Extremadura registra la mayor diferencia entre muertes y nacimientos desde 1941

Calle Menacho, en Badajoz. :: / HOY

2017 fue el año con más fallecimientos en la región desde hace más de medio siglo, y el de menos bebés desde la posguerra

Antonio J. Armero
ANTONIO J. ARMEROCáceres

Diluvia sobre mojado en Extremadura. La región va de mal en peor en lo que a sus cifras de población se refiere. Los últimos datos oficiales se conocieron este martes y suponen un puñetazo en la boca del estómago. O dos, porque la mala noticia es doble: el número de nacimientos del año pasado es el más bajo desde al menos 1941, el primer ejercicio en la base de datos del INE (Instituto Nacional de Estadística). Y el de muertes es el más alto desde 1964. En consecuencia, el saldo vegetativo (diferencia entre defunciones y nacimientos) es negativo en 3.066 personas, otra cifra récord, la peor desde que hay datos, es decir, 1941.

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El año pasado vinieron al mundo en la comunidad 8.462 bebés, un 3,7 por ciento menos que doce meses antes. En España, el descenso fue del 4,5 por ciento. La natalidad cayó en todo el país, y en nueve autonomías lo hizo en mayor proporción que en Extremadura. Los expertos en demografía que vienen alertando sobre la gravedad del problema de despoblación de Extremadura llevan años resaltando que una de las claves es el descenso de la fecundidad. En este capítulo, la región sí está peor que el conjunto del país. Su tasa es de 1,29 hijos por mujer, frente a los 1,31 de media nacional. Hay seis autonomías que presentan una ratio inferior: Baleares, Cantabria, Castilla y León, Galicia, Canarias y Asturias.

En cuanto a los fallecimientos, se contaron 11.528 en la región el año pasado. Son un 2,6 por ciento más que en el ejercicio precedente. También en este capítulo, el porcentaje de la comunidad es mejor que el del conjunto del país, donde las muertes se incrementaron un 3,2 por ciento.

Casi 12.000 fallecimientos

Aún así, el dato regional de óbitos es histórico, en un sentido negativo. Porque hay que retroceder hasta la España franquista para encontrar uno peor. En concreto, hasta 1964, el año en el que la selección de fútbol ganó su primera Eurocopa. En ese ejercicio hubo en Extremadura 11.721 muertes, es decir, casi doscientas más que el año pasado. Pero hubo también 28.955 nacimientos, esto es, el triple que ahora. O sea, un panorama que nada tiene que ver con el de ahora.

La tasa bruta de mortalidad extremeña se situó al cierre del año pasado en 10,7 defunciones por cada mil habitantes, más de un punto y medio por encima de la media nacional, y solo por debajo de cuatro comunidades: Asturias, Castilla y León, Galicia y Aragón.

El hecho de que se registren más muertes que nacimientos no es una novedad en Extremadura. Ha ocurrido en 19 de los últimos veinte años –la excepción es 2008–. Pero nunca antes se alcanzó una diferencia tan grande entre una cifra y otra. El saldo vegetativo en 3.066 personas constituye un récord, y la consolidación de una tendencia preocupante. Hay regiones en las que el saldo vegetativo fue aún más abultado en número rojos, pero si la cifra se relaciona con el total de población que tienen, solo cinco empeoran a Extremadura. Son Cantabria, Comunidad Valenciana, Asturias, Castilla y León y Galicia. Nada que ver con la realidad de aquellas autonomías que suman más nacimientos que óbitos. Son seis: Madrid, Murcia, Andalucía, Baleares, Canarias y Cataluña.

El número de matrimonios baja casi el doble que en España

El año pasado se celebraron en la comunidad 3.484 matrimonios, una cifra inferior en un cuatro por ciento a la del ejercicio precedente, según los datos del Instituto Nacional de Estadística. A escala nacional también se registró un descenso en términos interanuales, aunque del 2,2 por ciento.

En 59 de cada cien enlaces celebrados en Extremadura hubo solo ceremonia civil, un porcentaje inferior al del conjunto del país, donde asciende al 73 por ciento. Sobre este último aspecto, hay diferencias entre una provincia y otra. En la de Badajoz, los matrimonios por el rito católico suponen el 43 por ciento del total, mientras que en Cáceres se quedan en el 36. Además, en el conjunto de la comunidad autónoma tuvieron lugar un total de trece enlaces que no siguen el guión del catolicismo, sino el de otra religión.

Por meses, el preferido para celebrar la boda es septiembre (fue el elegido en 564 casos), seguido de julio (506) y junio (500). Ahora bien, también en esto hay diferencias entre las dos capitales de provincia extremeñas. En Badajoz se celebran casi tantas bodas en junio como en septiembre (93 y 96 respectivamente el año pasado), mientras que en Cáceres, el preferido tras septiembre (71 enlaces) no es junio (46) sino julio (64).

 

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