La gestión del agua en Valdecañas

Creo que es imposible que la Isla de Valdecañasy sus habitantes puedan contaminar siquierala millonésima parte de lo que hace la cuenca delrío Tajo a su paso por Guadalajara, Madrid y Toledo

SANTIAGO HERNÁNDEZ FERNÁNDEZDr. Ingeniero de Caminos

Las obras del proyecto 'La Isla Valdecañas' autorizadas por el PIR de 2007 fueron detenidas tras la denuncia de Adenex y Ecologistas en Acción ante el TSJ de Extremadura que declaró nulo el PIR por apreciar defectos de forma. Posteriormente, la Sala Tercera del Tribunal Supremo confirmó la sentencia del TSJ de Extremadura, declarando la nulidad del PIR y la restitución de los terrenos a su estado anterior. A final del 2018 llegó el informe que el TSJEx solicitó de Doñana, que hacía en concreto 14 preguntas para que fueran contestadas atendiendo solo a factores ambientales.

En estas líneas voy a comentar el informe Doñana, limitándome a las afirmaciones que hace sobre el impacto del proyecto en la calidad de las aguas del embalse. El informe afirma que «la construcción del complejo supuso la denudación del suelo, lo que determinó, mediante aporte de nutrientes por escorrentía, un aumento de la eutrofización del embalse».

La realidad es que el estado de Valdecañas depende exclusivamente del agua que el río Tajo lleva al embalse de Azután, después de recoger todos los nutrientes que vierten al río todos los pueblos de las provincias de Guadalajara, Madrid y Toledo, en la cuenca alta del Tajo. Pretender que Azután y Valdecañas (que actúan como depuradoras del río) lo dejen limpio es tan difícil como convertir el agua en vino, como hizo Jesucristo en las Bodas de Caná.

El embalse de Azután, primero del Tajo en Extremadura, con 84 Hm3 de capacidad y 2.414 Hm3 de aportación anual, unas 29 veces su capacidad, tiene muy poca capacidad de regulación. El segundo, Valdecañas, tiene 1.446 Hm3 de capacidad y 2.717 Hm3 de aportación anual. Ambos están afectados por la eutrofización, palabra procede del griego 'eutros' (bien alimentado o sobrealimentado), debido a la gran cantidad de nutrientes que trae el río. Los dos embalses tienen producción hidroeléctrica: Azután 180 MW, y Valdecañas, 225 MW.

Los embalses, híbridos de lago y río, modifican las características fisicoquímicas del agua en función de los nutrientes (compuestos de fósforo, nitrógeno y carbono, procedentes de vertidos de aguas negras, detergentes, abonos, etc.) que reciben.

Con ellos, la fotosíntesis produce algas, primer escalón del ecosistema acuático, que sigue con los organismos microscópicos (plancton) y resto de fauna acuática. El exceso de nutrientes conduce a la sobreproducción de algas, no pueden consumir el plancton, mueren y descienden al fondo, donde son descompuestas, consumiendo oxígeno. Este proceso puede producir anoxia (falta de oxígeno) e incluso producir metano y sulfhídrico en las aguas profundas, (que suelen producirse de mayo a noviembre), lo que posiblemente provoca la muerte de peces y problemas de explotación en las turbinas por el sulfídrico (SH2). La misión de los gestores es controlar este proceso, incluso inyectando de oxígeno en la zona de desagüe de turbinas.

El informe Doñana admite que ha recibido información de parámetros fisicoquímicos (1995-2016) en un punto de muestreo, sin la información sobre la metodología usada, con lo que es muy difícil interpretar los datos… y añaden, que así, no pueden, no podemos, asegurar que los datos químicos permitan hacer comparaciones.

Pero asegura: «…Antes de las obras, el embalse de Valdecañas presentaba un valor medio del índice EVI estudiado relativamente bajo comparado con el de los embalses de referencia. Los embalses río Tajo, aguas arriba (Azután) y aguas abajo (Alcántara), tenían entonces valores de muy superiores, siendo Azután el que tenía valores más altos. En cuanto a la frecuencia de los brotes, Valdecañas tenía un comportamiento intermedio en relación a los del entorno... Estos valores eran similares a los del embalse de Alcántara y muy inferiores a los de Azután».

No obstante, aunque admiten que «una correlación, por sí sola nunca demuestra que exista causalidad, es decir, no demuestra que las obras sean las responsables de la pérdida de calidad ambiental del ecosistema acuático». Cosa cierta, pues es sabido que si en el entorno del estadio Bernabéu se incrementa al uso del taxi cuando llueve y cuando juega el Real Madrid; pero nadie deduce que llueve cuando juega el Madrid. Pero lo olvidan enseguida al concluir: «Queda demostrada la existencia de una correlación temporal entre las obras del complejo y el empeoramiento de la calidad del agua del embalse».

¿Como se arregla el problema de origen? Respuesta: controlando el flujo de nutrientes (nitrógeno y fósforo) a lo largo del río, producido por miles de hectáreas de regadío y millones de habitantes (de todos los pueblos de Guadalajara, Madrid, y Toledo) que vierten sus aguas, depuradas y sin depurar; y las miles de hectáreas de escombreras, basureros, vertederos ilegales, fábricas, etc., que contaminan el río antes del embalse de Azután. Modestamente, creo que es imposible que la Isla de Valdecañas y sus habitantes puedan contaminar siquiera la millonésima parte de lo que hace la cuenca del río Tajo.