Gecko cumple 15 años exportando soul

Gecko Turner, en su casa de Mérida. :: J. M. ROmero/
Gecko Turner, en su casa de Mérida. :: J. M. ROmero

El músico de Badajoz recopila en un disco los temas más emblemáticos de su carrera

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Tienes que parecerte a... Intenta tocar como... Fíjate en lo que hace... Cuando Fernando Gabriel Echave se echó al monte lo hizo huyendo de referencias musicales cercanas.

Salió en busca de su propio sonido. El sello Lovemonk confió en ese modo de trabajar y se estrenó como discográfica publicando el primer disco de Gecko Turner. De eso hace ya 15 años y ahora celebran juntos este aniversario con 'Soniquete', un recopilatorio con las canciones más emblemáticas.

Catorce temas que se parecen entre sí pero en nada a lo que se escucha hoy en cualquier cadena musical.

A los catorce años convenció a su madre para que le comprara un tocadiscos en el Círculo de Lectores. La curiosidad por los Beatles derivó en obsesión y más tarde en profesión. Parte de su cosecha musical se puede escuchar en este último trabajo. La novedad llega con 'Cortando bajito', un título lleno de riqueza instrumental que ha remezclado ya una banda de Los Ángeles. Gecko lleva 15 años exportando blues desde Badajoz como si hubiera nacido en Nueva Orleans. Sus discos nacen en las orillas del Guadiana pero se pinchan en cadenas de Hawaii, Canadá, Alemania o Suecia. En su liquidación de los derechos de autor hay más ingresos de fuera que de aquí. «En España los gustos musicales van por otros derroteros, pero cada uno hace lo que puede».

En este tiempo ha tocado frente al mítico Kodak de Los Ángeles o en Tokio, ha entrado en algunas bandas sonoras como la de Obaba' (Montxo Armendariz, 2005) o 'Elegy' (Isabel Coixext, 2008).

Recientemente se ha estrenado en series de Netflix como 'La Casa de Las Flores' y 'Elite', lo que le permite presumir de salud de hierro en Spotify. «Seleccionando los temas con la discográfica percibes un poco la evolución. Todos cambiamos y las circunstancias que rodean tu trabajo también». Nunca tuvo la tentación de mudarse de género. Habla de un sacerdocio que vive con la obsesión de sacar canciones redondas. Le sigue emocionando cerrar discos, subirse a un escenario con la banda y aprender de los que le inspiraron de joven.

Ahora cree que le toca a los demás calibrar cómo ha sido su evolución. Intenta no caer en la nostalgia, pero resulta inevitable acordarse del trompetista que le ha acompañado toda tu carrera. «Echo de menos su sonido, pero le dio un ictus y ahora trata de recuperarse en su casa de Río de Janeiro».

En estos tres lustros ubica el punto de inflexión del soul en España en 2006. Amy Winehouse se convierte ese año en una estrella global con su 'Rehab' y el público español se interesa indirectamente por la música afroamericana. «Todos los años que ella estuvo en el candelero se fue sumando gente, luego llegó su dramático final y la repercusión se multiplicó». El fenómeno Winehouse, insiste, fue un antes y un después. En todas las ciudades se programan desde entonces tributos a grandes grupos del género.

Gecko debutó con 'Gupapasea' en 2003. Tres años después alumbró 'Chandalismo ilustrado', un término que se ha colado ya en el imaginario colectivo para referirse a los que optan siempre por vestirse cómodo. Juega en sus letras con la fonética y la semántica de los idiomas, retuerce los significados y entremezcla su inglés con términos españoles.

Afinando las guitarras para un concierto con los hermanos Bayón escucharon a un perro de lejos con el ladrido aflautado y le llamaron 'perro flauta'. Aunque degenerado para referirse despectivamente a los músicos callejeros, el concepto también sigue vigente.

La inspiración lingüística le viene por su conversión anglosajona. De niño se enganchó a los Beatles, aunque no entendía lo que decían sus canciones. Hoy compone toda su música en inglés. «Me gusta mucho fijarme en los sonidos. Los acentos forman parte de una ciudad, de un territorio. No hay dos iguales».

Experimenta con el jazz, el reggae o el gospel, pero beber de tantas sopas complica las etiquetas. «Si tienes un estilo tan amplio cuesta más, pero da riqueza a las canciones. Hay aires cubanos, africanos o brasileños, aunque todo viene de una misma raíz».

Como primer mandamiento se impone dejar los egos fuera de la banda. «Tienes a gente que ha trabajado para Beloso o Paco de Lucía. Se aprende mucho, pero lo importante siempre deber ser el resultado final, lo que hacemos entre todos».

Esa lucha contra los egos le lleva a mirar solo de reojo las críticas elogiosas que ha leído en las últimas semanas sobre 'Soniquete'. «Te ayuda a no perder la fe en los momentos duros y te hace pensar que estás en el camino correcto». En ese camino lleva ya 15 años. O incluso más. Desde que de niño trataba de entender lo que cantaba John Lennon.

 

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