La Garganta de Cuartos: entre el paraíso y los tribunales

Los propietarios de los tres chiringuitos que hay en esta piscina natural mantienen un conflicto cargado de denuncias que dura casi una década

La garganta de Cuartos con el mirador de la CHT ocupado por la terraza del hostelero Ángel Frías. /Andy Solé
La garganta de Cuartos con el mirador de la CHT ocupado por la terraza del hostelero Ángel Frías. / Andy Solé
Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOCáceres

A tres kilómetros de Losar de la Vera nace la Garganta de Cuartos, una piscina natural vigilada por un puente medieval que cada verano se llena de visitantes. Buscan refrescarse en estas aguas que para muchos es lo más parecido al paraíso. Entran en contacto directo con la naturaleza y olvidan, aunque sea por un día, el ajetreo de la ciudad. Sin embargo, tras ese escenario hay un conflicto que protagonizan los propietarios de los tres chiringuitos que hay en la zona. Llevan casi diez años enquistados en trifulcas que incluso han llegado a los juzgados. Insultos, denuncias, amenazas y juicios rompen la calma de este lugar.

La última polémica ha acabado con el cierre de la terraza del bar municipal, que se llama Puente de Cuartos y gestiona el hostelero Ángel Frías. En 2016, los propietarios de los otros dos chiringuitos, La Parrilla y el Fogón Verato, le denunciaron por ocupar con mesas y sillas la vía pecuaria denominada 'Colada de Fuentebuena-Colada del Camino de Robledo', cuya tutela es de la Junta, está enfrente de su establecimiento y está destinada al paso de animales. Como consecuencia, ese año el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura ordenó quitar las mesas en las que Frías servía comidas.

Ante esa resolución, en 2017 no pudo montar la terraza y solicitó un permiso para ocupar un tercio de esa vía, una excepción que recoge la ley para casos muy concretos. En 2018 se lo concedieron y los propietarios de los otros dos locales recurrieron esa decisión ante la Junta. Alegaron que esa parte solo se podía usar si el destino era para fines agrícolas y ganaderos y que estaba utilizando más espacio del permitido. La Junta les dio la razón y la secretaría general de Desarrollo Rural ordenó la retirada de la terraza. Ante eso Frías recurrió por vía administrativa y judicial y ahora el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura acaba de dictar una sentencia a la que ha tenido acceso HOY. En ella determina que ese camino de trashumancia tiene que estar libre de paso al completo y ante eso solo cabe recurso ante el Tribunal Supremo.

Cabras pasando junto a las dos terrazas del bar Puente de Cuartos.
Cabras pasando junto a las dos terrazas del bar Puente de Cuartos.

«El pasado 12 de julio fue el último día que tuvimos la terraza», recuerda el empresario desde el lugar que ahora está vacío. «Las denuncias por parte de los otros bares han hecho que esto acabe así», lamenta. «Esta terraza lleva más de tres décadas funcionado, no solo desde que yo llegué», dice. «Hay una persecución continua hacia el Ayuntamiento y este negocio por parte de los otros dos establecimientos. Hemos tenido inspecciones para pedirnos el contrato de los trabajadores, los papeles de adjudicación y las licencias. Incluso ha habido veces que he tenido que pasar hasta tres horas en el cuartel», relata el hostelero.

Por su parte, los propietarios de los otros dos chiringuitos se muestran satisfechos porque el juzgado les ha dado la razón. «Los problemas surgieron hace diez años más o menos, cuando llegó el señor Frías. Empezó a colocar techos y toldos. Lo ocupaba todo. Hemos llegado a contabilizar más de 90 mesas que ponía por cualquier sitio. Además, tiraba vertidos a la garganta», afirma Patricia Hernández, propietaria de La Parrilla. Su hermana Macarena asiente con la cabeza y asegura que «ese hostelero se dedicaba a cortar el paso a personas y animales».

Apunta a que han puesto más de cinco denuncias. «Nos ha llegado a increpar», comenta antes de referirse al cierre de la terraza. «Hay que cumplir la ley. Queremos que la zona quede libre para todo el mundo, que la gente venga y pueda pasear y que los ganaderos no tengan que pedir permiso para que crucen sus animales», detalla mientras muestra fotos fechadas en los últimos tres años de cabras y vacas pasando por el espacio que estaba ocupado por las mesas de Ángel Frías.

Ángel Frías en la vía pecuaria donde ponía su terraza.
Ángel Frías en la vía pecuaria donde ponía su terraza. / A. Solé

Concesión municipal

A este conflicto se suma el que ha generado el concurso por el que se ha adjudicado la explotación del bar municipal a Frías. «En 2018 los otros dos chiringuitos denunciaron por irregularidades de forma la licitación. Se anuló y en 2019 volvió a salir el concurso. Me lo dieron por 27.000 euros cada año», reconoce Frías, que lleva una década con esta concesión. Dice que todo está hecho dentro de la legalidad.

El alcalde de Losar de la Vera, Germán Domínguez, afirma que todo se ajusta a la ley e incluso ha solicitado un permiso a la Junta de Extremadura para que la terraza del bar municipal pueda ocupar de nuevo un tercio de la vía pecuaria. «Lo están demorando con la clara intención de que pase el verano y no se pongan las mesas», apunta este alcalde que también es constructor y en 2016 la Audiencia Provincial de Cáceres le condenó a un año de prisión por construir un chalé de tres plantas en una zona protegida, cuando la licencia concedida por el Ayuntamiento solo permitía una caseta de aperos.

Él también alude a un mirador que hay en dicha garganta y se sitúa a la derecha del puente. El pasado jueves estaba ocupado por mesas que pertenecen a Ángel Frías y precisamente esa mañana le notificaron una sanción por utilizar sin autorización ese terreno, que es de dominio público hidráulico y pertenece a la Confederación Hidrográfica del Tajo. La entidad ya ha iniciado dos expedientes contra el bar Puente de Cuartos que ascienden a 2.388 euros.

«Con esto perjudican al turismo. Al Ayuntamiento le denuncian casi todas las semanas y a mi negocio ya van unas doce veces. Unas por los toldos, otras por la Inspección de Trabajo, otras por la vía pecuaria, etcétera», reconoce Frías, que asevera que ha tenido que despedir a ocho personas por el cierre de la terraza.

Macarena Hernández muestra fotos de animales pasando por la vía pecuaria.
Macarena Hernández muestra fotos de animales pasando por la vía pecuaria. / A. Solé

Uno de sus empleados, Jaime Hernández, natural de Jarandilla de la Vera, lleva varios veranos trabajando en el restaurante Puente de Cuartos y el primero de ellos vio cómo se esfumó su empleo porque le desmontaron la terraza a su jefe. «Llevaba una semana y nos tuvo que despedir», cuenta este joven de 30 años que durante otras épocas del año trabaja también en el campo. «Vivo con miedo a que denuncien por cualquier motivo y me tengan que echar», se sincera.

Uno de los vecinos de la zona coincide con Jaime. «No creo que haya inconveniente en que se ocupe una parte de la terraza y se deje el espacio suficiente para el paso de los animales». Otra cacereña asidua a esta garganta no cree que el cierre afecte al turismo. «La gente va a seguir viniendo haya terraza o no», dice desde el puente. Allí, otro de los habituales de esta piscina natural se muestra partidario de la orden de la Junta. «Me parece muy bien. Ocupan un espacio que no le pertenece y hay que cumplir la ley. Esto parecía ya solo un bar en vez de un paraje natural».

Los tres visitantes rechazaron fotografías el pasado jueves y ninguno quiso revelar su nombre, una muestra de la tensión que genera este asunto. Solo se atrevió a darlo una pacense que estaba por primera vez en la zona y no conocía la polémica. «El paisaje es espectacular y ese tema solo afecta a la rentabilidad de un bar, no al turismo de la zona. Hay más restaurantes y más opciones», dijo Marisa Rubio.

El chiringuito Fogón Verato está cerrado desde el pasado mes de enero tras sufrir un incendio.
El chiringuito Fogón Verato está cerrado desde el pasado mes de enero tras sufrir un incendio. / A. Solé

Incendio

Sin embargo, de los tres locales solo hay abiertos dos actualmente. El Fogón Verato sufrió un incendio en enero de 2019 y desde entonces permanece cerrado. Ese es el otro conflicto que afecta a la zona. Está en manos de la Guardia Civil. «Nos han asegurado que el fuego fue intencionado y están investigando los hechos», afirma Rosa María Díaz, propietaria del bar que quedó calcinado. Apunta a que «en noviembre y diciembre de 2018 hubo dos intentos más de quemar el local».

Ahora están a la espera de la notificación del seguro y han solicitado las correspondientes licencias para reabrirlo. Lo cuenta Rosa María desde el restaurante que han abierto en el centro de Losar de la Vera. «Necesitamos seguir trabajando y no perder la clientela de 22 años», dice emocionada mientras muestra los cuadros que decoran el comedor de su nuevo bar. Los componen algunos de los objetos que recuperaron. Son cubiertos manchados de negro que recuerdan el paso de las llamas.