Una foto pone a Monfragüe en el mapa

Fotografía premiada por National Geographic. :: TAMARA BLÁZQUEZ /
Fotografía premiada por National Geographic. :: TAMARA BLÁZQUEZ

La joven pasó unos días en la región para fotografiar la fauna del Parque Nacional. Un año después, una de sus fotos lleva por todo el mundo el nombre de Monfragüe | La fotógrafa mexicana Tamara Blázquez gana el concurso de National Geographic gracias a un buitre

SOLEDAD GÓMEZMONFRAGÜE.

Hace justo un año, Tamara Blázquez Haik, una mejicana de 29 años, no habría podido imaginar que su nombre sonaría por todo el mundo unido al del Parque Nacional de Monfragüe. Igualmente, hace un año, los trujillanos Chuty y Celima, tampoco habrían dicho que iban a tener entre sus manos una fotografía premiada internacionalmente, de la cual son en parte responsables. Aunque el verdadero protagonista de esta historia no son ninguno de los tres, sino un buitre leonado, cuya mirada conquistó primero a Tamara a través del visor de su cámara, y casi un año después al jurado del Concurso National Geographic Travel Photo Contest. Un certamen dirigido a fotógrafos de cualquier nacionalidad, con el objetivo de mostrar las mejores fotografías capturadas en los viajes, en este caso al corazón de Monfragüe.

Destino, casualidad, suerte, o quizá una mezcla de todo ello hizo que la joven mejicana recalara durante algo más de una semana en Extremadura. Tamara es fotógrafa especializada en naturaleza, algo que va íntimamente unido a su activismo en defensa de la fauna y flora, y su profesión como educadora ambiental y conferencista. Precisamente, esta última ocupación es lo que le llevó el verano pasado hasta la Universidad de Turku en Finlandia, para participar como ponente en el Congreso Common Wordls 2018 de la Finnish Seminar for Human Animal Studies. El cometido, contar su experiencia como rehabilitadora de aves rapaces en el Zoológico San Juan de Aragón en Ciudad de Méjico.

La fotógrafa mexicana Tamara Blázquez:: CEDIDA
La fotógrafa mexicana Tamara Blázquez:: CEDIDA

Tras el congreso y hasta su regreso a Méjico, varias semanas después, la joven decidió viajar a algún parque nacional europeo con la idea de retratar la fauna del lugar por lo que contactó a través de correo electrónico con varios, y ahí es donde entran en juego Chuty y Celima, dos fotógrafos y diseñadores gráficos de Trujillo, además de enamorados de Monfragüe y responsables de la página web www.parquedemonfrague.com con la que se puso en contacto la interesada. Al recibir el correo de la joven explicando su intención, contestaron rápidamente ofreciéndose no solo para hacer de guías sino también para darle alojamiento. Solo había una condición, que a la vuelta a Méjico, ella les proporcionase algunas de las imágenes que tomara para usarlas en la promoción del parque en su web y contribuir al turismo y la conservación. «El trato me pareció padrísimo y acepté» cuenta la mejicana. Así, unos días después, los tres estaban recorriendo la región y sus paisajes. De aquellos días en Extremadura lo que más le cautivó fue la luz «tan hermosa» de Monfragüe, al que acudió hasta en cinco ocasiones en aquellos días. Como buena fotógrafa, sabe que no hay dos lugares que tengan la misma luz, los mismos tonos, ni el mismo calor «pero los destellos dorados y sustanciosos me dejaron con la boca abierta y aún hoy creo que estuve ante uno de los paisajes más 'padrísimos' que he visto», afirma.

«Ojalá la imagen sirva para que la gente pueda percibir la esencia de los buitres y ayudar en su conservación»

«Aún hoy creo que estuve ante uno de los paisajes más 'padrísimos' que he visto nunca»

Pero su regreso a Méjico llegó y se marchó, con la promesa de volver algún día y cumpliendo su parte del trato. Revisando las fotos realizadas para enviar a sus anfitriones, se fijó en una «como firme candidata» a presentar a los premios que anualmente saca National Geographic. «Solo presenté una ya que hay que pagar una cuota por fotografía». Pero no hicieron falta más. Un buitre leonado de los muchos que sobrevuela la zona hizo el resto casi sin pestañear, resultando ganadora, entre miles, del primer premio en la sección de 'Naturaleza'.

Chuty y Celima con la foto del buitre dedicada:: S.G.
Chuty y Celima con la foto del buitre dedicada:: S.G.

«No iba buscando una foto de concurso cuando la hice», promete, pero sí que acudió aquel día al parque nacional con el entusiasmo de retratar sobre todo rapaces y especialmente los buitres, «ya que aquí en Méjico lo que tenemos son cóndores y zopilotes y son muy diferentes a los del Nuevo Mundo», asegura. Los tres se encaramaron aquella tarde a la parte más alta de Monfragüe, alrededor de las ocho «que es cuando los buitres pasan muy cerca, planeando, tranquilos, sin prisas y disfrutando de las últimas corrientes termales, mientras estiran las alas antes ir a dormir», cuenta como si estuviera dentro de la cabeza de aquella ave. A la bonita estampa se unió que «el sol estaba en ese instante detrás de mí iluminando al sujeto, que el pájaro pasó a unos pocos metros de la cámara y que de repente disparé». Unas condiciones que fueron por un segundo perfectas para inmortalizar una foto de altos vuelos.

Mirando más tarde la foto, Tamara se dio cuenta de que en aquella mirada se veía «su expresión noble, con unos ojos llenos de ternura, que me parecieron que transmitían un mensaje sumamente importante». Y es que, como ella misma explica, a los buitres se les considera «animales de mal agüero, sucios, feos, malignos, cuando es todo lo contrario, además de importantísimos para el ecosistema».

Puede que el jurado y el buitre se miraran a los ojos y el animal consiguiera transmitir esa misma sensación para hacerle merecedor del premio. Pero lo que sí es cierto es que supieron ver la composición, la técnica, y la historia que había detrás «ya que esto no es solo un concurso de fotos, sino también de fotoperiodismo» puntualiza. Un hecho que desde entonces le está abriendo muchas puertas «y ha servido para que yo misma confíe más en mi trabajo», dice.

Y es que, al margen de la repercusión del premio a nivel profesional, Tamara se da por satisfecha de que la imagen sirva para que la gente conozca dónde está Monfragüe y los encantos que ofrece, ya que gracias a la fotografía premiada «mucha gente se ha interesado por situarlo en el mapa». Igualmente, espera que también perciban la esencia de este buitre «y formarse una idea diferente de estas aves y ayudar a su conservación». Por su parte, Chuty y Celima dicen sentirse igualmente «orgullosos» de que un pedacito de Extremadura haya volado tan alto, y el nombre de Monfragüe suene ahora por todo el mundo de la mano de un prestigioso premio, del que ellos también han formado parte.