Kitesurf en la dehesa

«Si el viento sopla de Torrejoncillo nos colocamos en una orilla, si lo hace del Oeste nos vamos a la otra». Al fondo, el Puerto de los Castaños, por donde pasa la A-66. :: Sebastián Grajera/
«Si el viento sopla de Torrejoncillo nos colocamos en una orilla, si lo hace del Oeste nos vamos a la otra». Al fondo, el Puerto de los Castaños, por donde pasa la A-66. :: Sebastián Grajera

Cuando sopla el viento el embalse de Portaje, en Cáceres, reúne a aficionados de este deporte acuático en auge | Los practicantes reivindican el uso de los pantanos de la región, donde a veces se topan con restricciones

J. LÓPEZ-LAGO PORTAJE.

En el valle del Alagón es fácil ver vacas y toros de lidia, aunque concretamente en Portaje (386 habitantes) es conocida la afición al caballo. A poca distancia está el embalse que lleva el nombre de este pueblo cacereño. En sus aguas se pescan carpas y carpines, pero hay días en que su superficie se crispa y el viento mece el pasto de las orillas. Si sopla desde Torrejoncillo, la localidad al otro lado de este pantano, las rachas entran limpias y son más constantes. Entonces hay unos cuantos extremeños que se activan, intercambian mensajes - «sopla Este, doce nudos»- en un grupo de wasap que crece y ya tiene 50 miembros, y meten en el maletero sus tablas y cometas. La mayoría viene de Cáceres capital, así que en poco más de media hora están planeando sobre las aguas con vistas a una loma con alcornoques vigilados desde lejos por el Puerto de los Castaños. Están haciendo kitesurf en plena dehesa.

Este deporte heredero del windsurf se basa en dejarse propulsar por una cometa de entre siete y catorce metros cuadrados (a más viento más pequeña) que está conectada por cuatro o cinco finas líneas de unos veinte metros al arnés de la persona, quien lleva una tabla en sus pies. El viento arrastra al navegante, que lleva una barra en las manos con la que dirige la cometa. El equipo completo, de segunda mano, se aproxima a los mil euros. Nuevo, el triple.

HOY pasó una tarde con ellos y hay unanimidad en que lo más recomendable es hacer un curso antes hasta dominar la cometa en tierra si no se quiere tener un accidente serio.

«Empecé en Tarifa en 2006, pero desde que fui padre tengo menos tiempo y este sitio es ideal»

Igualmente, todos coinciden en que Extremadura es un lugar privilegiado para este tipo de deportes de viento y deslizamiento debido a la gran cantidad de embalses que tiene. No usan motor, no hacen ruido. Sin embargo, se quejan de que en ocasiones se han topado con restricciones.

En más embalses de la región

Debido a la orografía, este grupo destaca las cualidades de embalses extremeños para la práctica del kitesurf como Gabriel y Galán, Alange o Valdecañas, y en el caso de Portugal, Campomayor, éste último a menos de media hora de Badajoz capital.

Javier Gil, Javier Iglesias, Carlos Campos, Kiko León y Antonio Sánchez.
Javier Gil, Javier Iglesias, Carlos Campos, Kiko León y Antonio Sánchez. / Sebastián Grajera

«En algunos lugares se prohíbe por prohibir, pero en realidad es porque hay mucho desconocimiento. En otros embalses no hay problema, como aquí, gracias a que el alcalde de Torrejoncillo ha visto en esto una posibilidad más de dar valor a la zona. En Valdecañas, en cambio, vieron que cada vez venía más gente desde Madrid y alguien decidió que no se podía practicar. Lo veo absurdo, pero no queremos polemizar», explica Carlos Campos, que practica este deporte desde 2006. «Empecé en Tarifa, pero desde que fui padre cada vez tengo menos oportunidades de viajar hasta allí, así que este embalse es un lugar ideal porque lo tengo en Extremadura cerca de mi casa», añade.

Javier Gil recuerda que Extremadura es la región con más metros de costa dulce de España, y que más allá de este dato que tanto se repite lo que hay que hacer es dar un paso más y aprovechar este recurso fomentando este tipo de actividades. Él es bombero e instructor de parapente y paramotor con una escuela en Cáceres. Según explican sus compañeros de kite durante un descanso, en cuanto cambió la vela del parapente por ésta quedó enganchado a este deporte acuático.

Según Kiko León, que es profesor en la Facultad de Ciencias del Deporte en Cáceres, hay días en que es fácil ver diez o doce cometas navegando. Su compañero de 'kite', Carlos, opina que si este pantano con condiciones favorables de viento estuviera en Alemania este deporte acuático pondría de moda a la región atrayendo aficionados a esta disciplina. Lo cierto es que cada vez tiene más adeptos, solo hay que comprobar las cifras de un lugar mítico como Tarifa donde las cometas ya han ganado la partida a las velas de 'windsurf'.

Un equipo completo de segunda mano ronda los mil euros
Un equipo completo de segunda mano ronda los mil euros / JLG

La sesión está siendo buena porque el viento no amaina. En esos momentos aparece Antonio Sánchez, el más joven. Baja del coche, pregunta cómo está la tarde antes de elegir el tamaño de su cometa. Con cierta excitación por empezar cuanto antes infla el borde, despliega las líneas sobre el camino de tierra y se enfunda en el neopreno.

Al rato desaparece planeando rumbo a los alcornoques. Su cometa se recorta entre las nubes de la primavera y el conjunto completo dibuja una silueta en movimiento pocas veces vista en Extremadura.

 

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