El ferrocarril, pendiente de los Presupuestos

Sobre el papel, la no aprobaciónde las cuentas no debería afectar a las licitaciones hechas por Adif

L. E.

El miércoles, el presidente de la Junta escribía en su cuenta de Twitter: «El acuerdo de la derecha y los 'indepes' para tumbar los Presupuestos del Estado deja a Extremadura con 150 millones de euros menos de financiación y 400 millones menos para el tren».

Sin embargo, el pasado 11 de enero el mismo Vara afirmaba que los 375 millones de euros en licitaciones para el tren prometidos por Fomento para este año no estaba vinculada a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado toda vez que «Renfe y Adif son empresas que funcionan con unas cuentas propias».

Efectivamente, ambas empresas públicas trabajan con cuentas estimativas en vez de limitativas. Es decir, se trata de previsiones en función de su actividad, pero no tienen un gasto máximo fijado ni se integran en el Presupuesto consolidado de la Administración del Estado.

Entre unas y otras declaraciones del presidente de la Junta, España ha sufrido un auténtico tsunami político, con Cataluña de fondo, que tuvo su culmen el pasado miércoles, cuando la oposición tumbó los Presupuestos en el Congreso.

Sobre el papel, Extremadura 'pierde' de manera directa 111 millones de euros con la no aprobación de las cuentas. El proyecto de ley devuelto al Gobierno preveía una inversión pública de 491,89 millones en la región, mientras que el Presupuesto que por el momento se ejecutará (que es el de 2018 prorrogado) contempla 386,3 millones. Esto es, 105 millones menos.A esa cantidad hay que sumarle otros seis que había contemplados para un plan integral de empleo que tampoco verá la luz a priori.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la mayor parte de ese dinero previsto para Extremadura depende de Adif Alta Velocidad, que es la que tiene encomendada la construcción del tren rápido que en el futuro se convertirá en un AVE. Esta sociedad tenía previsto invertir este año 335 millones en la región, que son 74 millones más que el año pasado (y que por lo tanto siguen vigentes este ejercicio). Y como se ha dicho, las empresas públicas pueden funcionar sin Presupuestos estatales.

Dinero reservado

Además, no se puede olvidar que estamos hablando de cantidades presupuestadas, cuyo grado de ejecución depende luego de la voluntad del gobernante o de condicionantes técnicos. Por poner un ejemplo, el año pasado el Gobierno ejecutó el 52% del dinero que tenía previsto para la construcción del tren. Por lo tanto, el futuro de las obras este año depende de la voluntad política del Gobierno, sea cual fuere si finalmente hay elecciones adelantadas.

Si se excluye el tren, el resto de inversiones previstas para la región son mucho menos relevantes, y curiosamente en la mayoría de ellas hay más dinero en teoría que ahora, porque las cuentas prorrogadas consignaban más dinero que las que derribó el Congreso el miércoles. Es lo que pasa por ejemplo, con el abastecimiento de agua a Cáceres, que tendrá nueve millones (8,75 millones en el proyecto de ley fallido), la depuradora de Almendralejo, con 3,68 millones (193.000 euros antes), ronda Sur de Cáceres, 1,1 millones (100.000 euros) o la duplicación de la N-432 en la salida de Badajoz (cuatro millones ahora, 100.000 euros antes). De entre los proyectos que perderán dinero está la rehabilitación del teatro María Luisa de Mérida (51.000 euros ahora, 1 millón antes), o la construcción de la autovía A-81(Badajoz-Granada), con 670.000 euros ahora y 990.000 antes.

En todo caso, hay que tener en cuenta que estas partidas no son ni mucho menos inamovibles.Mediante modificaciones de crédito se puede desplazar el dinero de un sitio, bien por decisión política o porque simplemente la obra en cuestión ha finalizado.