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'Lertxundi': el vasco que adora Hervás

Encarna Colmenar y José Luis Gracia, en el casco antiguo del municipio cacereño. :: palma/
Encarna Colmenar y José Luis Gracia, en el casco antiguo del municipio cacereño. :: palma

José Luis Gracia viajó a Extremadura para 15 días y se quedó dos meses, tras enamorarse de Encarna y de su pueblo

Antonio J. Armero
ANTONIO J. ARMEROCáceres

'Lertxundi', que es como todos aquí conocen a José Luis, bajó desde Santurce hasta Hervás (500 kilómetros) invitado por un amigo para pasar 15 días y se quedó dos meses. Fue en el año 65. «Le decía a mi padre: «¡Eh, Aitá! Mándame dinero para el autobús». Y el hombre iba a llevar el sobre al autobús para que luego yo lo recogiera aquí -cuenta sentado en una mesa del bar 'El picaporte'-. Cuando llegaba, yo decía: 'Bueno, ya tengo dinero para otra semana'. El día que volví, me presenté en el bar, porque nosotros por entonces teníamos un bar cerca del puerto de Santurce, el bar Gracia. Abríamos a las cinco de la mañana, porque iban los pescadores. Cuando llegué, vi a mi padre allí con la escoba, barriendo. Me quedé en la puerta y le llamé: «¡Aitá!». Me vio y me dijo: «¡Joder, ya has llegao!». Fue lo único que me dijo».

Unos pocos días después, José Luis Gracia Martínez (71 años ahora, 18 tenía cuando hizo aquel viaje que le cambió la vida) regresó de nuevo a Hervás, esta vez con sus padres. Que aquella primera vez él se quedara dos meses en vez de 15 días tiene una explicación. Más bien un nombre: Encarna Colmenar Aprea, que recuerda la fecha en que se conocieron. «El 24 ó 25 de junio del 65 fue cuando él apareció por aquí», recuerda la mujer, que no puede evitar la risa cuando recuerda cómo se fraguó lo del mote con el que todos conocen aquí a su marido. «Se lo puso 'Marci', el del Mesón El 60, que es muy amigo nuestro -explica-. Pero no te lo pierdas: es que había gente que pensaba de verdad que él era (José Julián) Lertxundi, el presidente del Athletic de Bilbao por entonces (lo fue de 1990 a 1994)».

A él, ese apodo nunca le sentó mal. «Empezaron con 'Lertxundi', 'Lertxundi' y me quedé con 'Lertxundi'... Yo siempre me lo tomé bien, porque me lo dicen con buena voluntad», comenta en tono afable José Luis, que en 1965 se encaprichó de Encarna y con el paso de los años también del pueblo de ella, donde se casaron a los tres años de conocerse.

A los hijos de la pareja, que nacieron y viven en el País Vasco, les gusta tanto el pueblo que uno de ellos se ha comprado una casa en él

«¿Qué es lo que tiene Hervás? Eso me pregunto yo muchas veces. A mí me enamora. Me lo he pasado siempre muy bien, nunca he tenido un problema con nadie aquí, y tengo una cuadrilla que en cuanto me ven salen disparados a hacer todo por mí. Aquí la gente es maravillosa. Tenemos amigos que es como si 'serían' (fueran) hermanos», cuenta el hombre, que trabajó toda su vida en una industria de fabricación de bienes de equipo y se prejubiló hace 11 años.

Ambiente en el centro de Hervás, en un día laborale.
Ambiente en el centro de Hervás, en un día laborale. / Palma

Su querencia por el municipio cacereño la han heredado su hija y su hijo, que nacieron en el País Vasco. El hijo, de 48 años, viajó con su mujer y sus niños desde Algorta (Vizcaya) hasta Hervás a principios de julio. La esposa y los niños se quedaron, y él estuvo todo el mes bajando a Extremadura los viernes al terminar de trabajar y subiendo al País Vasco los domingos por la tarde. Le gusta tanto este rincón del norte extremeño que se ha comprado un dúplex, que José Luis y Encarna utilizan como residencia para algunas de sus escapadas a su refugio cacereño.

Paseos, siesta, zuritos...

Lo hicieron, por ejemplo, en mayo, que lo pasaron entero en Hervás. En verano, sin embargo, prefieren alquilar una casa. «Les decimos a los amigos 'Vamos para allá en tal fecha', y ellos se encargan de buscarnos una casa», cuenta Encarna. Este año llegaron el 26 de julio y estarán hasta finales de este mes.

El guión de sus días de verano en Extremadura empieza a las ocho de la mañana, cuando salen de casa para dar un paseo de dos horas. Habitualmente, suben a pie siete de los 17 kilómetros de ascensión del puerto de Honduras, el que comunica los valles del Ambroz y el Jerte y que cierra al tráfico casi todos los inviernos por la nieve. «Llegamos a casa, nos duchamos y salimos a buscar a los amigos, a tomar cuatro vinos -cuenta 'Lertxundi'-. Luego, siestita, y después, otro paseíto. A las ocho salimos a tomar un par de zuritos o tres, y a las nueve y media o así estamos en casa».

«¿Qué es lo que tiene Hervás? Eso me pregunto yo muchas veces», dice José Luis, al que todos aquí llaman 'Lertxundi' por un expresidente del Athletic

En otra época, añade Encarna, comían y cenaban fuera, «cerrábamos los bares», evoca la mujer, que se ha hecho a Sestao, donde el matrimonio reside, igual de bien que su marido a Hervás. De hecho, desde hace tiempo es ella quien acude a los partidos del Athletic de Bilbao. A él, un futbolero de verdad que preside la Peña Deportiva Cultural Urkiaga, de Sestao, se lo prohibió el médico. «Me dio un derrame cerebral y me quitó las emociones fuertes», explica José Luis, que se concede ir a algún partido tranquilo. Por ejemplo: un amistoso hace poco contra el Baracaldo. Y otro que pintaba a paseo y acabó en funeral. «El Athletic invitó a la peña a que fuéramos a ver desde el palco el partido contra el Formentera, de la Copa del Rey -recuerda él-. Y yo pensé: Bah, les metemos cinco', y me decidí a ir». «Yo le animé a que fuera», añade Encarna. Lo que ocurrió fue que el equipo de Segunda División B marcó un gol en el último minuto, en un córner al que subió hasta el portero, y eliminó de la competición al Athletic. Es el último choque oficial que ha visto en directo José Luis, que desde aquel junio de 1965 en que conoció a Encarna, apenas ha faltado a su verano en Hervás. «Solo los tres o cuatros años en que nacieron los dos hijos», matiza ella, la culpable de que en su pueblo extremeño sepan que el Athletic de Bilbao tuvo un presidente que se apellidaba Lertxundi.

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