«La huelga de Leda nos está produciendo mucha ansiedad»

Usuarios habituales del autobús no saben cómo se desplazarán cada día hasta sus obligaciones

«La huelga de Leda nos está produciendo mucha ansiedad»
J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Los trabajadores de Líneas Extremeñas de Autobuses (Leda) afrontan desde ayer su segunda semana de huelga indefinida. Hasta ahora no parece que los trabajadores y la empresa estén acercando posturas y el seguimiento por parte de los conductores es muy amplio, lo que prácticamente ha paralizado los servicios salvo en las rutas de transporte escolar. Esto significa que son miles las personas que cada día se tengan que buscar la vida para encontrar un transporte alternativo. Pese a que la gran mayoría de viajeros está de parte de los trabajadores, los ánimos entre los usuarios están caldeados.

Purificación tiene que ir todos los fines de semana hasta Calera de León, al sur de la provincia, para cuidar de su padre de 87 años ::
Purificación tiene que ir todos los fines de semana hasta Calera de León, al sur de la provincia, para cuidar de su padre de 87 años :: / Pakopí
Purificación Contreras «No sé cómo iré, pero el Blablacar no quiero usarlo»

Purificación Contreras trabaja en Badajoz, tiene 56 años y cada fin de semana debe recorrer sobre 300 kilómetros hasta su pueblo, Calera de León, donde cuida de su padre, de 87 años, y así le da el relevo a su hermana. El Leda era su medio transporte. «Llevo veintitrés años usándolo, primero desde Mérida porque trabajaba allí y ahora lo cojo desde Badajoz», dice esta usuaria que se sabe de memoria cada una de las paradas. «Leda al principio era una maravilla, recuerdo cuando he estrenado autobuses que venían de Alemania y hasta les hemos quitado los plásticos los viajeros, pero ahora también he empezado a ver autobuses viejos y sin cinturones de seguridad y hasta uno que una vez empezó a arder».

En su opinión, negocio hay porque los fines de semana afirma que el autobús que ella usa va lleno y lo normal es añadir más vehículos de refuerzo. «Lo usan muchos estudiantes e incluso ha habido épocas en que tenía que comprar el billete con una semana de antelación porque no me podía quedar sin viajar, y por eso he visto a más de un joven que se ha quedado en el pueblo sin poder subir porque el autobús iba lleno». Como viajera habitual de Leda ha observado también muchas incidencias –«una vez se abrió la puerta de carga y estuvimos recogiendo el equipaje por carretera», narra– que ha puesto en conocimiento por escrito ante la empresa o la propia Junta de Extremadura. Sin embargo, la huelga de los últimos días para ella es la gota que colma el vaso. «Hasta ahora he estado resolviendo la situación por una amiga que tenía que ir a este pueblo y me pude montar con ella. El domingo conseguí encontrar a otra persona, pero la semana que viene no sé cómo me iré y el Blablacar ese no quiero usarlo».

«Lo que más me preocupa –prosigue– es que no veo voluntad ni de políticos ni de la empresa de llegar a entenderse. ¡No cuidan del transporte y luego hablan de la España vaciada, qué vergüenza!, ¿qué hacemos entonces nos venimos todos a vivir a Badajoz porque no se puede ir a los pueblos?»

María, de Badajoz, trabaja en el Psiquiátrico de Mérida. ::
María, de Badajoz, trabaja en el Psiquiátrico de Mérida. :: / Pakopí
María de la Fuente «Negocio hay porque el autobús va lleno»

No menos indignada con la huelga de la empresa Leda está María de la Fuente. Ella es de Badajoz, trabaja en Mérida en el Hospital Psiquiátrico, se jubila en octubre y dice que a estas alturas ella no piensa coger el coche porque no lo hace nunca. «Tengo carné de conducir, pero ahora ya me da miedo», declara.

«Como yo, hay muchísimas personas que no tenemos medios y nos tenemos que apañar con los compañeros, pero hasta cierto punto porque es difícil coincidir porque cada vez tenemos un turno», señala esta mujer que lleva 26 años usando el Leda y maneja tres horarios diferentes según el turno que le toque, así que lo mismo se sube al autobús a las 06.30 de la mañana que a las 13.30 o a las 20.30 horas.

Según dice, lo que ocurre en Extremadura con un tren mucho más atrasado que en el resto de España, y ahora con compañías de autobús en huelga, «es una pena».

«Yo veo que vamos mucha gente en el autobús, o sea, que negocio sí hay porque cada mañana hay tres autobuses llenos (...). Lo que no veo es solución por ahora porque encima de que a los conductores no se les paga desde hace tres meses no les han levantado el expediente».

Laura se tiene que desplazar a diario desde Badajoz. ::
Laura se tiene que desplazar a diario desde Badajoz. :: / Pakopí

Laura Mendoza «He vuelto a coger el coche, pero dejo a mi marido sin él»

Con ella va ahora en el coche Laura Mendoza. «Este servicio de autobús no es muy bueno, pero al menos nos llevaba. Lo que pasa es que por dejadez y no querer entenderse, hay muchas personas mayores a las que les cuesta conducir y nos vemos desamparadas».

Laura dice que todas las personas que conoce, ella incluida, están de parte de los trabajadores, y se queja de que hayan pasado más de diez días y las partes implicadas no hayan conseguido llegar a un acuerdo. «Esta huelga nos está produciendo mucha ansiedad porque llega cada día, se acerca la hora de irte y todavía no sabes con quién harás el viaje», comenta.

Además, ella es consciente de que son miles los trabajadores afectados a diario, «A nosotros nos han dejado tirados como una colilla, pero además hay otros muchos viejitos a los que han dejado incomunicados», afirmaba ayer esta trabajadora sanitaria que ahora no le queda más remedio que volver a coger el coche después de años sin conducir. «A mí no me gusta coger el coche, pero he tenido que hacerlo y esto causa otro trastorno en mi familia porque allí hace falta y mi marido no puede usarlo. Pensábamos que esto iba a ser para una semana, pero todavía ni se sabe quién debe dinero a quién y parece que puede ir para largo», lamenta.