Qué hacemos con Valdecañas

Por el momento, estamos con la injustamente 'apestada' Isla de Valdecañas que, con las 11 hectáreas del resort, parece haber destrozado las 7.459 hectáreas de Zepa. Aunque se trataba de crear una zona urbana, sin dañar valores ambientales, con actividad rural para crear empleo

SANTIAGO HERNÁNDEZ FERNÁNDEZIngeniero de caminos

En 2007 la Junta realizó un Plan de Interés Regional (PIR) que autorizó el proyecto 'Marina Isla Valdecañas', por Decreto 55/2007 de 10 de abril. El Plan de gestión de la Zepa 'Embalse de Valdecañas' dice que es un área con elevado carácter antrópico y establece las siguientes zonas: alto valor natural, 2.310 hectáreas; uso tradicional , 1.423 hectáreas; uso común, 3.571 hectáreas; y uso general, 155 hectáreas que incluye la Isla (el 7,5 % de la Zepa) como zona con mayor nivel de antropización. En ella no existen valores naturales significativos, de modo que el desarrollo de actividades humanas previstas no repercutirán en el estado de conservación de la Zepa.

El PIR fue recurrido en 2011 por Adenex y Ecologistas en Acción ante el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, que decía: «En el caso de autos no existe estudio de alternativas que permitan un contraste entre la solución adoptada y aquellas que pudieran ser menos trascendentes para la protección de los espacios en que se ubica el Proyecto (...). No se han estudiado ni valorado otras posibles alternativas como si solo fuera atendible el proyecto en la forma propuesta por la promotora. (...). Y esa omisión ha de vincularse a lo que antes se dijo en relación con las exigencias de índole urbanísticas del proyecto; todo lo cual lleva a la conclusión de la nulidad del Decreto y del Proyecto de Interés Regional que en él se aprueba; debiendo reponerse los terrenos a su situación anterior a las obras que en dicho proyecto se autorizan».

Resumiendo: la sentencia se adopta por apreciar «defectos de forma». En 2014, la Sala Tercera del Tribunal Supremo de Justicia, confirma la sentencia del TSJ de Extremadura declarando la nulidad del PIR y «la restitución de los terrenos a su estado anterior».

En diciembre ha llegado el informe que el TSJEx encargó al CSIC Doñana, en marzo de 2015, con 14 preguntas «exclusivamente ambientales». No cabe duda de que algo se hizo mal y, seguro, que habría costado muy poco justificar esas dudas; porque no se trataba de un trampa, ni un timo, ni una ocurrencia, era una oportunidad para crear empleo en beneficio de los ciudadanos.

Pero sucede que: 1) no existen valores ambientales en la isla (según los técnicos ambientales de la Junta que realizaron la Zepa); 2) sabemos que antes del comienzo de las obras, los eucaliptos ocupaban casi el 70% de la isla (según la foto aérea Figura 7.5 de 1984, del informe Doñana); 3) hoy, por las obras, casi han desaparecido los eucaliptos, lo que no puede calificarse de catástrofe ecológica sino todo lo contrario; y 4) «las políticas que envuelven la problemática del eucalipto no tienen fundamento técnico serio, y se fundamentan tal solo en un estado de desconocimiento y en una relación de poder desequilibrada y favorable hoy al eucaliptal» (declaraciones del experto J.M. Montoya Oliver en 1988); y 5) el Informe Doñana es discutible y tiene errores notables.

Sin entrar en más detalles, por el momento, estamos con la injustamente 'apestada' Isla de Valdecañas, que, con las 133 hectáreas del resort, parece haber destrozado las 7.459 hectáreas de Zepa. Aunque se trataba de crear una zona urbana, sin dañar valores ambientales, con actividad rural para crear empleo y acoger la mayor cantidad de la mano de obra posible.

Hasta 2010, se habían plantado en España 759.778 hectáreas de eucaliptos. Al final de los años 70 llegaban las plantaciones y sus aterrazamientos a las sierras de Monfragüe. En 1973, las máquinas derribaron ocho alcornoques con nidos de buitre negro. Los aterrazamientos destruían el ecosistema a marchas forzadas, acabando con sus hábitats más sensibles. Se desguazaron más de 3.000 hectáreas de bosque mediterráneo, plantando eucaliptos para la papelera que se construiría en Navalmoral de la Mata.

Tras varios años de campaña en defensa de las tierras de Monfragüe, promovida por Jesús Garzón, en 1979 se logró en tiempo récord crear el parque natural de Monfragüe. Fue el comienzo de la lucha en defensa del medio ambiente en Extremadura y el nacimiento de Adenex. Se logró detener la papelera y los aterrazamientos. Años después, con la ayuda del Ministerio y siendo Monfragüe parque nacional, fueron arrancándose los eucaliptos del parque y restaurada su vegetación natural.