Los extremeños deben casi 36 millones de euros a sus comunidades de vecinos

Una trabajadora realiza labores de limpieza de instalaciones comunes de un bloque de viviendas. /HOY
Una trabajadora realiza labores de limpieza de instalaciones comunes de un bloque de viviendas. / HOY

Se trata de un 12,5% menos que en 2014, año en el que se alcanzaron los 41 millones, la cifra más alta

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

La morosidad de propietarios de inmuebles dentro de una comunidad de vecinos baja por cuarto año consecutivo en Extremadura. A pesar de ello, la cuantía de lo adeudado alcanza una cifra elevada, los 35,8 millones de euros, al acabar 2017. La estadística del Consejo General de Colegios de Administradores de Fincas de España indica que la región fue la novena del país en la que esa morosidad descendió más, con un porcentaje (4,10%) superior al de la media nacional (3,8%). En el conjunto de España los impagos de recibos correspondientes a gastos comunes ascendieron a 1.601 millones al terminar el año pasado.

El dinero adeudado a comunidades de vecinos para el mantenimiento ordinario y extraordinario (derramas) de zonas comunes, garajes, locales y piscinas sigue a un nivel importante en Extremadura. Tanto que todavía no se ha alcanzado la baja morosidad que existía antes de la crisis que arrancó en 2008.

«Hemos tocado techo con la morosidad en las comunidades de vecinos. El descenso es lento pero continuado. En Extremadura siempre se tarda más en salir de cualquier crisis. Y aquí también hemos tenido la nuestra con una parte apreciable de vecinos que no pagaban sus cuotas», relata Vicente Estremera, administrador de fincas de Mérida. «La gente se está poniendo al día. La reducción de la morosidad es pequeña pero constante desde 2015», incide María del Carmen Expósito, que desarrolla su labor en Badajoz.

Los informes del Consejo General de Administradores de Fincas muestra cómo la morosidad de los extremeños alcanzó su apogeo en 2014. Entonces, el total de los recibos adeudados alcanzó los 41 millones. Un año después se rebajó el debe en un millón y en 2016 la morosidad siguió descendiendo en Extremadura hasta los 37,4 millones. Al acabar el año pasado esa deuda de los propietarios de inmuebles volvió a caer, en esta ocasión en 1,6 millones.

«Es bastante sencillo reclamar y cobrar la deuda. Y mejor que el moroso sea un banco, no un particular»

«Es bastante sencillo reclamar y cobrar la deuda. Y mejor que el moroso sea un banco, no un particular» María del Carmen Expósito | Administradora de fincas

Se explica básicamente por dos argumentos. De un lado, la mejora económica general. «El paro ha bajado y la gente está menos asfixiada que hace cuatro años. Y si había vecinos que decían que no podían pagar, y no estoy justificando que no lo hicieran, porque tenían menos recursos ahora sí disponen de ellos y es más fácil cumplir con los gastos comunes», subraya Estremera.

Este administrador de fincas, que lleva unas 200 comunidades de vecinos en Mérida, estima que «aunque haya vecinos que no quieren pagar los recibos de la comunidad porque sinceramente no les da la gana, la mayoría de los que no lo abonan es porque tienen dificultades económicas». Una opinión compartida por Expósito, quien apunta un segundo factor para explicar el descenso de la morosidad. Se trata de una modificación normativa.

Es el cambio introducido en 2013 en la Ley de Propiedad Horizontal, solicitada por los administradores de fincas, para que la deuda por morosidad que se pudiese solicitar fuese del año en curso más los tres años anteriores. Con esta modificación se han podido reclamar cantidades importantes a entidades financieras y «se ha hecho menos complicado cobrar las deudas», aclara Expósito. La oficina en la que trabaja con otros dos administradores gestiona 90 comunidades en Badajoz.

Morosos y reclamaciones

El último dato conocido es que las entidades financieras adeudaban 7,1 millones (el 19,8% del total de la deuda) a las comunidades de vecinos extremeñas en 2017. Eran 7,4 millones en 2016, 8 en 2015 y 6 en 2012. «Sinceramente me preocupa menos que el moroso sea un banco que un particular. Sé que me va a costar cobrar la deuda pero la cobraré más fácil si el propietario de un piso es un banco», remata Vicente Estremera.

Debido a la crisis, los bancos se han quedado con miles de pisos en España. Se han convertido, de golpe, en propietarios. Lo mismo le ha pasado a las inmobiliarias. «Cuando un banco se queda con un piso embargado hay un proceso farragoso que impide que la entidad financiera sea dueña efectiva del inmueble inmediatamente. Mientras tanto, nadie paga el recibo de la comunidad. El trabajo de los administradores de fincas para cobrarlo se complica. Hay un problema de burocracia que lo retrasa pero finalmente se cobra porque el banco paga. Lo complica con el papeleo, pero paga», sostiene la administradora de fincas pacense.

Para reclamar las cuotas ordinarias y extraordinarias, las comunidades solo tienen que interponer una demanda en los juzgados de lo civil en las que hay que indicar quién es el propietario del inmueble y detallar el número de impagos y las cantidades adeudadas. «Lo ideal es no llegar a eso. Es mejor siempre el acuerdo», concluye Estremera.

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