La Fiscalía de Medio Ambiente promete más atención para las víctimas del ruido

José María Pérez 'Peridis' lleva siete años peleando contra el bar que hay debajo de su casa. /Casimiro Moreno
José María Pérez 'Peridis' lleva siete años peleando contra el bar que hay debajo de su casa. / Casimiro Moreno

El dibujante 'Peridis' da voz a los afectados en una mesa redonda organizada por los fiscales para tratar el problema: «Llevo siete años de tortura»

Evaristo Fdez. de Vega
EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

José María Pérez González, más conocido como 'Peridis', es arquitecto, dibujante, humorista, escritor y, durante los últimos siete años, víctima de los ruidos que genera un bar situado justo debajo de su casa. «Yo me he sentido torturado -confesó ayer-. En mi casa hemos salvado el matrimonio porque somos dos personas civilizadas, pero yo creo que esto lo aguantan pocos matrimonios, porque este problema puede enloquecer a cualquiera. A mí me dijo la jueza primero que todos tenemos ruidos, y luego me preguntó qué ruidos eran y a qué horas. Yo le respondí que la psiquiatra me había dicho que no se me ocurriera perseguir los ruidos, que tratara de olvidarme de ellos para no volverme loco».

Estas palabras, pronunciadas ayer en uno de los auditorios del Edificio Siglo XXI de Badajoz, fueron escuchadas con atención por los fiscales especializados en Medio Ambiente que trabajan en toda España. «Hay personas que aguantan con infinita paciencia los ruidos cuando a lo mejor lo que están sufriendo es un ruido delictivo», advirtió Antonio Vercher, el fiscal de sala que coordina los asuntos relacionados con el medio ambiente y el urbanismo en el Tribunal Supremo.

Vercher hizo esta afirmación minutos después de que 'Peridis' explicara que desde hace 30 años reside en un bloque construido a finales del siglo XIX en Madrid. Está en Chueca y aunque durante la Guerra Civil le cayó una bomba encima, fue reconstruido con un proyecto que contempló el añadido de varias plantas.

Durante más de dos décadas, este viñetista fue feliz en esa vivienda, que ocupa una primera planta. Pero hace siete años el bajo cambió de propietario y se transformó en un bar que abre a las 06.30 de la mañana y cierra a las tres de la madrugada. «Abre todos los días del año, con terraza a todas horas. Desde entonces, debajo de la cama tengo la barra; delante, las terrazas; y en el patio, los extractores».

A la hora de explicar el problema, 'Peridis' comparó su situación con la de los presos sometidos en la prisión de Guantánamo a la tortura del ruido. «Tú estás en un sitio en el que invaden tu intimidad y ponen en peligro la estabilidad familiar y la salud de toda tu familia. En ocasiones siento que estoy al borde de la locura o del asesinato».

'Peridis' recordó que en un primer momento sus denuncias fueron interpuestas en el Ayuntamiento de Madrid, pero sólo logró «pequeñas correcciones», por lo que se dirigió a la Fiscalía. «La Fiscalía mandó al Seprona, que hizo mediciones y comprobó que los ruidos excedían los límites en todas las franjas horarias, todos los días de la semana y todos los meses del año... Pero todavía estoy esperando a que salga el juicio oral, no ha habido medidas cautelares», lamentó.

«Traigo un artículo muy interesante de la Universidad de Harvard que demuestra que la falta de sueño produce tóxicos en las arterias. A mí me han operado a corazón abierto durante este proceso y yo creo que me lo ha producido el ruido, que era continuo en la música a pesar de que no tenían licencia», añadió.

En su opinión, el problema reside en que ese edificio «no reúne las condiciones necesarias para tener domicilios y una industria hotelera con ese horario y ese modo de funcionar». «Me he sentido desamparado por el Ayuntamiento de Madrid absolutamente, creo que estaba de la otra parte. Recaudan mucho de los bares, hay una industria turística potentísima», aseguró. Su relato impactó a los fiscales, entre los que se encontraba el delegado de Medio Ambiente en Badajoz, Agustín Manzano, quien se ha encargado de la organización de unas jornadas que fueron inauguradas el lunes con la presencia del fiscal superior de Extremadura, Aurelio Blanco.

«El artículo 325 del Código Penal habla específicamente de ruidos y las penas llegan a los ocho años de cárcel -apuntó Vercher-. El problema es que es una temática que tiene un tratamiento penal reciente y mientras de los delitos al uso todo el mundo sabe, en relación con esta materia la cosa es más complicada».

El fiscal de sala de Medio Ambiente agradeció la claridad de 'Peridis' y expresó el deseo de que pueda servir de orientación cada vez que entre en la Fiscalía un caso de ruido. «En nuestro trabajo está presente el Código Penal, la jurisprudencia, los informes policiales... Eso nos lleva a presentar acciones desde el punto de vista penal, pero a lo que no se atiende siempre es a la víctima. Si de alguna forma no planteamos un poco de empatía con ella, no vamos a ningún sitio».