El laboratorio andaluz

Las elecciones autonómicas de hoy en Andalucía serán un buen banco de pruebas para comprobar qué piensan los ciudadanos de los nuevos liderazgos o de VOX

El laboratorio andaluz
PABLO CALVOCáceres

Los andaluces están llamados hoy a las urnas, y de los resultados de sus elecciones se intentarán extrapolar conclusiones para los comicios que están por venir en 2019, que serán muchos.

Hay varias circunstancias que hacen casi inevitable que sea así. El hecho de que sean las primeras de una sucesión de convocatorias (autonómicas, locales, europeas y, bien en primavera, bien en otoño, generales muy probablemente); la ausencia de partidos nacionalistas, es decir, la participación de los mismos jugadores que compiten en otros territorios, como el extremeño por ejemplo; y el abultado censo electoral de sus ocho provincias. Ya se sabe que el camino a la Moncloa también pasa por convencer a varios millones de andaluces.

Por otro lado, la campaña ha tenido una circunstancia singular esta vez, la participación hiperactiva de líderes nacionales, como Casado y Rivera, con más tirón entre sus seguidores y los posibles votantes que los propios candidatos.

Ni PP ni Ciudadanos (Cs) han eludido enfocar la cita de hoy como una primera vuelta de los comicios estatales, especialmente los populares. De obtener un buen resultado, Casado apuntalaría su nuevo liderazgo, y en caso contrario, cargará el fracaso sobre las espaldas del candidato Moreno Bonilla, que no es pablista de primera hora como es conocido.

¿Sucederá algo parecido con Monago en Extremadura? La dirección nacional podría respaldar su candidatura a la Junta con la idea de que si logra gobernar, miel sobre hojuelas, pero si retrocede son los votantes los que le ahorrarán a Casado la renovación de líderes en territorios como el extremeño.

Andalucía también será un buen banco de pruebas para los pactos que, según todas las encuestas, deberán fraguarse a partir de mañana. Se podrá comprobar, por ejemplo, si PP y Cs muestran remilgos o no al aceptar los hipotéticos votos de VOX lo que abriría la puerta para el resto de convocatorias que están por venir. Pactar con una formación más a la derecha que el PP es un movimiento que no se da desde los tiempos de la Transición.

También se podrá certificar si es verdad que Ciudadanos ya es más favorables a pactar con los populares que con los socialistas tras su abandono de la socialdemocracia, e incluso si ambas formaciones, PP y Cs, están dispuestas a guardar el mantra de que se debe dejar gobernar al partido más votado si la suma de sus resultados les pone el palacio de San Telmo a tiro, un escenario que también podría darse en nuestra región el próximo mayo. Es cierto que Pablo Casado ha calificado a Pedro Sánchez de presidente ilegítimo por gobernar sin ganar, porque ya se sabe que en este país hemos convenido que, estando de campaña electoral, se puede decir cualquier cosa, pero piruetas políticas más grandes se han visto.

No se descarta, incluso, que la de hoy sea la primera vuelta de las propias elecciones andaluzas, con un resultado ingobernable por el rechazo de las otras fuerzas a dar su apoyo al PSOE si se confirma su victoria. La convocatoria de unos nuevos comicios en pocos meses es probable si Teresa Rodríguez no consigue superar su animadversión a lo que ella llama el 'susanismo'. En eso sí hay diferencias con Extremadura, donde ya se produjo la catarsis de desalojar al PSOE del poder desde la izquierda para saldar cuentas pendientes y acumuladas durante lustros.

Andalucía, en fin, puede ser un buen banco de pruebas para que los partidos tomen nota de lo que piensan los ciudadanos de los nuevos liderazgos o del auténtico peso de VOX. Los andaluces tienen sus propios problemas por resolver, sus objetivos por cumplir y reivindicaciones que demandan soluciones concretas y específicas. Merecen votar en clave andaluza y así lo harán.

Pero es inevitable observarles hoy con más interés si cabe que en otras ocasiones porque del resultado de esta noche no solo puede depender la fecha de las próximas elecciones generales (quién sabe si un mal resultado del PP podría empujar a Sánchez a aprovechar la coyuntura), sino también el equilibrio de fuerzas internas en los partidos, pues con la excepción hecha de Cs, los candidatos guardan distancia con sus respectivos líderes nacionales.