De Extremadura y sus cifras

El trabajo a desarrollar debe comenzar por buscar nuevas oportunidades en las que puedan aprovecharse mejor los recursos de la región; incrementar las inversiones en estructuras de la zona, que faciliten los desplazamientos de personas y mercancías; y habrá que conectar con posibles inversores

JOSÉ IGNACIO GONZÁLEZ-HABADOCTOR INGENIERO AGRÓNOMO

Las reuniones de todo tipo que se producen en las fiestas navideñas propician encuentros familiares, o de otra índole, que se erigen en centros donde poder hablar de todo. Por desgracia, los temas tradicionales de la época, los religiosos referidos al Nacimiento del Niño Dios, han perdido relevancia dentro del conjunto de una vida tan compleja como es la española, en estos momentos. Ello propicia tertulias más populacheras y banales de lo que sería de desear.

No hace falta decir que los dos últimos epítetos empleados son de mi cosecha y, de momento, no se refieren a nadie en particular. Significan lo que significan y todo el mundo lo entiende. Y aunque muchas de las conversaciones, surgidas al olor y vapor de las bebidas de todo tipo, no suelen ser muy interesantes, sí dan pie a tertulias que alcanzan muchas veces demasiados decibelios. Es entonces cuando aparece el pobre cuñado como chivo expiatorio, sólo porque ha salido en defensa de su parienta, casi siempre, por motivos económicos familiares. Menos mal que estas comidas, me refiero a las navideñas, sólo se dan una vez al año.

El tema que nos ocupa, Extremadura y sus cifras, fue debatido durante esta Nochebuena pasada. A mis contertulios, que conocen suficientemente bien nuestra tierra, lo que más les extrañaba era su situación económica actual. Para ellos el problema del atraso de Extremadura procedía de la enorme cantidad de funcionarios existente en la misma, cuya cuantía representa un elevado porcentaje sobre el total de la población activa.

Lo expuesto por mis colegas de cena no fue rechazado por mí. Yo sé que en términos generales eso es verdad. Sin embargo, yo resaltaba que eso no sucedía, únicamente, en Extremadura. Con ser verdad lo expuesto, ahora voy a referirme a que el atraso de Extremadura se debe a otras cuestiones más. Para mí , fundamentalmente, el atraso que padece nuestra región se debe a la falta de competitividad de sus empresas. Esto último ha quedado reflejado, repetitivamente, en la prensa especializada. Y los últimos datos, que se refieren a esta cuestión, han aparecido en el mes de diciembre. En ellos se aprecia que la competitividad en Extremadura es la más baja de todas las comunidades autónomas, con un valor de 3.778, tres veces menos que la de Madrid, que presenta el mayor, con una cifra de 13.182.

Como no quiero agotar al lector con datos, sólo diré que en el cálculo del citado índice se emplean 53 variables relacionadas con el entorno económico, el capital humano, el mercado laboral, el entorno institucional, las infraestructuras básicas, el entorno empresarial y la innovación.

Sin querer analizar las cifras que ofrece el estudio, sí quiero decir que el resultado, efectivamente, es muy negativo para nuestra tierra, pues se trata de una cifra que nos sitúa como el último de la fila. En todo caso, es el que es, y como tal hay que aceptarlo. A partir de ahora, lo que hay que hacer es pensar en cómo mejorar la productividad de las empresas extremeñas, teniendo en cuenta que los grandes grupos de variables utilizados para su cálculo son difíciles de mejorar en nuestra tierra, al menos, a corto plazo. Nos referimos, por ejemplo, a las infraestructuras básicas existentes, al entorno económico, y al entorno empresarial, sobre todo.

Porque para nosotros, por ejemplo, existe un capital humano bastante válido, mucho del cual se dedica a tareas innovadoras, en donde han alcanzado algunos éxitos relevantes. Sin embargo, debo decir que el mercado laboral no funciona del todo bien. Todavía, aparece enganchado, en algunos lugares, al PER, que si fue bueno en su día, hoy debería ya estar de sobra.

Por otra parte, en mi opinión, faltan determinadas especialidades laborales dentro de nuestra región que impidan que suceda lo que hasta hace poco era una realidad: que, por ejemplo, el corcho de nuestros campos emigrara a otras latitudes porque aquí no sabían cómo transformarlo.

En definitiva, la propuesta genérica que yo formulo es muy amplia, y precisa acometer varias actuaciones de relieve al mismo tiempo. Lo anterior significa que el trabajo a desarrollar deberá comenzar por buscar nuevas oportunidades, en las que puedan aprovecharse mejor los recursos de la región.

Al tiempo, habrá que incrementar las inversiones en estructuras de la zona, que faciliten los desplazamientos de personas y mercancías (no olvidar el triste espectáculo del tren extremeño hace unos días, solamente) y finalmente habrá que conectar con posibles inversores, lo que supone un nuevo marco de ayudas que inciten a los empresarios a invertir en nuestro territorio.

¿Cómo se puede hacer esto? La respuesta exige un desglose de actuaciones que dejamos para otra ocasión. Lo importante ahora es destacar los déficits existentes en nuestra región y, si procede, reunir a personas destacadas del mundo económico, que apunten ideas de interés para nuestra tierra.