Los kilos se pierden al aire libre

Beatriz Vázquez, de AM Fitness Nutrición, dirige una sesión de entrenamiento en el parque de la margen derecha del río Guadiana de Badajoz. :: j. v. arnelas/
Beatriz Vázquez, de AM Fitness Nutrición, dirige una sesión de entrenamiento en el parque de la margen derecha del río Guadiana de Badajoz. :: j. v. arnelas

Con la llegada del buen tiempo, las zonas verdes de las ciudades extremeñas se llenan de gente haciendo ejercicio para mejorar su figura de cara al verano

José M. Martín
JOSÉ M. MARTÍN

Cada vez menos, pero todavía se nota. En la actualidad son más las personas que realizan ejercicio a lo largo de todo el año que las que inician una dieta o una rutina deportiva pensando en perder unos kilos solo con la vista puesta en la llegada del buen tiempo. Aun así, los gimnasios, herbolarios, nutricionistas y entrenadores personales sí sienten un ligero aumento en su volumen de negocio coincidiendo con lo que se conoce como 'operación bikini'.

Pero son, sobre todo, las zonas verdes de las ciudades extremeñas las que registran una mayor presencia de deportistas en los meses previos a las vacaciones estivales, algo que también está relacionado con la llegada del calor y de los días más largos. «A la gente le gusta el aire libre y ahora hay más espacios preparados para hacer ejercicio», indica Eduardo Rodríguez, propietario del gimnasio Acrópolis de Badajoz, que reconoce que su negocio tiene menos incorporaciones mirando al verano que a principios de año. «Los propósitos del año nuevo», detalla.

Casi al mismo tiempo que el volumen de deportistas habituales, también se han multiplicado las modalidades que practican. En el parque del río Guadiana, en Badajoz, a última hora de la tarde todas las canchas de baloncesto, fútbol sala o voley playa están ocupadas, al igual que la mayoría de las zonas en las que se han instalado aparatos de gimnasia. Patinadores y ciclistas adelantan a personas que van andando o corriendo por las vías de tierra y de asfalto, algo nada novedoso.

Más curioso, por el poco tiempo que llevan entrenando, resulta ver a los miembros del club Nordic Walking Badajoz, que como su nombre indica practican marcha nórdica, avanzando a gran velocidad mientras se apoyan en dos palos de andar por la pista de patinaje. «Es un deporte que a España ha llegado un poco tarde, pero que en otros países lleva varios años», comenta Soledad Rodríguez, la instructora que dirige la sesión. En la actualidad tiene más de un centenar de alumnos, la inmensa mayoría mujeres, que empezaron a entrenar en octubre del año pasado.

En otro punto del parque, sobre el césped, un grupo de unas 50 personas siguen las indicaciones de su entrenadora y realizan todo tipo de ejercicios. Son integrantes del AM Fitness Nutrición y no paran ni un minuto de las clases de algo menos de una hora.

Escenas similares se repiten en el parque de La Isla, en Plasencia; en las márgenes del Guadiana a su paso por Mérida, o en el cacereño parque del Príncipe, por ejemplo, a lo largo de todo el año. También en los seis kilómetros de su Ronda Norte.

Sin embargo, todavía hay quien confía en los apretones de última hora y tras retrasar su puesta en forma durante los primeros meses del año decide hacer un esfuerzo para lucir una mejor figura en traje de baño. Los primeros días de buen tiempo hacen las veces de recordatorio para algunas personas sobre la necesidad de perder unos kilos. «Sigue siendo habitual que la gente intente reducir su peso en esta época del año», comenta Iván Ventura, gerente de Nurturex, un herbolario de Plasencia que se dedica a la nutrición.

La intención de la mayoría de los clientes que recibe Ventura entre febrero y mayo es perder, en dos o tres meses, el peso que se ha ganado desde el verano anterior. «El porcentaje de mujeres es mucho más elevado; los hombres se cuidan menos», dice la experiencia de este profesional, cuyo método de trabajo apuesta por modificar los hábitos diarios para lograr ese objetivo.

Dieta

Además de establecer una rutina deportiva, resulta imprescindible hacer cambios en la dieta. Eso no significa renunciar a una alimentación saludable. «Dejar de comer ciertos alimentos no es hacer dieta; hay que reducir las cantidades», entiende Ventura, que declara que siempre es más conveniente seguir los consejos de expertos.

En este apartado, la principal recomendación es que la pérdida de peso sea paulatina. Rodríguez habla de medio kilo a la semana; Ventura sitúa la cifra entre dos y cuatro kilos al mes, y José Enrique Campillo, médico especialista en nutrición y alimentación y catedrático de la Universidad de Extremadura, acota hasta los 50 gramos diarios.

Para ello, el propietario del gimnasio recomienda hacer entre 40 y 60 minutos de ejercicio aeróbico diario. La intensidad del mismo debe ir en función del estado físico de la persona que lo realice y de sus preferencias, pero también de su edad, del tiempo que le pueda dedicar al deporte y de la época del año.

Uno de los problemas que sufren quienes tratan de reducir demasiadas tallas en poco tiempo es el llamado 'efecto rebote', por el que, con el paso del tiempo, se terminan recuperando los kilos perdidos. «Esto pasa cuando se hacen dietas de esas que tienen nombre, como la Dukan; al principio se baja mucho de peso pero luego el cuerpo se rebela y se engorda de nuevo, en ocasiones más de lo que se había adelgazado», apunta Campillo.

La recuperación de los kilos no lleva tanto tiempo como su pérdida, si se hace de la manera correcta. Las propias vacaciones son el momento propicio para iniciar ese proceso. «Se deja de hacer ejercicio unas semanas o se reduce la carga deportiva y la reacción se nota mucho», expone el entrenador del gimnasio Acrópolis.

Igualmente, la totalidad de los profesionales del sector consultados están de acuerdo a la hora de insistir en que no existen las dietas milagro. «Pueden ser perjudiciales para la salud y hay que tener en cuenta que cada persona es diferente y todo depende de su genética», remarca Ventura.

El acuerdo se repite para desaconsejar que la carga de ejercicio físico sea muy elevada desde el primer momento. Y menos si no se está preparado para ello. «Hay gente que con la intención de bajar rápidamente de peso se machaca mucho», advierte Rodríguez, que alerta sobre las lesiones y otras complicaciones que pueden afectar a las personas que, tras meses o años de sedentarismo, empiezan a hacer deporte con demasiada intensidad y sin la supervisión de un profesional o una revisión médica previa.

Poco a poco, aunque a más velocidad al principio, comenzó a perder peso Blasi Moirón. En junio del año pasado, hace casi doce meses, dio el paso de iniciar una rutina de entrenamiento. «Mi intención no era adelgazar, sino habituarme a hacer deporte, pero ya he perdido 21 kilos desde que empecé», confiesa.

Más allá del peso, Moirón nota que su estado de forma físico ha mejorado mucho. «Ya he completado dos carreras de cinco kilómetros», declara orgullosa esta integrante de las sesiones que AM Fitness Nutrición desarrolla durante todo el año.

Esta empresa sí nota un ligero repunte de usuarios en los meses previos al verano, pero no es un incremento demasiado especial si se compara con otras épocas. «Incluso hay a quien le da más pereza venir a entrenar con el calor», aporta Beatriz Vázquez, una de las monitoras, que manifiesta que en total hay unas 300 personas apuntadas que se dividen en varios grupos a lo largo de las tardes de toda la semana.

Motivación

En los entrenamientos hay personas de edades muy variadas y con una preparación física dispar. Los ejercicios se plantean para todos, pero cada miembro llega hasta donde puede. «Esto sirve para que se motiven y mejoren; a veces, y dependiendo de la condición de cada persona, mando alguna actividad particular», señala Vázquez.

En muy escasas ocasiones realizan las sesiones bajo techo, porque casi siempre entrenan en el parque de la margen derecha del Guadiana. Utilizan las zonas de los aparatos de gimnasia y el césped. «Si llueve hacemos los ejercicios debajo del puente», comenta Antonio Cárdenas, otro de los alumnos.

Él llegó hasta este grupo a través de un conocido y su idea de partida sí era perder peso. Desde luego, cumplió con el objetivo. Con algo menos de 1,80 de estatura y con 40 años de edad superaba los cien kilos de peso. «Empecé para reducir y encontrarme mejor», reconoce. Enseguida notó un avance, por lo que su motivación aumentó. En dos meses y medio perdió 18 kilos gracias al ejercicio y a modificar su alimentación. «Ahora vengo todos los días que puedo y sigo controlando lo que como, sobre todo las cantidades, pero me mantengo en mi peso», indica Cárdenas mientras no deja de sonreír.

Ambos alumnos coinciden en su preferencia por ejercitarse al aire libre. «Aquí el ambiente es muy bueno y hay más interrelación entre todos; hasta tenemos un grupo de WhatsApp para animarnos los unos a los otros y decirnos lo guapos que somos», ríe Moirón.

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