Las Tablas: El charco ignorado de Jaraíz

El Lago y el charco Las Tablas están aguas abajo de la garganta de Pedro Chate, una de las más conocidas de la comarca

Leyendo un libro a la sombra de un roble, un buen plan para un día cualquiera de verano./
Leyendo un libro a la sombra de un roble, un buen plan para un día cualquiera de verano.
Antonio J. Armero
ANTONIO J. ARMEROCáceres

La mayoría de los coches que se desvían de la carretera que atraviesa la comarca de La Vera (la EX-203) para ir hasta El Lago, un paraje famoso en la zona ubicado a unos dos kilómetros de Jaraíz, ignoran el giro a la derecha que hay en esa bajada. El que conduce a otra piscina natural, no tan conocida pero igual de atractiva o más. Es el charco Las Tablas, que seguramente no llega a tener el largo de una piscina olímpica pero cerca anda. Da, desde luego, para hartarse a brazadas.

En la mañana de un día laborable, en su orilla coinciden, cada uno por su lado, una mujer descalza que lee un libro sentada en una silla de camping; una pareja de jubilados que charla, uno de ellos con los pies en remojo, y un grupo que se hace fotos junto a la pasarela que cruza el cauce del río. A estas alturas del mapa extremeño, el agua todavía es fría. Se nota que baja de la sierra de Gredos, que algunos años mantiene la nieve en sus cumbres en el mes de junio. El Lago y el charco Las Tablas están aguas abajo de la garganta de Pedro Chate, una de las más conocidas de la comarca. Y más arriba aún está la Garganta Mayor, en Garganta la Olla.

La Lámina de agua es extensa. Da para cansarse haciendo unos largos.
La Lámina de agua es extensa. Da para cansarse haciendo unos largos.

En Las Tablas, el charco situado junto al lago de Jaraíz –que no por ser de uso mayoritario desmerece la visita–, hay un negocio, llamado Los molinos, que es chiringuito, bar, cafetería y restaurante. Ya vende lotería de Navidad, que siempre es un anzuelo para el visitante, más aún si viene desde lejos, aunque el gancho que no falla es el que saluda al visitante desde que se toma ese giro a la derecha que la mayoría pasa de largo. Son los carteles que anuncian la carne a la brasa y otros reclamos de probada efectividad.

El lugar es fotogénico. El cauce del río y la arboleda sirven en bandeja un buen fondo para llevarse de recuerdo.
El lugar es fotogénico. El cauce del río y la arboleda sirven en bandeja un buen fondo para llevarse de recuerdo.

Al llegar abajo hay unos aparcamientos amplios y gratuitos. Ya en la piscina, hay una parte de arena para tumbarse. Además, no falta sombra, gracias a los robles que abundan en esta zona de baños a la que la vecina piscina natural de El Lago le ha restado protagonismo. Y quizás haya que felicitarse de que así sea, de que el charco Las tablas viva en un segundo plano. Incluso cabe desearle que siga siendo así por mucho tiempo.

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