Más grave de lo que parece

Más grave de lo que parece
PEDRO DEL PINO

Hay que ver la que se ha montado con la candidata de Podemos a la alcaldía de Ávila. Esto, al menos, es lo podría pensar alguien argumentando que «la pobre» Pilar Baeza ya ha cumplido su deuda con la sociedad y aún así todavía hay por ahí gentuza pidiéndole responsabilidades por unos hechos que sucedieron hace ya 34 años. Es lo que piensan Echenique y ella misma, añadiendo ambos que, aparte de añejo y saldado, «es el caso de una mujer que fue violada», aunque no exista ninguna sentencia que lo acredite ni prueba alguna que avale tal extremo. Además añaden que ahora sufre persecución por el mero hecho de ser mujer. No importa la presunción de inocencia de la víctima. Lo acusan los de Podemos, y como era hombre y está muerto no puede defenderse. Aunque dudo mucho que pudiera hacerlo aunque estuviera vivo.

Hay dos versiones del asesinato de su exnovio. No sabemos cuál será la verdadera. Puede que, como se dice en la sentencia, ella fuese la inductora del crimen y la que facilitó el arma homicida sustraída previamente de la armería que regentaba su padre, siendo su novio en aquel momento, Manuel González, y un carnicero que tenía problemas con el finado, los que lo ejecutaron. Pero es posible que no fuera así, y lo realmente cierto sea lo que ahora cuenta el novio que quedó vivo: que la primera en descerrajarle dos tiros a Manuel López fue Pilar Baeza, y que acto seguido dispararon, un tiro él, y otro el carnicero para rematar la faena.

De cualquiera de las maneras, teniendo en cuenta exclusivamente los hechos, este es un tema difícil de abordar. Entre otras razones porque es la primera vez, que se sepa, que una condenada por asesinato concurre como cabeza de lista a unas elecciones municipales en España. Parece ser que desde el punto de vista legal no existe ningún impedimento para que pueda hacerlo. Es lógico pensar que si lo que pretende nuestro sistema judicial es propiciar la reinserción de los que delinquen y purgan su pena, no debamos poner ningún impedimento a la presentación de su candidatura. Desde el punto de vista ético es mucho más difícil analizarlo, porque la ética tiene carácter subjetivo y, en este sentido, cada uno de nosotros puede tener una visión distinta. En este aspecto, por tanto, el único juicio que tendrá efecto será el de los votantes abulenses a la hora de depositar la papeleta en la urna.

Ahora bien, si, como he leído en algún medio, es cierto que Pilar Baeza presentó durante su procedimiento judicial un informe psiquiátrico en el que constaba que era una persona «fácilmente manipulable, con rasgos neuróticos de carácter histérico, con un bajo coeficiente intelectual, que se encuentra al límite de la subnormalidad», por la falta de respeto que esto supone hacía las personas con algún tipo de discapacidad intelectual, desde el punto de vista moral más básico quedaría totalmente inhabilitada a perpetuidad para acceder a cualquier puesto de representación pública. Y Podemos, por defenderla, absolutamente desacreditado para hacer ningún de discurso sobre integración.