Las industrias extremeñas gastan 35 millones al año en protección medioambiental

El secadero de Pambiótica funciona con energía solar y biomasa. :: hoy/
El secadero de Pambiótica funciona con energía solar y biomasa. :: hoy

La inversión en instalaciones para evitar emisiones que aceleren el cambio climático representa el 90% del total

JOSÉ M. MARTÍNBADAJOZ.

Placas solares, calderas de bajas emisiones y alimentadas con combustible renovable o nuevos sistemas de gestión de residuos. Las empresas extremeñas continúan con sus actuaciones de protección medioambiental y durante el año 2017, el último del que hay datos, gastaron cerca de 35 millones de euros.

El destino de ese dinero es la puesta en marcha de acciones previstas para evitar, reducir o eliminar la contaminación resultante del desarrollo de su actividad, ya sea a través de emisiones de contaminantes al aire, contaminación acústica o las aguas residuales.

EL DATO

0,41%
de la cifra de negocio del sector destinaron las industrias extremeñas a la protección del medio ambiente. Este porcentaje es solo una centésima inferior a la que se registró en el conjunto del territorio nacional, donde fue del 0,42%.

La mayor parte de esa cantidad se la llevó el apartado de gasto corriente, en concreto 21,1 millones. En esta partida se enmarcan las acciones y procesos destinados al cuidado del medio ambiente regional. Por otro lado están las inversiones en equipos e instalaciones, que alcanzaron los 13,85 millones de euros, según el informe del Instituto Nacional de Estadística (INE).

«Nuestro secadero se nutre de placas solares y una caldera de biomasa», afirman desde Pambiótica

En ambos casos las cifras se redujeron respecto al año anterior. Las inversiones cayeron más de dos millones de euros, mientras que el gasto corriente se redujo en poco más de un millón.

Desde la recién creada Consejería de Transición Ecológica y Sostenibilidad de la Junta de Extremadura hablan de «moderación en el gasto», ya que detallan que 2016 fue el ejercicio en el que se registraron las mayores cantidades en estas partidas.

La suma total de gasto de las industrias extremeñas en protección medioambiental fue de 34,29 millones en 2017. Esa cantidad supuso el 0,41% de la cifra total de negocio del sector industrial, que ascendió a 8.207 millones de euros en ese mismo año. Se trata de un porcentaje muy similar al del conjunto nacional, que llegó hasta el 0,42%.

Evidentemente, el gasto absoluto también se vio reducido en 2017.

En concreto, el descenso fue de 3,21 millones de euros, lo que significa el 8,5% frente al año anterior. «En 2016 se registró un importante incremento respecto a 2015», apuntan desde la Consejería de Transición Ecológica para explicar este fenómeno. Es cierto que en ese 2016 el gasto de las industrias extremeñas se disparó hasta los 37,51 millones, un incremento cercano a los diez millones y superior al 34% en relación a un año antes.

La tendencia en el conjunto del país es inversa a la extremeña. Durante 2017 el gasto total creció un 1,2% hasta los 2.519,41 millones.

Sí se encuentra la región en sintonía con la evolución nacional en las inversiones, que también cayeron en España, aunque lo hicieron en menor medida que en nuestra comunidad y perdieron un 6,1%.

Actuaciones

La mayor parte de las inversiones en equipos e instalaciones efectuadas por las industrias se agrupan en las actuaciones dirigidas a la protección del aire y el clima. Este apartado se lleva el 88% del gasto, pese a que la cuantía total es inferior a la del año 2016.

Una empresa que ha invertido en sistemas para evitar las emisiones al medio ambiente es Pambiótica, que se dedica al cultivo, envasado y venta de plantas aromáticas. «El secadero que utilizamos se nutre con energía de unas placas solares y, si esta no aporta suficiente energía, de una caldera de biomasa», exponen desde la compañía, que comercializa sus productos bajo la marca Yerbal.

El resto de acciones que se recogen en los datos del INE son las destinadas a la gestión de aguas residuales y de residuos; la protección y descontaminación de suelos, así como de aguas subterráneas y superficiales; la reducción del ruido y las vibraciones, y la protección de la biodiversidad y los paisajes.

Precisamente a este último ámbito dedica parte de sus esfuerzos uno de los grupos empresariales más importantes de la región. «Tenemos un proyecto de restauración de una explotación minera abandonada empleando un residuo inerte de la siderúrgica de Jerez tratado hasta formar un árido siderúrgico», explican desde el Grupo Gallardo.

No es la única actuación que el conjunto de empresas realiza en relación a la protección medioambiental. Así, en sus procesos productivos controlan las emisiones acústicas, atmosféricas y de los residuos sólidos y líquidos.

En esa gestión de residuos se tiene en cuenta «el principio de precaución de riesgos medioambientales y se aplican medidas para evitar y, en su caso, reaccionar rápidamente ante un posible peligro para la salud o el medio ambiente», afirman desde el grupo.

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