Extremadura pierde 7.000 licencias de caza en la última década

Cazadores extremeños durante una de las jornadas autorizadas de la media veda. :: /HOY
Cazadores extremeños durante una de las jornadas autorizadas de la media veda. :: / HOY

El coste de la actividad, la falta de relevo y la disminución de especies explican un descenso que el año pasado se frenó

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

Cada vez hay menos cazadores en Extremadura. A las puertas de la media veda, que arranca este jueves, el sector cinegético extremeño sigue la estela de la tendencia nacional que indica un descenso continuo del número de licencias de caza expedidas por las comunidades autónomas. En nuestra región, entre 2008 y 2018, se ha producido una bajada de 7.057 permisos. A pesar de esta evidencia, la caza en Extremadura muestra también un repunte de la actividad en el último año (585 licencias más) gracias a la medida implantada por la Federación Extremeña de Caza con la formación de nuevos cazadores además del desarrollo de otras actuaciones como proyectos de recuperación de especies.

La estadística oficial de la Junta apunta a que en 2008 se expidieron 96.913 licencias de caza en la comunidad autónoma. En 2018, la Administración extremeña contabilizó 89.856 permisos de caza. Fue la cifra más baja desde 2014, año en el que se tocó fondo respecto a las licencias expedidas en Extremadura desde principios de este siglo: entonces hubo 88.007.

Hay que aclarar que no se puede asimilar licencia con cazador toda vez que cada cazador puede tener varias en función de si, por ejemplo, son para caza mayor o menor. Ahora, con la nueva ley de caza se han simplificado los permisos pero contar con dos licencias por persona sigue siendo lo normal. Antes del cambio normativo no era raro encontrar cazadores con hasta cinco licencias diferente cada año.

«Los mayores se retiran, los jóvenes no entran con tanta facilidad y el descenso es sobre todo para la caza menor, no la mayor», resume, a bote pronto, José María Gallardo, presidente de la Federación Extremeña de Caza (Fedexcaza).

Para Gallardo el estallido de la crisis económica supuso una primera criba en el número oficial de cazadores. Sin embargo hay otros argumentos que explican con más fidelidad la realidad de por qué hay menos escopetas en el campo.

Más profesionalizada

«En otras épocas había abundancia de especies, sobre todo de caza menor, y por tanto el coste económico de la actividad cinegética era también menor. Eso ahora no es así. Es una razón de peso para que los jóvenes tengan más reparos que antes para ser cazadores», explica a HOY el presidente de Fedexcaza.

La caza, igualmente, se está profesionalizando cada vez más. En los cotos bien gestionados proliferan los comederos para los animales que luego se van a abatir porque, como se ha indicado antes, ya no hay abundancia de animales.

«Esos comederos tienen un coste. En el caso, por ejemplo, de los preparados para alimentar a la tórtola común (una de las aves que se pueden cazar ahora), hay cotos que se han gastado 3.000 euros en alimentación para esta media veda desde finales de mayo», define José María Gallardo.

«El aumento de los costes es un motivo que explica por qué hay menos gente ahora que hace unos años aunque es cierto que en Extremadura hay un número de licencias y de cazadores que, aunque en descenso, se mantiene bastante estable desde hace años. No solo eso. En 2018 aumentaron las licencias respecto al año anterior», agrega.

En este sentido, la Federación Extremeña de Caza ha incorporado en el último año a 150 cazadores más tras cursos de formación. Esto implica «haber formado a 1.000 cazadores nuevos en los últimos tiempos. Es un camino que vamos a seguir desarrollando para garantizar el futuro del sector en la región».

«Los mayores se retiran, los jóvenes no entran con facilidad. Afecta sobre todo a la caza menor»

Buena parte de esos cazadores noveles acudirán mañana al inicio de la media veda. El jueves arranca solo para la caza de la codorniz. Para el próximo domingo y siguientes hasta el del 8 de septiembre se podrá cazar tórtola común o europea y paloma torcaz como principales aves. También se podrá abatir zorros en puestos fijos.

Igualmente se puede abatir tórtola turca previo permiso administrativo por daños producidos en parcelas agrícolas o ganaderas. Este permiso se está concediendo sin muchas trabas.

La media veda se extiende, según la orden aprobada por la Consejería de Agricultura, desde el tercer domingo de agosto hasta el segundo de septiembre, en horario de 7 a 11 de la mañana y a partir de las cinco de la tarde durante sábados y festivos, sean nacionales o regionales.

«Hay ganas, hay ilusión por salir en la media veda, aunque evidentemente salgan muy pocos cazadores sobre el total que tenemos. Más o menos los de todos los años», resume el presidente de Fedexcaza a este periódico.

Las ganas se topan, no obstante, con una previsión poco optimista. La sequía hace que la presencia de especies no vaya a ser apreciable. «No somos muy optimistas en un año tan escaso de agua. Eso ha hecho la siega temprana del cereal, lo que ha impedido a las aves reproducirse bien. No se espera una buena temporada de media veda por esto», pronostica.

Puede ser la última media veda para cazar tórtolas

Esta media veda puede ser la última en la que se permita cazar tórtola europea o común. Ecologistas y diferentes estamentos de la UE consideran que no se puede cazar más ante el descenso de la población. «En Extremadura se están tomando medidas no solo su protección sino para su recuperación. Se han reducido a siete días los únicos en todo el año en los que se puede cazar. Se ha reducido los cupos de tórtolas por cada cazador. Y se han reducido las horas permitidas para la caza. Además se han aprobado ayudas agroambientales, de reforestación, pensando en esa especie. Gracias a todo esto en el último lustro se ha sostenido la tórtola en Extremadura», sostiene Gallardo. «Sería injusto y contradictorio que a nosotros nos impusieran una moratoria para cazar tórtola común», recalca. La tórtola se concentra en la región en los cotos que están gestionados. Está sobre todo en zonas de la Campiña Sur, La Siberia, Sierra de San Pedro y de Hornachos.