Una inversión de 20.000 euros que se amortiza con la primera cosecha

La preparación de un invernadero 'indoor' exige instalar bombillas de 600 vatios, filtros de olores de 3.000 euros y utilizar fertilizantes que cuestan 300 euros

Evaristo Fdez. de Vega
EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

El cannabis sativa es una especie herbácea originaria de las cordilleras del Himalaya. Esta planta es útil como fibra textil, por lo que su cultivo se autoriza cuando está destinada a los tejidos.

Pero sus propiedades psicoactivas la han convertido también en una planta muy codiciada por los narcotraficantes, dado que posee efectos analgésicos y relajantes. El Plan Nacional sobre Drogas alerta de que su consumo crea a largo plazo problemas de memoria y aprendizaje, peores resultados académicos, abandono prematuro de los estudios, dependencia (en el 7-10% de los que lo prueban), trastornos emocionales (ansiedad, depresión) y de personalidad, enfermedades bronco-pulmonares y determinados tipos de cáncer, además de arritmias, psicosis y esquizofrenia (especialmente en individuos predispuestos).

El hachís y la marihuana son las drogas ilegales más consumidas en España y sus efectos sobre el cerebro son debidos principalmente a uno de sus principios activos, el Tetrahidrocannabinol o THC.

De la planta del Cannabis se obtienen tres drogas distintas:la marihuana, al triturar las flores, hojas y tallos secos; el hachís, elaborado a partir de la resina almacenada en las flores de la planta hembra;y el aceite de hachís, que es la resina de hachís disuelta y concentrada.

Este cultivo es milenario, pero en los últimos años se ha comenzado a realizar en invernaderos ilegales que reducen a dos meses un período de crecimiento que en condiciones normales va de los seis a los nueve. En las instalaciones localizadas en la región se reproduce el clima tropical que acelera el proceso.

Los investigadores confirman que unas instalaciones como las descubiertas en el chalé de Tres Arroyos exigen una inversión inicial de unos 18.000 o 20.000 euros si se incluye el coste de las plantas. Esos invernaderos son planificados por instaladores que poseen conocimientos técnicos avanzados. La instalación completa exige utilizar potentes filtros, cuyo valor por unidad oscila entre los 2.000 y 3.000 euros. Ese gasto se justifica por la necesidad de que no salga al exterior el olor que desprenden las plantas.

También se utilizan bombillas de sodio de 600 vatios (cada unidad cuesta 25 euros) conectadas a plafones reflectantes (entre 15 y 140 euros) que aportan luminosidad y calor. Los viveros también disponen de aparatos de aire acondicionado de hasta 7.000 vatios (cada aparato cuesta entre 800 y 1.000 euros).

La puesta en funcionamiento de un invernadero 'indoor' exige una potencia eléctrica similar a la de una industria, por lo que los narcotraficantes recurren a los enganches ilegales en las redes de alta tensión.

En algunos casos se han localizado potentes mangueras de cable de más de 50 metros para conectarse a la red eléctrica pública, de la que toman la electricidad en bruto para luego bajarle la tensión. Sólo en la zona de Mérida la Policía Nacional se incautó de 150 transformadores.

En Casar de Miajadas (Cáceres, 316 habitantes) se redujo el consumo eléctrico en un 70% cuando la Guardia Civil desarrolló una operación que concluyó con 10 detenidos y 1.400 plantas incautadas. La Guardia Civil cifró en 120.000 euros el coste de la electricidad defraudada.

La sofisticación también alcanza al sistema de cultivo. Las planillas de instrucciones localizadas en algunos de los invernaderos contienen recomendaciones muy precisas sobre la temperatura, la humedad, el nivel de PH que ha de tener el agua y los productos que se deben utilizar, día por día, para conseguir que la floración sea rápida. Incluso se utilizan medidores de ozono y botes de abono de 5 litros que cuestan 300 litros en el mercado. Sólo así se consigue que la cosecha de marihuana esté lista en dos o tres meses.

La inversión es costosa, pero también los beneficios. En la primera cosecha se recupera el dinero invertido y, a partir de la segunda, las ganancias son suculentas.