La Junta aún no ha recuperado ni la mitad del nivel inversor de 2003

Construcción del nuevo Hospital de Cáceres, una de las últimas grandes obras de la Junta. :: hoy/
Construcción del nuevo Hospital de Cáceres, una de las últimas grandes obras de la Junta. :: hoy

Fedea señala que la salida de la crisis se ve amenazada por el escaso gasto en obras y por el aumento de la deuda autonómica

Juan Soriano
JUAN SORIANO

La crisis económica ha quedado atrás y las comunidades han recuperado los niveles de gasto anteriores incluso al periodo de crecimiento de comienzos de siglo. Pero aún no se alcanza la capacidad inversora de entonces y hay regiones, como el caso de Extremadura, que destinan a obras e infraestructuras menos de la mitad que hace quince años.

Así se recoge en un trabajo elaborado por Ángel de la Fuente, director ejecutivo de la Fundación de estudios de economía aplicada (Fedea), sobre la evolución de las finanzas autonómicas de 2003 a 2018.

El punto de partida es el año 2003 porque en ese momento concluyó el proceso de transferencia de la sanidad a las comunidades autónomas y desde entonces no ha habido traspasos significativos, lo que facilita la comparación entre regiones en un largo periodo de tiempo.

Extremadura es la sexta región con mayor nivel de deuda en relación a su PIB regional

El informe reseña el fuerte incremento del gasto entre 2003 y 2009, lo que se tradujo en un rápido deterioro de la situación financiera de las comunidades cuando los ingresos dejaron de crecer con el inicio de la crisis, especialmente en 2010 y 2011. Hasta 2013 mejoró la situación con las políticas de recorte del gasto, pero en 2014 y 2015 el incumplimiento del déficit fue una constante. Un proceso que se revierte en los últimos años, gracias al crecimiento del PIB y de los ingresos, hasta el punto de que en 2018 el sector autonómico cumplió holgadamente el límite marcado por el Gobierno.

Extremadura fue la segunda región con mejor comportamiento el pasado año por detrás de Canarias, ya que consiguió mejorar un 0,91% su saldo presupuestario respecto a 2017 (diferencia entre ingresos y gastos). Se debió tanto a un incremento de los ingresos, especialmente por la liquidación de fondos europeos, como a una reducción de los gastos. Esto permitió cerrar el ejercicio con un déficit del 0%, aunque el dato definitivo está pendiente de ajustes.

Fedea recalca que no sólo se han consolidado las cuentas, sino que además las comunidades autónomas han recuperado los niveles de gasto del año 2003. El informe señala que el aumento medio del gasto no financiero por habitante (excluido por tanto lo que se destina a amortización de préstamos) hasta 2018 es del 15%. Extremadura coincide con el promedio nacional, por encima de regiones como Valencia, Madrid, Andalucía y Castilla-La Mancha; aunque lejos de Baleares, País Vasco, Cataluña y Aragón. La comparación se realiza con precios constantes, sin tener en cuenta el incremento del IPC durante el periodo.

Sin embargo, la evolución es distinta en función del destino del dinero. Fedea reseña que el gasto corriente sin contar el pago de intereses, que es la cantidad destinada al funcionamiento de los servicios (personal, materiales, suministros, etc.) creció un 27% en el conjunto de las comunidades autónomas de 2003 a 2018. En el caso de Extremadura, el aumento es del 31%, el séptimo más alto del país. En 2018 estaba al mismo nivel que en 2009, pero trece puntos por encima de 2013, en pleno proceso de ajustes. En aquel momento sólo era un 18% superior a diez años antes.

Por el contrario, las operaciones de capital, formadas principalmente por el capítulo de inversiones, tuvieron una evolución a la baja. En 2018 alcanzaron el 54% del nivel de 2003 en el sector autonómico. Extremadura estuvo incluso por debajo, con un 46%. En aquel ejercicio el capítulo de inversiones contaba con una dotación de más de 518 millones de euros. El pasado año esa misma partida llegó a 307 millones.

El informe recoge el crecimiento hasta 2009, que fue del 18%; la caída hasta 2013, cuando llegó al 54%; y la rebaja aún mayor cinco años después. Se trata de una constante que se aprecia en otras comunidades. Para Fedea, aunque estas partidas muestran «algunos síntomas de recuperación, continúan a un nivel insosteniblemente bajo».

Aumento de la deuda

Pero la recuperación del gasto no sólo se ha producido de forma desigual, con un incremento de los fondos destinados a personal, material y suministros y una caída del dinero dedicado a inversiones. Fedea recalca que la situación actual no tiene nada que ver con la de 2003 en lo que a deuda se refiere.

El informe de Ángel de la Fuente señala que «quizás lo más preocupante a medio y largo plazo es que la deuda autonómica, medida en relación a la renta nacional, se ha multiplicado por cinco en menos de una década».

Este aumento no se ha traducido en una mayor carga de intereses debido a los bajos tipos del Banco Central Europeo y a las medidas extraordinarias de financiación creadas por el Gobierno, como el FLA. Pero esto producirá el efecto contrario cuando cambie la tendencia. «La gradual eliminación de estas ayudas en los próximos años presionará al alza el gasto autonómico», añade.

Extremadura es actualmente la sexta comunidad con mayor deuda en relación al Producto Interior Bruto (PIB). Se queda cerca del 25%, por detrás de Baleares, Murcia, Cataluña, Castilla-La Mancha y Valencia, que pasa del 40%. En 2003 ocupaba la misma posición, aunque es cierto que en los últimos quince años ha superado a regiones que tenían peores datos (como Andalucía y Galicia) al mismo tiempo que otras que estaban mejor están ahora más endeudadas (Castilla-La Mancha, Baleares y Murcia).

El informe concluye que la situación actual es similar en muchos aspectos a la de 2003 «pero también bastante más frágil ante un posible cambio de ciclo». Los principales motivos de preocupación son la elevada cartera de deuda y el hecho de que la mejora de las cuentas autonómicas «se apoya en parte en factores anómalos y difícilmente sostenibles, incluyendo una inversión atípicamente baja y fuertes subvenciones a los intereses a través del FLA y otros mecanismos estatales».