«Mucha gente cede de buena gana su privacidad»

Juan Jesús Parralejo, autor de 'De individual a personalizado'. :: /J. V. A.
Juan Jesús Parralejo, autor de 'De individual a personalizado'. :: / J. V. A.

El economista y ensayista extremeño Juan Jesús Parralejo presenta hoy en Badajoz 'De individual a personalizado', una reflexión sobre el mundo digital que nos rodea

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Su primer libro, 'Economía para leer el periódico', era un desenlace lógico por su formación como economista. Ahora, fruto de la observación del mundo que nos rodea, ha alumbrado el ensayo 'De individual a personalizado' (ed. Editamás), donde reflexiona sobre el punto y aparte que supone en la historia de la humanidad la combinación del teléfono móvil e internet. Juan Jesús Parralejo (Navalvillar de Pela, 1961) presentará hoy a las 20 horas en El Corte Inglés de Badajoz su nueva obra, que resuelve algunas preguntas, pero sobre todo apunta infinidad de interrogantes

-¿Qué ocurre para saltar de un ensayo sobre economía a otro sobre los efectos de la tecnología?

-No hay una relación directa. Éste es una reflexión sobre la condición humana en la Europa del siglo XXI porque entiendo que lo individual y lo personalizado son los dos referentes del libro. Desvela que en lo primero esta el ser humano y en lo segundo está el sujeto digital que interactúa en la red con sus dispositivos electrónicos. Este sujeto digital genera datos que se procesan y le van moldeando en lo que yo denomino en el libro un yo personalizado. Es decir, los procesadores de datos fabrican lo que sería una individualidad enajenada, complementaria y opuesta del sujeto que hace clic o desliza el dedo por la pantalla. Así, en nuestros días hay dos individualidades. A unos les afecta más si son muy asiduos a las redes, y a otros menos.

«La mayoría es utilitarista y pragmática. Se nos ofrece una vida más fácil y nadie quiere renunciar a eso»

-Dice usted que las personas somos lo que nos gusta porque así nos tratan, ¿Qué tiene de positivo y de negativo este nuevo estatus?

-La parte positiva es que la empresa o plataforma tecnológica permita que el mundo exista como es. Con 9.000 millones de habitantes organizados en grandes ciudades es incuestionable que este mundo está organizado en red. Se necesita esa red para gestionar la rutina diaria de millones de seres humanos. Una veces se coordinan entre ellos y otras veces somos coordinados con o sin nuestro conocimiento. Esta sería la ventaja. Ahora bien, el coste es la pérdida de privacidad. El peaje es la invasión y colonización de la intimidad. Cuando hago clic en 'acepto' no sé qué van a hacer con mis datos. Solo sé que dan ciertos servicios gratis, pero estoy pagando un precio alto porque el sistema nos está generando un yo personalizado. A unos les afectará más o menos.

-¿Qué consecuencias cree que puede tener esto?

-Esto puede tener consecuencias como las que en su día se vieron en el Renacimiento. En el libro busco el origen de la individualidad en el hombre moderno y es en el Renacimiento cuando aparece un sentido de la privacidad hasta entonces desconocido cuando vino Locke, Spinoza, Hobbes, Kant y todos los pensadores del siglo XIX que dieron forma a esa dignidad del individuo que aparece en el Renacimiento, donde se habla de que el hombre es dueño de su destino por el libre albedrío.

-¿Cree que hoy día quien no quiera pagar ese peaje que supone ceder su privacidad está condenado a quedar aislado?

-El aislamiento lo veo absolutamente imposible. Es más, creo que una mayoría social importante aplaude la atención personalizada que reciben de las plataformas digitales. La cesión continua de privacidad mucha gente la hace de buena gana y muchos ni siquiera reparan en ese pago. Es verdad que a una minoría le horroriza, pero no es relevante. O digamos que no hay mayorías sociales relevantes que se resistan, por lo que la lucha política moral está en minoría y tendrá que ver cómo se posiciona para encontrar un camino que no nos lleve, y perdone el salto, a lo que en China se está llamando sistema de crédito social. Esto es una especie de carné de conducta por puntos. A quien no siga las consignas le quitan puntos. Ya no hablamos de cruzar información económica o laboral sino de comportamiento políticamente correcto. En China se habla incluso de que la información personal sea de dominio público para un mejor funcionamiento del sistema. Es probable que con el tiempo en España haya posiciones políticas mayoritarias en las que el que no se implique a fondo para según qué proyecto esté yendo en contra de lo que se considera un bien común. De alguna manera el que se pone frente al determinismo tecnológico es un rebelde social.

-¿Esto es lo que usted llama tiranía científica y benévola?

-Sí. Aparece en el momento en el que visiones del mundo de cada cual empiezan a darse de lado para integrar el procesamiento de datos y gobernar a la población como si fuera una población estadística. En el momento en el que las elecciones personales se estrechan y limitan nos acercamos a una tiranía que, en el mejor de los casos, en Europa sería benévola al ser cientifista y eficiente. Pero en un futuro, cuando los que estén naciendo ahora estén como peces en el agua dentro de su yo personalizado, entonces tendrán una percepción del mundo muy diferente. Llegará otra etapa de la historia en la que el sentido de la moral y de la política será muy diferente al que tenemos ahora.

-¿Cómo procesa usted ese pronóstico, con inquietud, miedo o con naturalidad?

-En negativo no. Lo proceso con escepticismo. Creo que tenemos mucho pasado detrás en la civilización occidental como para reflexionar sobre lo que ha sido y es la condición humana, lo cual es una gran alternativa para enfrentar al yo personalizado. Hablo de escepticismo porque la corriente mayoritaria es simplicista, utilitarista, economicista y pragmática. Se nos ofrece una vida tan fácil que nadie va a querer renunciar a eso.