 grados centígrados.

Según ha explicado el jefe accidental del GEAS en Castilla y León, el sargento José Luis Ferrán Martín, era «la primera vez que buscaban en ese lugar» después de nueve días de intensa búsqueda en el río Águeda.

En ese lugar «la visibilidad es nula» y «se ha encontrado palpando», aunque en días anteriores se habían utilizado otros medios mecánicos, como un robot, se había suspendido su utilización debido a «los muchos troncos y a la maleza», con los que se enredaban constantemente e impedían su uso.

Con respecto a las dificultades de la búsqueda el sargento Ferrán Martín, ha indicado que han sido la escasa o nula visibilidad en el buceo y sobre todo la profundidad de la zona donde cayó el cuerpo, que alcanza los 30 o 40 metros, por lo que los buzos tenían que salir del agua cada 20 minutos y se limita el tiempo de buceo.

Después de que el cuerpo ha sido hallado, el juez ha determinado el levantamiento del cadáver que ha sido trasladado al instituto anatómico forense, donde se practicará la autopsia para determinar si falleció por el golpe de la caída o por ahogamiento.

La Guardia Civil sopesa la hipótesis de accidente aunque se desconocen las circunstancias concretas y lo que se sabe es la caída se produjo delante de su hijo, un niño de unos diez años que grabó el incidente con su móvil.

En la búsqueda también intervinieron en un primer momento los bomberos de Ciudad Rodrigo y los familiares han recibido constante apoyo psicológico por parte del 112 de Castilla y León.

 

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