Celia Santos: «Extremadura puede ser la despensa del mundo»

Responsabilidad. Celia Santos, junto a los bidones de tomate de la fábrica. / L. C.
Responsabilidad. Celia Santos, junto a los bidones de tomate de la fábrica. / L. C.

Celia Santos iba para bióloga pero lleva más de tres décadas con cargos de responsabilidad en el sector de la agroindustria. Está al frente de una de las grandes industrias tomateras de la región y de la empresa que saca las marcas Apis y Fruco

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

Se declara tímida pero en la entrevista no lo demuestra. Reflexiona y se da una pausa antes de responder a las preguntas. El tiempo que se concede en las respuestas es para buscar la palabra exacta, no porque visualice dudas sobre lo que piensa. Celia Santos Blanco (11 de enero de 1960, Casillas de Coria, Cáceres), casada con un veterinario y madre de dos hijas, demuestra convencimiento en lo que dice. Se trata de una de las escasas mujeres con muy alta responsabilidad empresarial en Extremadura. Una ejecutiva en la agroindustria, un sector muy masculinizado en el que ha sentido, sobre todo en sus inicios, un indisimulado rechazo por asumir la gestión de una industria-cooperativa que factura más de 50 millones de euros anualmente. Santos también es consejera delegada de Carnes y Vegetales, la antigua Carcesa, empresa extremeña que con sus marcas Apis y Fruco tienen un importante hueco en el mercado nacional de la alimentación.

-Para usted los veranos empiezan en noviembre o diciembre porque los meses del estío son cuando se le acumula el trabajo. ¿cómo vive esta situación?

-Para mí el verano empieza en Navidad y ahí cojo unos días de vacaciones pero nada de un mes, ¡qué va! (suelta una carcajada). Es algo a lo que estoy acostumbrada. Lo vivo bien. Me hacen muchísima ilusión las campañas (de recolección de tomate y fruta) porque siento que se está creando algo cada verano. Y como me gusta el trabajo y tengo ilusión, pues todo se hace más fácil. El problema sería que no me gustara mi trabajo ni tuviera ilusión. Vengo con muchísima ilusión a trabajar, incluidos los sábados y los domingos. Lo bueno que tienen los sábados y los domingos es que en esos días no me suena apenas el teléfono, no tengo visitas en la fábrica que te hacen tener una jornada laboral con más interrupciones.

-Así lleva desde que empezó a trabajar en Cidacos, en Coria en 1984. Ahora lo que ocurre es que su nivel de responsabilidad es mayor, supongo, al asumir Tomates del Guadiana y Carnes y Vegetales.

-Bueno, en Coria era parecido, es verdad que con menos kilos de tomate, pero también teníamos pimiento, que muchas veces se solapaban con la campaña del tomate. Las campañas son las campañas, estés donde estés. Incluso antes había más personal, con lo que eso significaba, porque ahora la labor está más automatizada.

-Iba para ejercer como bióloga. No sé si ha pensado cómo ha llegado a ser una ejecutiva de la agroindustria y no trabajar en un laboratorio.

-Hay que buscar el por qué de todo en la vida. Mi madre me decía que me preparara para unas oposiciones. A mí por casualidad me llamaron para control de calidad en la fábrica de Cidacos en Coria y me pareció que esa tarea tenía que ver bastante con la biología. Todo el tema de calidad, microbiología, análisis físicoquímicos... Después, por casualidades de la vida, saltas a la gestión. Es algo que surge, no lo pides tú. Y en eso estamos. Yo sinceramente nunca pensé en quedarme en Extremadura. Muy de joven pensé que estudiando en Salamanca lo más normal es que luego me quedara por allí, pero estoy aquí. El destino es esto. Surgió la oportunidad y aquí estoy.

-El salto a la dirección ejecutiva debió ser considerable. Primero porque no es lo mismo que trabajar en otro puesto y segundo porque lo hizo siendo mujer. Y eso hace tantos años no era nada frecuente.

-Eso es así. Por eso me sigue molestando todavía cuando se habla de cuotas. Que puedan decir a una mujer «tú estás ahí por cuota». Yo he luchado demasiado en esta vida, he tenido que demostrar demasiado para escuchar eso. Y además, en mi caso, te miraban. Y se preguntaban «¿esta por qué estará aquí?» Por ser prima de, pariente de.... Yo no he tenido ni parientes ni padrinos para trabajar en el sector agrario. Me duele que se piense eso y me duele lo que he tenido que luchar para llegar a desarrollar mi trabajo. Ahora lo veo todo mejor con perspectiva.

Rechazo machista

-¿Ha sufrido usted algún insulto, alguna descalificación machista por el desarrollo de su trabajo?

-Lo percibes a veces. Lo intuyes. Otro asunto es la envidia. Mis propios compañeros, en mis inicios laborales, me escondían temas. Me los escondían para que no llegase a más asuntos, a más altas responsabilidades. Envidia hay mucha casi siempre y más si es una mujer la que está cualificada para una labor en la que abundan los hombres. Eso lo he vivido continuamente. En todo caso, lo que hay que tener es masa gris, esto es, cabeza. Y me lo aplico tanto para mí, a la hora de mi gestión, como también se lo pido al resto de personas. Por tu profesión adoptas decisiones que no contentan a todos. Pero se trata de decisiones empresariales en las que no tienen nada que ver el género de quien las adopta. Es decir, no se puede descalificar a una mujer por ser mujer si adopta una decisión idéntica a la que adopta un hombre en el ejercicio de una responsabilidad directiva.

-¿En un sector tan masculinizado como el agroindustrial la mujer sigue teniendo una dificultad añadida para asumir responsabilidades de gestión? ¿Es ahora más fácil o no?

-Creo que es un poquito más fácil que en nuestra época. Pero hay que seguir luchando. A mis compañeras de trabajo les digo que nos ha costado mucho conseguir lo conseguido pero hay que cuidar eso, que no se pierda. Alcanzar una responsabilidad en la dirección de una empresa exige un sacrificio, una dedicación y eso así, en realidad es aplicable tanto para un hombre como para una mujer. Lo que se ha conseguido por parte de la mujer ha sido a base de lucharlo mucho más. Siempre recuerdo esto casi a diario. En ese día a día también recuerdo a mis padres. A mi padre (Eulogio, maestro) le gustaban mucho los números y lamentablemente falleció al poco de poner en marcha el proyecto de Tomates del Guadiana. Mi madre no supo realmente lo que llevaba entre manos porque padeció Alzheimer en los años finales de su vida.

-¿Qué enseñanza principal le dejaron sus padres?

-La ética, fundamentalmente la ética. Sabes estar en cada momento y saber trabajar perfectamente. Eso me lo enseñaron en mi casa y es lo fundamental que debe transmitirse a la sociedad. Otro aspecto que considero fundamental es la sinceridad. Soy muy abierta a todo el mundo. Creo que no se puede esconder nada. Que te defrauden por esa sinceridad es algo que no soporto. Creo que las cosas se deben decir claramente siempre.

-Supongo que lo mismo que le traslada a sus dos hijas, que trabajan fuera de la región.

-Sí. La mayor (Cristina, 33 años) es abogada y está al frente de un colegio mayor en Madrid. La pequeña (Celia, 29) es odontóloga y vive cerca de Turín, en Italia. No muy lejos de Génova, por cierto. De hecho, cuando ocurrió el derrumbe del puente de Génova la llamé inmediatamente. Cada una de ellas ha optado por un camino profesional y por un destino diferente. Es su opción. Estamos en un mundo globalizado.

-El sector agrario se ha profesionalizado. Y el sector tomatero lo es singularmente, algo más valioso todavía porque decir tomate en España es decir básicamente Extremadura. En la pasada campaña la región superó los dos millones de kilos, esto es, el 64% de la producción nacional de tomate destinado a concentrado, polvo y triturados para salsas.

-Somos líderes y lo vamos a seguir siendo en España aunque en los últimos tiempos en la zona de las Vegas del Guadalquivir se está plantando mucho tomate. Este sector siempre ha estado muy avanzado técnicamente en nuestra región. Hay ido siempre tres pasos por delante de casi todos los sectores agrarios de Extremadura y también de los de España. Y te aseguro que eso es así porque he visitado muchas fábricas. Eso habla muy bien del tomate extremeño y de quienes lo fabrican y lo transforman, aunque sea una primera transformación en la mayoría de los casos.

Que gane el agricultor

-¿Qué sería Extremadura sin el tomate?

-El tomate ha dado mucha agilidad empresarial a los agricultores y a la economía en Extremadura. Por eso espero que no cometamos ningún error y se nos pueda ir de la mano. Es verdad que en la economía y en la agricultura todo es muy cíclico, no siempre dura todo. Y estamos viendo como hay países emergentes como Ucrania en el sector tomatero. Un país al que Europa le está ayudando por su conflicto con Rusia y eso hace que nos haga la competencia a los propios productores de tomate europeos. Tienen derecho a vivir pero también nosotros. Solo hay que pensar que la inmensa mayoría del tomate de la Unión Europea está en una región que, económicamente hablando, está muy por debajo de la media europea como es Extremadura. Y hay que tener en cuenta eso y más cuando, a nivel mundial, estamos en un momento con mucho stock de tomate, con precios bajos. Tenemos que subsistir, que gane dinero el agricultor.

-Con el escaso tejido industrial que tiene la región lo que supone tener industrias tomateras aquí, aunque sean de primera transformación, tiene aún más relevancia.

-Es importantísimo mantener al menos lo que tenemos. Extremadura, en su día, tuvo algodón, y se fue. Tuvo remolacha, y se fue. El tabaco se acabará yendo. Son cultivos que generar ingresos, son importantes. Como el tomate. No podemos permitir que en un futuro a medio y largo plazo el sector del tomate se nos vaya.

-Aparte del riesgo de nuevos competidores, ¿qué otro riesgo existe para este cultivo básico para la región?

-Es verdad que, aparte de esos países emergentes, hay ya competidores importantes en Estados Unidos o en Portugal pero la competitividad es recíproca. Esto es, ellos también compiten con nosotros. Pero mientras vayan fabricando y pagando éticamente a los agricultores, no tiene por qué haber problema.

-¿Qué se entiende por pagar éticamente al agricultor?

-Que tengamos un precio razonable para el agricultor, que lo cobre bien y que el productor se sienta contento con su cultivo. Dependemos mucho del precio a nivel mundial, eso está clarísimo. Dependemos de cómo esté la moneda del país correspondiente en su relación con el dólar. Dependemos también de cómo se comporte la Unión Europea en su relación con terceros países. Y este punto ahora es muy importante destacarlo. La UE hace tratados generales con países terceros y la moneda de cambio es siempre o casi siempre la agricultura. En este caso hay que decirle a la UE que piense también en sus agricultores y en sus ganaderos. Y en las zonas más desfavorecidas de Europa, como estamos nosotros. Además, estamos lejos de las grandes áreas de consumo de productos y también de los principales puntos que permiten el transporte marítimo de nuestros productos.

«Está bien que la UE sea solidaria con países emergentes pero que piense también en sus agricultores y ganaderos»

Obstáculos

-El transporte. He aquí otro asunto central que genera inquietud. La agroindustria sí que se ve realmente dañada por unas infraestructuras ferroviarias muy deficientes. Supongo que los números, muchas veces, no salen o salen muy ajustados a la hora de comercializar el producto.

-Claro. Nosotros, por ejemplo, exportamos el 85% del tomate que hacemos. El 85% es un porcentaje considerable. Sale el producto por el puerto de Lisboa. No estamos cerca, por tanto, de un puerto o al menos tan cerca como pueda ser el caso de los agricultores andaluces. Sin embargo, y esto lo llevo diciendo desde hace treinta años, sí estamos cerca de la energía. De hecho, estamos en una zona en la que se produce muchísima energía para el conjunto de España. Y hablo la que sale gracias a la central nuclear de Almaraz, a las centrales hidráulicas y a las plantas termosolares y fotovoltaicas. Pero que estemos cerca de los grandes centros de producción de energía no hace que para nosotros el coste de esa energía sea más barata que para otros competidores. En absoluto. La pagamos igual que el que está lejos. De esta forma se da el caso de que yo, Extremadura, soy solidaria como región por exportar energía al resto del país pero conmigo no se es solidario en cuanto a los costes de transporte e infraestructuras que tengo. Yo he tenido pérdidas de diez euros por tonelada en más de una operación por esos costes. Y esos márgenes son muy importantes en cualquier empresa.

Oportunidades

-¿Usted es de las personas que se lleva los números a casa o desconecta un poco de su puesto de alta dirección en su domicilio?

-Me llevo los números a casa. Por desgracia, sí que me los llevo. Es muy difícil desconectar. Hago muchos números a las dos o a las tres de la noche en la cama. Mi marido está acostumbrado (leve sonrisa). Ahora en plena campaña trabajo todos los días. Y este año la llevamos bastante retrasada y tenemos todos una incertidumbre añadida, la de cómo será el mes de septiembre, que siempre es un mes más inestable que agosto o julio. Ya veremos cómo queda finalmente la campaña.

-¿Pesa la responsabilidad de llevar Tomates del Guadiana que trabaja alrededor de 350 millones de kilos anuales, 40 millones de kilos de fruta y da trabajo a unas 300 personas en campaña?

-Pesa. Y demasiado a veces.

-Dice que abruma pero se la ve segura desde fuera.

-Bueno... (sonrisas). Simplemente te diré que pesa demasiado a veces la tarea que tengo encomendada desde que se puso en marcha en 2001 Tomates del Guadiana.

«Pesa a la responsabilidad de estar en la dirección de Tomates del Guadiana pero tengo ganas e ilusión por mi trabajo»

-¿Y cómo se puede llevar bien esa responsabilidad?

-Con ilusión, con las ganas de este trabajo. Si no es imposible aguantar el ritmo. Sinceramente, no lo sería. Por la cantidad de horas, por las preocupaciones que se acumulan... ¿Es bueno o es malo todo lo que esto implica? Hay que preguntárselo muchas veces pero las ganas con las que asumo este trabajo lo explica todo. Ganas y que hay una oportunidad de trabajar en lo que te gusta en Extremadura. Hay que aprovechar esa oportunidad.

-¿Extremadura ofrece oportunidades o estamos en un momento en el que la emigración vuelve a ser otra vez un solución inevitable como en la década de 1960 o 1970?

-Estamos en un momento de la historia en el que debemos crear las oportunidades suficientes en Extremadura para que el talento que existe aquí no tenga que irse fuera. Al menos, de forma obligada. Luchar porque el talento se quede aquí. Otra cosa es que ese talento se quiera ir porque sí. Aquí en Extremadura tenemos una oportunidad inmensa que es muy concreta, se percibe bien: la posibilidad de ser la despensa del mundo por nuestros cultivos, por nuestra geografía. Luego añado una consideración general. Y esa es que creo que debemos trabajar más por el bien común y no ser tan egoísta.

-¿Se refiere a los políticos que nos gobiernan, a los empresarios, a los trabajadores o a la sociedad extremeña en general?

-Me refiero a toda la sociedad extremeña. Hay que empezar a crear esas condiciones de desarrollo, de oportunidades, y lo hay que hacer desde abajo. No podemos echar la culpa de todo a los políticos. No se puede decir que esto es culpa suya exclusivamente porque los políticos los ponemos nosotros los ciudadanos. Yo me pregunto: ¿somos críticos, estamos haciendo una sociedad que se cuestione las cosas, sobre todo las malas, o somos conformistas? Hasta que no seamos conscientes de que tenemos de actuar, de comportarnos con los demás y con la sociedad en general como actuaríamos con nosotros mismos no podemos crear una sociedad mejor. A partir progresaríamos todos.

-¿Se ha planteado jubilarse en Tomates del Guadiana/Carnes y Vegetales? No estamos precisamente en una sociedad en la que el empleo sea para toda la vida en el mismo sitio.

-Vivo el día a día esto, que es un proyecto muy bonito y trabajo mucho por él. Si el proyecto sigue adelante, ¿por qué no me puedo jubilar aquí? Dicho esto también digo, y es una reflexión general, que debemos acostumbrarnos a la movilidad laboral. Hay gente muy válida, muy cualificada, que va cambiando de empresa cada cierto tiempo y eso es por su valía no porque no sirva. Debemos estar abiertos a esa opción.

-Su trabajo principal es en Tomates del Guadiana. Pero también es consejera delegada de Carnes y Vegetales. La antigua Carcesa, muy conocida porque es la empresa de las marcas Apis y Fruco. ¿Cómo compatilibiliza esa doble labor?

-En Mérida tenemos un director y eso descarga mucho mi responsabilidad en Carnes y Vegetales. Sinceramente debe ser así porque Carnes y Vegetales merece una atención muy destacada. Tenemos unas marcas muy conocidas y no puedes llevar dos industrias a la vez con la exclusiva atención que merecen cada una de ellas. En Carnes y Vegetales podemos tener unos ochenta trabajadores y se trata de una industria diferente a Tomates porque hablamos de producto ya terminado, que va directamente al consumidor, y con marcas de referencia de hace muchísimos años.

-Como última pregunta quisiera saber qué desearía de forma general, para Extremadura. as marcas Apis y Fruco. ¿Cómo compatilibiliza esa doble labor?

-Que sigamos siendo líderes en algo. En algo como en el tomate. Que seamos referencia. De esta forma seremos una región más conocida y reconocida por el resto de España. Si somos referencia quiere decir que seguimos trabajando y tenemos ambición. Otra cosa es que cada día nos pongan más trabas, más obstáculos. Pero incluso eso debe incentivarnos más a los extremeños y no desanimarnos.

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