Expolios y pretextos

Museo Británico./
Museo Británico.
JOSÉ LUIS GIL SOTO

Hoa Hakanarai'a es un moai de basalto que se conserva en el British Museum de Londres. Ya saben, los moais son esas figuras con forma humana talladas en piedra que pueblan la costa de la Isla de Pascua. No hace mucho que tuve la suerte de disfrutar de los vestigios de aquella cultura tan curiosa como cargada de incógnitas. La isla polinesia es un magnífico museo al aire libre donde contemplar esos famosos gigantes puestos en fila de espaldas al mar. Existen numerosas teorías y pocas certezas sobre su significado, exento de toda influencia artística y cultural, fruto del aislamiento que sufrieron los habitantes de Rapa Nui durante siglos.

Hoa Hakanarai'a es un caso raro, puesto que pocos moais fueron esculpidos en basalto. Lo normal era hacerlo en un tipo de piedra volcánica de la cantera de Rano Raraku, en el extremo norte de la isla. Pero este no. Este, además, no se hallaba ubicado donde estaba el resto, sino dentro de una vivienda de la aldea ceremonial de Orongo: un conjunto de chozas de piedra levantadas en un acantilado con vistas maravillosas al mar, un lugar mágico junto al cráter de un volcán que significa para los habitantes de Rapa Nui la unión con su cultura y con sus costumbres.

¿Y por qué está ese moai de basalto en Londres? Porque fue robado por los ingleses en 1868. Trasladaron sus más de cuatro toneladas al barco HMS Topaze que posteriormente lo trasladó a Inglaterra desembarcando en el puerto de Portsmouth en agosto de 1869.

En 2018 varios representantes de la Comunidad Ma'u Henua, una organización del pueblo Rapa Nui que defiende su cultura y sus intereses, propusieron a Inglaterra construir una réplica de la estatua y donársela al Museo Británico a cambio de la devolución del original. Los británicos, sin embargo, esgrimen para no devolverlo que en Rapa Nui no existe un programa de conservación de moais y que, además, el nivel del mar está subiendo en el Pacífico Sur amenazando la línea de costa de la isla donde se encuentran los «hermanos» de Hoa Hakanarai'a.

Es algo parecido a lo que ocurre con las piezas del Partenón de Atenas expuestas en el mismo museo y que Grecia solicita una y otra vez para incorporar al edificio original cada vez que acometen una restauración del mismo. La última ocasión ha sido hace apenas un mes.

Y no son casos aislados. Los grandes museos arqueológicos del mundo se han nutrido de expolios llevados a cabo en momentos históricos en que aún no se había legislado al respecto. Hoy sería casi imposible llevarse piezas del Partenón o un moai de la Isla de Pascua, pero en aquellos momentos se hizo con naturalidad. ¿Qué ha de hacerse hoy? ¿Devolver las piezas o conservarlas en los museos? El debate está servido, pues hay quienes opinan que es mejor dejar las cosas como están y quienes no conciben que se prolonguen los efectos de lo que consideran un robo. Veremos cómo acaba todo esto.