Mónica Tierno, juventud para la agricultura extremeña

Mónica Tierno, con la Agrupación de Cooperativas al fondo. :: andy solé/
Mónica Tierno, con la Agrupación de Cooperativas al fondo. :: andy solé

Directora gerente de la Agrupación de Cooperativas Valle del Jerte

José M. Martín
JOSÉ M. MARTÍN

Solo tiene 26 años y ocupa el cargo de máxima responsabilidad en la Agrupación de Cooperativas Valle del Jerte. Mónica Tierno es, desde el pasado mes de junio, la directora gerente de una empresa que factura más de 50 millones de euros al año.

En este corto periodo de tiempo ya ha vivido dos campañas agrarias, la de la cereza y la de la castaña, que está a punto de finalizar. Cuatro meses intensos, como ella misma los define, y con una de las cereceras más complicadas de los últimos años. Sin embargo, las dificultades no han mermado su determinación y tiene claros los objetivos que va a perseguir en un futuro inmediato.

ALGUNOS DATOS

Familia
Nació en Plasencia, pero procede de Cabrero y es hija de agricultores ligados a la cereza.
Formación académica
Estudió Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid.
Idiomas
Completó parte de su formación en Edimburgo (Escocia) y Roskilde (Dinamarca); habla alemán e inglés.
Experiencia profesional
Sus primeros trabajos en la Agrupación los desarrolló en la cadena de selección y también ha sido comercial de exportación y subdelegada de mercados europeos.

Pese a su juventud, no le falta experiencia en el sector. Nació en Plasencia, pero su familia procede de Cabrero, un pueblo de apenas 400 habitantes ubicado en el Valle del Jerte. Hija de agricultores, sus primeros recuerdos relacionados con la cereza la sitúan ayudando en la explotación familiar.

«Queremos hacer una reestructuración varietal para alargar las campañas de cerezas y tener mayor cuota de mercado»

Tampoco le falta formación. Tras estudiar el bachillerato de Ciencias Sociales en el instituto Valle del Jerte de la capital placentina, decidió iniciar el grado de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid. Eso no supuso que se desvinculara de su entorno y los veranos trabajaba en el almacén de la Agrupación de Cooperativas como personal de selección.

También ha vivido en el extranjero. Una parte de la carrera la hizo en la Universidad de Edimburgo (Escocia) y cuando aceptó su incorporación a la empresa estaba cursando un máster de Estudios Empresariales y Cooperación Internacional al Desarrollo en Roskilde (Dinamarca). «Me falta el trabajo final», puntualiza Tierno. En estos años, su actividad profesional siguió ligada a su comarca. «Empecé una campaña como comercial de exportación de la Agrupación y durante varios ejercicios he sido subdelegada en mercados europeos», detalla, explicando que esa labor consistía en hacer investigaciones en los mercados, controlar la calidad del producto que llega al exterior o conocer a la competencia.

Las experiencias fuera de España hacen que hable inglés y alemán con fluidez. Un detalle muy importante si se tiene en cuenta que entre el 50 y el 60% de la producción de cereza se exporta anualmente y que los mercados europeos son prioritarios. La Agrupación también manda al exterior otras frutas, como las frambuesas, los arándanos o las moras. «Está creciendo el higo, tanto en seco como fresco, y se exporta mucho, al igual que la castaña, pero siempre por debajo de la cereza», confirma Tierno.

Los datos de la empresa impresionan a los profanos, pero su directora gerente no parece notarlo y habla del número de trabajadores en centenas o del volumen de socios en millares sin que le tiemble la voz. En la actualidad, las 15 cooperativas que forman la Agrupación tienen unos 3.500 socios y el pico de empleados en la campaña de cereza está próximo a los mil. «Es más bajo en otros momentos, pero el personal fijo se mueve entre 100 y 120», en palabras de Tierno.

Futuro

Los objetivos que se plantea la nueva gerente para el futuro de la Agrupación de Cooperativas tienen un punto en común. Ella se refiere a esta idea como «reestructuración varietal» y la intención que se persigue es «limitar nuestras debilidades en el mercado y adaptarnos a las demandas», por utilizar sus palabras. En resumen, se busca «alargar la campaña para tener una mayor cuota de mercado y que los clientes no tengan que buscar fruta en otros orígenes», expone.

Es evidente que este proceso no se puede llevar a cabo de un año a otro, porque los agricultores tienen que seguir recogiendo su cosecha. «Irá en la línea de reducir variedades y aumentar la rentabilidad del socio; para ello queremos identificar los tipos que mejor funcionan de cara a homogeneizar la producción», según la máxima responsable de la Agrupación, que incide en el mantenimiento de las variedades autóctonas, la agricultura tradicional y el «sabor de nuestros productos por el entorno natural en el que se producen».

Esto no quiere decir que se cierre a la innovación y la empresa ha hecho una potente inversión en mejorar tecnológicamente sus procesos en los últimos años. Tierno ve viable completar esta reestructuración a medio plazo, aunque considera que para hacerlo es necesaria mucha formación a los agricultores.

La última cerecera, en la que la climatología retrasó la recogida de la fruta y afectó a la calidad de la misma, no ha sido positiva para los productores. «Han confluido muchos factores para que la campaña sea tan mala; es difícil que vuelva a pasar lo mismo, pero tiene que servirnos de reflexión para que todos trabajemos de cara a mejorar la competitividad», entiende Tierno, que también cita la sobreproducción de cereza en Europa entre los problemas del sector.

Con esta premisa, no termina de ver con buenos ojos las informaciones que hablan de introducir el cultivo de cerezos en las Vegas del Guadiana. «El Valle del Jerte y La Vera son las zonas que se conocen en los mercados y no va a ser positivo poner cerezos en las Vegas del Guadiana si va a llevar a una competitividad entre productores», comenta.

Unos meses intensos y cargados de retos los que ha dejado atrás Tierno, pero que no cesarán en un futuro. «Han sido momentos duros», apunta, a la vez que reconoce que dejó el camino que había emprendido en el extranjero por la ilusión que le hacía trabajar en la Agrupación y por la vinculación emocional que tenía con la empresa. «Creo que puedo aportar frescura», concluye.

 

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