El entorno de Alqueva despierta el interés de cultivadores de cannabis

Plantación legal de marihuana gestionada por una multinacional israelí. :: HOY/
Plantación legal de marihuana gestionada por una multinacional israelí. :: HOY

En agosto llegaron a la empresa pública que gestiona el embalse tres proyectos de invernaderos de 5, 10 y 20 hectáreas

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

En junio el Parlamento de Portugal dio luz verde al uso del cannabis con usos medicinales, una planta que podría ser una gran aliada para sacar adelante tierras de Extremadura. Hacer de este cultivo una práctica legal en el país vecino fue posible gracias a a los partidos de izquierdas que controlan el Parlamento portugués. A partir de este verano, como cabía esperar, las empresas han empezado a tomar posiciones al otro lado de la frontera para abordar su cultivo. En el entorno del pantano de Alqueva ya hay tres inversores mirando terrenos.

En Extremadura esta cuestión toca muy de cerca, al menos geográficamente. En cuanto Portugal abrió la puerta al cultivo de cannabis de manera legal enseguida se habló del Alentejo que limita con la región como uno de los terrenos más apropiados para impulsar esta nueva planta debido a su clima y tipo de tierra, así como su acceso directo al mercado europeo.

En realidad, la legislación aprobada en Portugal estipula que sólo se podrá recurrir al uso del cannabis medicinal cuando el paciente no responde a otros medicamentos convencionales. Además, establece la necesidad de obtener una receta especial para adquirir del producto, de venta solo en farmacias. No habla de autocultivo, como algunos partidos propusieron sin éxito, ni del uso de esta planta con fines recreativos, como se barajó inicialmente en otra propuesta.

Podemos Extremadura dijo en 2017 que sería una buena idea, pero no quiere liderar ninguna iniciativa

Sin embargo, basta el uso terapéutico de los derivados del cannabis para que exista negocio. En los diarios portugueses este tema ha salido ya de las páginas de política, sociedad o salud para generar informaciones en las secciones de economía. Se basan en el mucho dinero que se calcula moverá este cultivo prácticamente inexplorado cuyo uso terapéutico se va despenalizando paulatinamente.

El pasado domingo el Diario de Noticias (DN), publicación portuguesa, hablaba del interés que ha despertado la zona de Alqueva entre inversores dedicados al cultivo de cannabis. Jose Pedro Salema es responsable de la promoción del regadío en esta región y preside el consejo de administración de la Empresa de Desarrollo e Infraestructuras de Alqueva (EDIA), de titularidad pública. Según explicó este domingo en DN, a principios de agosto le pusieron sobre la mesa tres proyectos de inversores que querían cultivar cannabis con uso medicinal. «No sé si saldrán adelante o no -respondió al diario luso- , pero es interesante. Es una práctica que puede generar una plusvalía por hectárea completamente inédita. Su valor da más ceros que ninguna otra práctica agrícola que podamos imaginar. Sin embargo, la ocupación de la tierra aún no es significativa. Lo que nos presentaron los inversores es en invernadero y ocupan 5, 10 y 20 hectáreas. Hay proyectos para almendra de dos mil hectáreas».

Ideal en el norte de Cáceres

En Extremadura el cultivo de cannabis está en al agenda de dos partidos políticos, Ciudadanos y Podemos, desde el año pasado. El 18 de abril de 2017 la diputada de Ciudadanos, María Victoria Domínguez, lanzó una propuesta de pronunciamiento en la Asamblea de Extremadura basada en el uso medicinal y terapéutico.

Podemos fue más allá y su diputada, Irene de Miguel, explicó que su idea es integrar el cannabis en el modelo de producción del campo extremeño. Hablaba de las excelentes condiciones que se dan en la región y de unas estructuras como las de los secaderos de tabaco del norte de Cáceres, en desuso, que tendrían en el cannabis su alternativa ideal.

El asunto no fue más allá de aquellas declaraciones, pero en Podemos se congratulaban de que al menos el debate sobre un tema tabú hubiera salido a la luz en una región, según declaró entonces la diputada De Miguel, «no puede perder este tren». Sin embargo, en la formación morada reconocen ahora que no quieren liderar este asunto, por lo que las posibilidades de tomar la iniciativa en cuanto al cultivo de cannabis, a igualdad de clima, parecen mayores al otro lado de la frontera.

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