Extremadura también hace juguetes

Aunque no existen grandes industrias sí hay artesanos dedicados al ocio infantil

Extremadura también hace juguetes
Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOCáceres

Los Reyes Magos están a punto de llegar a las casas extremeñas. Antes han hecho parada en las principales fábricas de juguetes de España. Casi todas están ubicadas en Cataluña y la Comunidad Valenciana. Sin embargo, también han pasado por diferentes puntos de la región en donde se elaboran, sin grandes medios e infraestructuras, productos de ocio infantil.

Muñecas de trapo, títeres, juegos de mesa, artículos de madera y bebés de silicona hiperrealistas son las principales piezas que los artesanos extremeños realizan durante todo el año en varios municipios de la región. En sus talleres no hay grandes máquinas. Tampoco numerosos empleados. Su producción anual no supera los tres ceros y su facturación en la mayoría de los casos tampoco.

Muñecas de trapo en Madrigalejo, juegos de mesa en Coria y títeres en Hervás son algunas de las creaciones que se realizan en la región

En todos ellos cada juguete se elabora a mano, tal y como explica Fer Carmona y Raúl Cabrera. Son de la ciudad argentina de Córdoba y viven en Extremadura desde el año 2002. Se asentaron en Hervás y montaron su propia 'fábrica' de juguetes. Hacen y comercializan unos 4.000 títeres y marionetas de gomaespuma al año. «Los constantes cambios de nuestra sociedad nos plantean nuevos desafío en un mundo donde prima el juguete tecnológico, nosotros proponemos un producto que invita a desarrollar la imaginación y la creatividad», explica Fer, quien detalla que también realizan proyectos con escuelas y ayuntamientos. Entre ellos destacan los talleres de construcción de títeres en diferentes festivales que se celebran por toda España.

«Ahora acabamos de llegar de la Feria Mercado de Artesanía de la Comunidad de Madrid, que este año ha abierto sus puertas al público en el paseo de Recoletos. Allí hemos estado vendiendo nuestros productos», comenta Raúl. Añade que algunos de sus títeres han llegado a América Latina y a países como Portugal, Francia e Italia.

Centro en el Palacio de los Moraga (Cáceres) con juguetes hechos en Madrigalejo y Hervás.

Las muñecas de trapo que hacen en el centro ocupacional Somima, en la localidad cacereña de Madrigalejo, no se venden en lugares tan lejanos. La mayoría de sus productos se comercializan en los espacios habilitados por la Red de Centros de Artesanía de Extremadura. Por ejemplo, durante las fechas navideñas se pueden ver en la casa Palacio de los Moraga, en la plaza de Santa María de Cáceres.

Tras estas piezas de tela están las manos de una decena de personas con discapacidad que trabaja en un centro que se abrió en 1983. Al año pueden elaboraran más de 300 muñecas. A ello se suman las piezas de madera que realizan en otro centro especial de empleo en el que también se ubica en Madrigalejo. «Esos productos ya están más orientados a los regalos navideños. Hacemos perchas con motivos infantiles o costureros. También jabones naturales», comenta Antonia Galeano, una de las responsables del taller.

Usuarios del centro ocupacional Somima con las muñecas de trapo que hacen en Madrigalejo.: HOY
Usuarios del centro ocupacional Somima con las muñecas de trapo que hacen en Madrigalejo.: HOY

En él lleva trabajando 17 años y reconoce que en ese tiempo ha sido testigo de la caída de las ventas. «Desde que llegó la industria china y la especialización de las grandes jugueterías nos cuesta vender mucho. Recorremos varios mercadillos, pero aún así es complicado».

En los últimos años también se ha instalado una nueva moda que le afecta aunque no se convierte en su competencia directa. Es la irrupción de las artesanas que fabrican bebés 'reborn', muñecos hiperrealistas hechos con vinilo o silicona.

En los talleres que hay en la comunidad coinciden en que «la competencia china ha hecho mucho daño»

En la región hay varias mujeres que se dedican a esta labor. Inma León es una de ellas. Es cordobesa pero desde hace varios años vive en la localidad de Casar de Cáceres. Estudió Filología Hispánica y trabajó como administrativa en una empresa del sector de la construcción hasta que desapareció por la crisis económica. El primer 'reborn' se lo encargaron en 2012 desde Madrid y actualmente elabora más de 250 al año que llegan a todo el país.

Alicia Carrón diseñando uno de los juegos de mesa que comercializa desde Coria.: HOY
Alicia Carrón diseñando uno de los juegos de mesa que comercializa desde Coria.: HOY

La producción de Alicia Carrón no es tan alta, según reconoce. Ella tiene una tienda en Coria en la que comercializa unos cien juegos de mesa al año. Están inspirados al cien por cien en Extremadura. «Por ejemplo hago el juego de la oca y en las casillas plasmo el patrimonio cultural y arquitectónico de esta comunidad. También elaboro cuadernos de colorear y recortables con trajes regionales», detalla Alicia. «Solemos tener pedidos, aunque la venta no es fácil», reconoce esta arquitecta que se adentró en esta aventura en el año 2012.

Un laboratorio para poner a prueba cada juguete

En Cáceres se ubica desde el año 2010 el Laboratorio del Juguete Extremeño, una entidad que depende del Instituto de Consumo y que vela por la seguridad de estos productos. En ocho años han analizado más de un millar de objetos dirigidos a los más pequeños de la casa. Estudian la calidad y seguridad de piezas y emiten alertas si detectan algún tipo de anomalía para que se controle en todo el país.

 

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