Letizia y los cinco

Alonso Guerrero, novelista y profesor de Almendralejo. :: HOY/
Alonso Guerrero, novelista y profesor de Almendralejo. :: HOY

Alonso Guerrero novela su conversión en hombre mediático

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

Era lunes 3 de noviembre y yo enseñaba la dehesa de Arroyo de la Luz a unos profesores italianos cuando sonó el teléfono. Era mi jefe, que no me dejó ni saludar, solo habló él: «Oye, acaban de anunciar el compromiso de la periodista Letizia Ortiz con el príncipe Felipe. Ella está divorciada de un escritor extremeño llamado Alonso Guerrero. Todo el mundo habla de una novela que ha escrito Guerrero, dicen que cuenta su divorcio. La tengo, ven a por ella, léela y escribe algo sobre el tema».

A media tarde, ya había leído 'El hombre abreviado', más que una novela, un cuento largo. Efectivamente, Alonso Guerrero contaba la historia de Lorenzo Gutenberg, un hombre desasosegado ante su inminente divorcio, un escritor que ha perdido sus libros, su mujer y su autoestima.

Pero la clave del reportaje que yo tenía que escribir no estaba en la historia narrada, sino en su fecha de impresión y publicación: había sido editada en Mérida por la Editora Regional de Extremadura en 1998. Como Alonso y Letizia se habían casado en Almendralejo el 24 de agosto de ese mismo año, era imposible que Alonso hubiera escrito su obra basándose en su experiencia personal.

Estos datos, publicados en un artículo al día siguiente tanto en la prensa regional como en la nacional, desmontaban el lío mediático orquestado alrededor de 'El hombre abreviado' y daban un poco de respiro al hombre más buscado y solicitado en aquellos días, Alonso Guerrero, que ese mismo 4 de noviembre me envió un cariñoso correo electrónico agradeciéndome que hubiera puesto las cosas en su sitio y hubiera acabado con el morbo literario.

Casi 15 años y nueve libros después, se anuncia la publicación de otra novela de Alonso Guerrero que ha despertado la expectación nacional. El próximo viernes, sale al mercado 'El amor de Penny Robinson', lo edita Almuzara, la editorial del exministro de Trabajo con Aznar Manuel Pimentel. Son 208 páginas en las que, según el resumen colgado en la web de la editorial, se narra «la transformación de un hombre con una vida sin sobresaltos en un personaje mediático a quien, por el hecho de haber estado casado con la que iba a convertirse en la reina de España, la prensa del corazón persigue para arancarle los pedazos no solo de lo que pueda contar, sino de lo que es».

Inmediatamente, los titulares han empezado a echar humo rosa: «El exmarido de la reina Letizia 'amenaza' con relatar su relación en un libro». Créanme, si buscan cotilleos y fango, no compren la novela. Alonso no amenaza, con comillas o sin comillas, a nada ni a nadie. Esta novela va a ser literatura y literatura de la buena. Tanto el escritor de Almendralejo como su círculo de amigos han tenido sobradas ocasiones de contar a lo largo de estos años mil historias y vicisitudes y han callado.

Letizia Ortiz visitó Almendralejo por primera vez, en compañía de su entonces novio Alonso Guerrero, con 18 años. Desde aquella primera visita, se relacionó con un grupo de cinco destacados, ¡y discretos!, intelectuales y escritores extremeños: Benito Estrella y Miguel Ángel Lama de Zafra, Florián Recio de Almendralejo, José Antonio Zambrano de Fuente del Maestre y Ángel Campos de San Vicente de Alcántara. Alguno de ellos me contaba que, cuando se reunían, Letizia les vacilaba por ser un poco carrozas y preferir a Serrat y a Amancio Prada antes que a sus favoritos: Aerosmith o Guns & Roses.

Letizia se interesaba por cuestiones tan curiosas como las costumbres y el modo de vida de los meloneros de Aceuchal, charlaban de literatura y de todo en El Cafetino de Almendralejo y con el grupo de los cinco conoció Cáceres, Trujillo, Zafra, Fuente del Maestre, Mérida y Badajoz.

«Fue para ella un tiempo de formación intelectual que la condujo a la exquisitez, rodeada siempre de libros, de literatura, de filosofía. Extremadura la engrandeció intelectual y vitalmente», resumía uno de los cinco. No esperen morbo, solo literatura.

 

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