Unos 150 extremeños parten a finales de mes a la vendimia francesa

Un grupo de vendimiadoras participan en la vendimia francesa. :: hoy/
Un grupo de vendimiadoras participan en la vendimia francesa. :: hoy

Los temporeros se van con unas condiciones económicas mejores que las de España, afirma UGT FICA, que aconseja informarse bien antes de irse

M. Ángeles Morcillo
M. ÁNGELES MORCILLOMérida

A finales de este mes de agosto alrededor de 150 extremeños cambiarán su vida en la región por los viñedos franceses. Se embarcarán en una aventura profesional que tiene como destino la vendimia en el país vecino.

150 es el número de personas de nuestra comunidad autónoma que estima la Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT (UGT FICA) que se desplazarán este año desde España a Francia para realizar estas labores. Esta es una mínima parte de los cerca de 14.000 trabajadores que participarán en la campaña de la vendimia francesa. La mayor parte de ellos proceden de Andalucía.

Es una cifra similar a la registrada el año pasado, pero inferior a la alcanzada entre 2015 y 2017, cuando viajaron 15.000 temporeros cada año. Esta reducción obedece, según informa el sindicado, al leve crecimiento de la economía en España y a la menor producción francesa, derivada de la sequía y de las inclemencias meteorológicas.

Andalucía sigue siendo la comunidad autónoma que aporta más vendimiadores a la campaña francesa, con cerca de 10.400 personas. Le siguen Valencia con 1.000, Murcia con 650, Castilla-La Mancha con 450 y otros 1.500 repartidos entre varias comunidades, entre ellas Extremadura.

Las mejores condiciones laborales que se dan en el campo francés empujan a los trabajadores españoles a emigrar o incluso a cambiar de sector productivo para poder subsistir. «Las condiciones del campo español no son las más adecuadas, ya que algunos empresarios no están cumpliendo los convenios colectivos ni aplican el salario mínimo interprofesional en algunas provincias», critica Lucía García Quismondo, secretaria de Migraciones de UGT FICA.

Los primeros vendimiadores se desplazarán, según las previsiones, entre la última semana de agosto y la primera de septiembre, en primer lugar a la zona sur. La salida de la mayor parte de ellos se producirá a partir de la primera quincena de septiembre. Se extenderá hasta finales de octubre, y siempre dependiendo de las zonas. Permanecerán en el país vecino entre 20 y 25 días. También hay algunos grupos que realizan la vendimia más temprana y luego se trasladan a zonas con recogida tardía, por lo que pueden permanecer en territorio francés entre 40 y 50 días si enlazan una con otra.

Andalucía es la comunidad autónoma que aporta más vendimiadores a la campaña francesa

Explica García que hay gente que se marcha antes para la campaña de la fruta o que, después de la vendimia, se queda también para esta recogida. «Enlazando unas campañas con otras, hay gente que se puede tirar allí de 6 a 9 meses».

«El 90% de las personas que viajarán este año a Francia son repetidores, ya han estado allí. Ya conocen a los empresarios franceses y hacen el contrato en origen de un año para otro», añade.

A veces se dan casos en los que alguno de ellos encuentra trabajo en España o se jubila. «Normalmente, el empresario solicita a la cuadrilla el mismo número de personas que el año anterior. Por lo que es esta misma persona la que busca a quienes les puedan sustituir», explica García.

En Francia el empresario no está obligado a facilitar el alojamiento al temporero. «Como es gente que llevan mucho tiempo trabajando allí, normalmente sí que se lo facilitan. En algunos casos les cobran, en otros no. Esa ya es una negociación privada entre las dos partes». Por eso, García aconseja a los que vayan a ir por primera vez a la vendimia y lo hagan de forma particular, sin pertenecer a ninguna cuadrilla, que no se vayan sin alojamiento. «Se pueden encontrar sin sitio dónde dormir».

Salario que reciben

La mayoría, si no todos, van porque las condiciones de trabajo de allí son, según García, «bastante mejores que las de aquí».

Explica que el salario que recibirán los vendimiadores dependerá de la categoría profesional en la que hayan sido contratados (cortador, vaciador o porteador) y del departamento francés en el que trabajen. Dicho salario se establece en las distintas comisiones mixtas, lo que equivaldría a los convenios colectivos. Pero nunca podrá ser inferior al salario mínimo interprofesional de crecimiento (SMIC), el cual se fija en 10,03 euros la hora. (En España, si se aplica el SMI se paga a 7,13 euros la hora, y sin el salario mínimo a 5,20 euros la hora).

La jornada laboral en Francia es de 35 horas semanales. Al superarlas, se cobran horas extraordinarias, lo que mejora el salario hora entre el 25% y el 50%, dependiendo de las horas realizadas. Una persona puede ganar en un mes, como mínimo, unos 1.400 euros, a lo que se le tienen que sumar las horas extras.

Los temporeros están en Francia entre los 20 días y los 9 meses, si enlazan varias campañas

También se tiene derecho a prestaciones familiares si tienen dos o más hijos si tienen menos de 20 años; les pagan un 10% en concepto de vacaciones, (que es un 10% del salario bruto que han percibido durante toda la campaña); pueden acceder a la jubilación francesa... «Como la mayoría de los que van son familias, al final se sacan un sueldo que, en España, les puede servir para cubrir los gastos de unos meses hasta que puedan enlazar con alguna campaña agrícola en este país».

Sobre el perfil de la gente que se anima a sumarse a la vendimia francesa, García indica que en los últimos años el número de hombres y mujeres está más equilibrado. Un 52% suelen ser hombres y el 48% restante, mujeres. «Estas, a veces, son contratadas como cortadoras o portadoras. Y últimamente, en algunas zonas como la de Burdeos, cuando los grupos y las cuadrillas son grandes, contratan a las mujeres españolas para que le cocine al grupo, lo cual es otra opción laboral para ellas».

También hay jóvenes que acaban la carrera y se lanzan a esta aventura el primer año; otros que aún están estudiando y suben para acompañar a sus padres... Pero este es un porcentaje muy pequeño, alrededor de un 8%. Sobre la existencia de niños, García dice que nunca los ha visto en estos viajes. Salvo en los casos en los que las campañas son largas, de entre seis y nueve meses, porque sus padres enlazan la fruta con la vendimia. «En ese caso, sí que merece la pena tenerlos en una guardería o escolarizarlos. Si no, para una campaña normal, para tan poco tiempo no se los llevan».

Para evitar problemas

García recuerda que la Federación tiene a disposición de los trabajadores desplazados, como en campañas anteriores, un teléfono gratuito (900 382 848) para que estén perfectamente informados de sus derechos sociolaborales.

A través de este número también pueden recibir orientación e información sobre las condiciones laborales, los salarios exigibles y la necesidad de evitar el desplazamiento a Francia sin contrato en origen.

En este sentido, alerta a los trabajadores que eviten la contratación a través de empresas de trabajo temporal (ETT) españolas. Dice UGT FICA que al sindicato no le consta que estas empresas cumplan al pie de la letra con la normativa sociolaboral francesa, lo que les puede suponer la pérdida, entre otras cosas, de la posibilidad de generar derechos sociolaborales en el país vecino por no cotizar en él. «Aquellas ofertas donde se le pide al trabajador una cantidad de dinero, bien para el autobús o bien para la traducción de documentos, suelen ser fraudulentas. Por lo tanto, que no se fíen de ellas», insiste.

Un equipo de UGT FICA estará con los trabajadores tanto en la salida del viaje como en la estancia en Francia. Para ello va a desplazar a un equipo que van a visitar a los temporeros en los lugares de destino. Además, contarán también con la colaboración de los sindicatos franceses para resolver las incidencias que pudieran producirse allí.

García Quismondo señala también que la Federación lleva a cabo, como en campañas anteriores, talleres informativos en los pueblos que aportan mayor número de vendimiadores para que conozcan sus derechos y las condiciones laborales que se van a encontrar en el país vecino. «Allí les hacemos el seguimiento para comprobar que las condiciones en las que están son las más adecuadas, las que les han ofrecido por contrato y también para conocer cuáles son las condiciones de alojamiento», explica.

UGT FICA recomienda a los vendimiadores que exijan al empresario francés el contrato en origen y que utilicen los transportes autorizados y líneas regulares de autobuses. Avisa que los transportistas privados no ofrecen suficientes garantías en el traslado y puede suponer un riesgo para el trabajador. Además, deben tener previsto con antelación el alojamiento, verificar el alta en la seguridad social francesa cuando reciban la primera nómina y huir de las ofertas de empleo donde se solicitan cuadrillas enteras, con buenas condiciones de trabajo y en las que se solicita una cantidad de dinero para el transporte o traducción de documentos.