El Gobierno dice que en 2035 no habrá ninguna nuclear en funcionamiento

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, y la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá./EFE
La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, y la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá. / EFE

El Ministerio de Transición Ecológica quiere que las nucleares cierren a partir de 2025 por orden de antigüedad, mientras que los ciclos combinados resulten los beneficiados para garantizar el suministro del sistema, según el Plan de Energía y Clima

JOSÉ MARÍA CAMARERO

El Ministerio de Transición Ecológica aboga por el cierre de las centrales nucleares cuando vayan cumpliendo sus respectivos periodos de vida útil, con algunas extensiones previamente autorizadas. Será a partir de 2025 cuando estas instalaciones irán clausurando su actividad de modo que en el año 2030 solo haya instalados 3.000 Mw de nuclear. En estos momentos hay más de 7.000 Mw en funcionamiento.

Teóricamente, las tres centrales que se mantendrían en vigor, y que finalizarían el periodo de cierres, serían las de Confrentes (Valencia), Vandellós II (Tarragona) y Trillo (Guadalajara). Por el contrario, las primeras en liquidar su actividad entre 2025 y 2030 serían las que antes cumplan su periodo de vida útil: Almaraz I y II (Cáceres); y Ascó I y II (Tarragona). Lo que no hará el Gobierno será «alterar el orden natural de cierre». De hecho, serán las propietarias de estas instalaciones las que irán solicitando su clausura o extensión de actividad en cada momento, si así lo consideran, aunque en 2035 no habrá ninguna nuclear en funcionamiento.

Con este drenaje de energía nuclear, los planes del Gobierno pasan por mantener prácticamente inalterable el parque de centrales de ciclos combinados que hay por toda España y que suman más de 27.000 Mw. Fuentes de Transición Ecológica apuntan que se ha optado por esta tecnología de respaldo porque se trata de un «mecanismo de generación elástico», que se puede poner en marcha cuando se necesite para garantizar el suministro, algo que no ocurre con las nucleares al ser una tecnología más rígida que aporta electricidad continuamente. Además, desde ese departamento ministerial sostienen que el coste de generación nuclear «no es mucho menor» que el de los ciclos combinados, que, en su mayoría, funcionan a través del gas.

El reto es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 20% con respecto a los registros de 1990; generar el 70% de electricidad con renovables; asegurar que el 35% del consumo final de energía proceda de fuentes limpias; y mejorar la eficiencia energética en al menos un 35% con respecto al escenario actual. De cara a 2050, se persigue que España sea un país neutro en cuanto a emisiones.

Para poder hacerlo no solo dependerá de lo que ocurra en el sector eléctrico, sino también en cuanto a los transportes, el otro pilar del que dependen en buena medida las emisiones de CO2. El Gobierno ha confirmado que se prohibirá la matriculación de coches nuevos a partir de 2040 si son de combustión (diésel y gasolina). El objetivo es que a partir de ese año todos los vehículos que salgan de fábrica sean eléctricos. Aunque el Ejecutivo se ha cuidado de no introducir la palabra 'prohibición' en los textos. Se ha limitado a «recoger palabra por palabra» las indicaciones de la Comisión Europea, ha especificado la ministra Ribera. De esta forma, se indica que se irán adoptando «las medidas necesarias» para que los turismos «reduzcan sus emisiones de modo que no más tarde de 2040 sean vehículos con emisiones de 0 gramos de CO2/km».

Transición Ecológica insiste en que se apoyará a la industria de fabricantes para su adaptación al nuevo modelo de coches enchufables, aunque no se especifica ninguna medida. Lo que sí está previsto es el desarrollo de planes de ayuda para la adquisición de coches alternativos, con 200 millones al año durante cinco años, entre 2021 y 2025. Consideran que es el periodo clave para fomentar su adquisición ya que posteriormente el propio mercado irá por ese camino de la electrificación. Estas ayudas irán destinadas a coches puramente eléctricos y a híbridos que sean enchufables, apuntan fuentes oficiales.

En las próximas semanas, Transición Ecológica presentará una nueva propuesta para reformar el bono social que existe en la actualidad por el que se aplican descuentos de hasta el 40% en la parte de consumo del recibo. Desde el Ministerio indican que se tratará de un bono «multicombustible», esto es, no solo ligado a los titulares de contratos de luz, sino también los de butano, gas y otras tecnologías. Además, será «automático» en su aplicación, para evitar los problemas burocráticos que existen en la actualidad para solicitarlo, esperar la contestación y aplicar los descuentos o recibir las ayudas.

La factura eléctrica bajará un 12% en la próxima década

El Ministerio de Transición Ecológica ha calculado una de las variables que más interesan a los consumidores dentro del Marco 'Energía y Clima' que ha aprobado hoy el Consejo de Ministros: el coste de la electricidad. Las estimaciones del departamento que dirige Teresa Ribera apuntan a una reducción del recibo eléctrico del 12%. Pero eso será dentro de una década, cuando la mayor parte de la producción sea de origen renovable.

Será una de las consecuencias de generalizar el uso de eólicas, fotovoltaicas y otro tipo de instalaciones verdes para generar luz tal y como se encuentar establecido en el plan, que se debe remitir a la Unión Europea para su análisis; el anteproyecto de Ley de Cambio Climático; y la Estrategia de Transición Justa. Tres documentos que, para la ministra «no son un brindis al sol». «No hay por qué retrasar este debate», ha indicado. Aunque en realidad la ley quedará paralizada por la disolución de las Cortes el 5 de marzo; el Plan es un borrador será remitido a la Comisión Europea para su análisis. Es decir, por ahora, no tendrá efectos prácticos, a la espera de lo que vaya decidiendo el Ejecutivo que salga de las urnas.

El programa un objetivo, el de que el 42% de la electricidad que se genere en 2030 proceda de fuentes renovables, prácticamente el doble que la actual. Los cálculos de la reducción de la factura a una década vista se han realizado sobre el importe bruto de la misma, antes de aplicar los impuestos correspondientes. En la actualidad, prácticamente un tercio del recibo va destinado al pago del IVA y otras figuras tributarias, por lo que la minoración de la factura sería, con las variables actuales, de un 7%, aproximadamente.

En cualquier caso, la ministra Ribera ha apuntado tras el Consejo de Ministros que a partir de 2030 habrá «una caída todavía más pronunciada» del recibo, debido a la incorporación de más tecnologías renovables, que son las que reducen el precio de generación.

Las estimaciones del Plan de Energía y Clima prevén una potencia instalada de casi 157.000 megavatios (Mw) en 2030, dado que la eólica aumentará su presencia con más de 20.000 Mw y la solar fotovoltaica con casi 30.000 Mw. Ante esta entrada masiva de tecnologías que no pueden aportar electricidad durante todo el día ni de manera constante -dependen de las condiciones meteorológicas de viento, lluvia y sol-, el Ejecutivo ha previsto reordenar las centrales que sí dotan de estabilidad al sistema.

Como estaba previsto, se prevé el fin de la energía de carbón en 2030, aunque se deja un margen de 1.000 Mw para ese final de la próxima década, para comprobar cómo evolucionan esas clausuras. Desde Transición Ecológica indican que todas las instalaciones se encuentran en un proceso próximo al cierre: de las 14 térmicas en funcionamiento, nueve cerrarán en 2020. Y las cinco restantes se irán adaptando «a un proceso de salida» hasta 2030.