El fotógrafo extremeño de la bóveda celeste

El fotógrafo extremeño de la bóveda celeste
J. M. PÉREZ RAYEGO

Juan Manuel Pérez Rayego es un aficionado a los cielos que ha conseguido publicar cinco imágenes en una página científica

ALBA BARANDA BADAJOZ.

El 25 de junio de 2017 un espectacular arcoíris supernumerario (franjas coloreadas y estrechas dentro del arcoíris primario) avivó los cielos de Mérida, plagados de nubes negras propias de una fuerte tormenta estival. Allí estaba Juan Manuel Pérez Rayego para captarlo.

Quizás más de un emeritense fotografiase esa banda colorida que atravesó el cielo, pero solo Juan Manuel Pérez consiguió que la 'Earth Science Picture of the Day' se fijara en su imagen y la publicara en su web. Se trata de una prestigiosa página de divulgación científica con veinte años de antigüedad que se dedica a recopilar y difundir por todo el mundo una fotografía al día de los fenómenos y procesos que tienen lugar en la Tierra. Cualquiera puede enviar una instantánea. A Juan Manuel Pérez, un villanovense afincado en Mérida, le han publicado ya hasta en cinco ocasiones.

La última vez, el pasado cuatro de enero, fue por partida doble. Las imágenes mostraban decenas de buitres leonados surcando los cielos, esta vez, también nublados. La captura de la izquierda muestra una bandada de estas aves volando sobre un área de prados y robles, cerca del embalse de García Sola. En la de la derecha se aprecian los buitres en el basurero de Mérida.

Juan Manuel llevaba tiempo con ganas de inmortalizar a estos carroñeros asentados en el basurero emeritense. Cuenta que un día por motivos laborales (trabaja en la Confederación Hidrográfica del Guadiana) tuvo que visitar la presa de García Sola y casualmente los buitres emprendieron el vuelo. «Fue apartar el coche y disparar cuatro o cinco veces, pues la cámara no me dejó más». Pero seguía en su empeño de captar también las aves del basurero y en la primera excursión que realizó, consiguió la toma buena. «He pasado un mes intentando mejorarla sin conseguirlo», manifiesta.

La obsesión por la bóveda celeste le viene de atrás. «Los cielos están ahí encima, como el extraño techo de este hogar nuestro, que mientras más lo fotografías, más extraño parece y más insignificante te hace sentir», confiesa. A pesar de haber colocado el firmamento extremeño en una organización que siguen casi 800.000 personas en todo el mundo, alega que «ahora nos preocupan más otras cosas, pues no miramos al cielo como lo hacían nuestros antepasados».

Aunque suele prever los fenómenos meteorológicos que quiere cazar, lo habitual es que salga con su inseparable cámara a ver qué le depara el día, como el caso de la tormenta de verano, la cual le regaló un arcoíris que triunfó en las redes sociales y dio la vuelta al mundo por su belleza.

Su formación ha sido totalmente autodidacta, aunque reconoce que desarrollar su actividad en la era digital le ha posibilitado el aprendizaje. «Aprender en esta época ha sido muy útil, tanto por el ensayo-error casi instantáneo que permiten las máquinas y programas actuales, como por todo el conocimiento que hay colgado en la red», indica. La enseñanza que obtiene de que la 'Earth Science Picture of the Day' se haga eco de sus retratos es que «merece la pena ser constante, creer en lo que haces, aunque a veces salga bien y casi siempre mal». Le quedan, por lo tanto, aún muchas horas con su Canon al cuello, pero solo los cielos saben cuál será la próxima imagen que posicionará a Extremadura en el firmamento virtual.