Unas elecciones con la calculadora en la mano

Jornada de votaciones en las elecciones generales de junio de 2016 en Cáceres. :: hoy/
Jornada de votaciones en las elecciones generales de junio de 2016 en Cáceres. :: hoy

La entrada de nuevos partidos amenaza el bipartidismo en Cáceres y anima al PSOE en la provincia de Badajoz

Juan Soriano
JUAN SORIANO

La ruptura del bipartidismo en Cáceres y la recuperación de la hegemonía del PSOE en Badajoz estarán en juego en las elecciones nacionales del próximo 28 de abril. Los comicios supondrán un primer asalto para las autonómicas y locales de mayo, pero también pondrán en escena el nuevo campo de acción de la política nacional.

La irrupción de Ciudadanos y Podemos en las elecciones de 2015 y 2016 supuso un cambio en el escenario electoral regional. La formación morada obtuvo un representante por Badajoz, con lo que se quebró el bipartidismo tradicional que había imperado en la región desde 1977 (primero entre UCD y PSOE, después entre PSOE y AP y en las últimas décadas entre PP y PSOE). Ahora se puede dar un paso más y romperlo también en Cáceres, a lo que pueden contribuir partidos como Vox. No solo porque las nuevas formaciones pueden alcanzar el porcentaje necesario para obtener representación, sino porque van a dificultar que las dos mayoritarias lleguen a los niveles de anteriores convocatorias.

La ley electoral general establece que cada provincia representa una circunscripción electoral. Para lograr representación en el Congreso de los Diputados hay que obtener al menos el 3% de los votos válidos. La atribución de los escaños se realiza por el denominado método D'Hondt, para lo cual se ordenan de mayor a menor, en una columna, los resultados obtenidos por las distintas formaciones que han superado el listón mínimo. Después, en columnas adyacentes, se dividen esos datos entre el número de diputados o senadores a elegir. De ese modo, se configura una tabla. El último paso es asignar el número de representantes elegidos. En el caso de la provincia de Badajoz son seis diputados, mientras que en Cáceres son cuatro.

En las provincias con menos diputados es más complicado romper el bipartidismo

Este sistema favorece a las formaciones que reciben más votos, en especial en las circunscripciones más pequeñas, ya que las diferencias entre los resultados tienden a igualarse cuantas más divisiones se realicen. Además, en caso de empate gana quien tenga más apoyos. Si un partido obtiene 120.000 votos, otro 60.000 y otro 30.000, en una provincia con cuatro diputados tres serían para el más votado y uno para el segundo. El tercero solo obtendría representación si se asignaran seis escaños, como en Badajoz. De ahí que tradicionalmente haya sido tan difícil que una tercera fuerza al margen de PSOE y PP consiga representación en la provincia de Cáceres. De hecho, en las elecciones de 2016 Ciudadanos y Podemos superaron con holgura el mínimo del 3% exigido, pero se quedaron muy lejos de lograr un parlamentario.

Por tanto, ¿qué se necesita para romper el bipartidismo extremeño en las elecciones generales? Como se vio en las elecciones de 2016, en la provincia de Badajoz basta con que el tercer resultado no sea tres veces inferior al segundo. Podemos obtuvo un diputado porque el PSOE no le triplicó en votos. Pero también se necesita que el primero no sea más de cuatro veces superior al tercero. Con 40.000 votos más, el PP se habría llevado el escaño de la formación morada.

La encuesta del CIS da al PSOE el 42% del voto y sitúa a Ciudadanos por delante del PP

En Cáceres, como hay menos diputados a repartir, las exigencias son mayores. En concreto, el tercero debe obtener más de la mitad de los votos del segundo y, al mismo tiempo, que el primero no le triplique en votos. En junio de 2016 Podemos cumplió la segunda premisa y, con el 14% de los votos, estuvo por encima de la tercera parte del PP, que pasó del 40%. Pero se quedó a distancia de la mitad del PSOE, que estuvo en el 33%.

Proyección electoral

Con estos condicionantes, ¿qué se puede esperar de las elecciones de abril? Difícil saberlo, porque influirán factores como la participación. Pero todo indica que el crecimiento de las alternativas a PP y PSOE ofrecerá un nuevo escenario. Así lo indican las encuestas realizadas en la región, aunque ninguna ofrece un panorama claro.

La más reciente es la del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que en su último barómetro de febrero incluyó preguntas sobre intención de voto en las comunidades autónomas. Hay que tener en cuenta que sólo se realizaron 76 entrevistas en la región, y que además los datos no se dan por provincias, que son las circunscripciones electorales. Pero se trata de la encuesta más fiable y de mayor alcance.

Con estas salvedades, el CIS recoge que el 31,6% votaría al PSOE, el 15,8% a Ciudadanos y el 14,5% al PP. Unidos Podemos obtendría el 3,9%, mientras que Vox y Pacma alcanzarían el 2,6%. El porcentaje de indecisos pasa del 18%.

El CIS no incluye en su estudio autonómico proyecciones de resultados, pero se pueden obtener esos datos a partir de la encuesta. En el barómetro nacional, el organismo considera como abstención a los indecisos, a los que afirman que no votarán y a los que no contestan a la encuesta. El resto configuraría el voto emitido y válido, sobre el que se realiza el reparto de escaños. Para ello, traslada los porcentajes de la encuesta a un escenario electoral.

En el caso de Extremadura, el PSOE obtendría el 42% de los votos válidos, por el 21% de Ciudadanos y el 19,3% del PP. Con el censo electoral ya conocido, los socialistas lograrían en Badajoz más de 175.000 votos y cuatro diputados. Los otros dos se los repartirían los populares (80.500 votos) y la formación naranja (87.500), que se quedaría a solo un voto de arrebatarle uno de sus diputados al PSOE. Podemos llegaría a 22.000 apoyos y Vox a 14.600.

Para que esto se cumpliera, los socialistas deberían ganar más de 40.000 votos respecto a los comicios de 2016, mientras que Ciudadanos tendría que doblar su resultado y el PP se vería abocado a perder casi 70.000 apoyos.

En cuanto a la provincia de Cáceres, los datos de proyección electoral darían al PSOE más de 108.000 votos y dos diputados, mientras que Ciudadanos obtendría uno con 54.400 apoyos y el PP otro con poco más de 50.000. Unidos Podemos lograría 13.500 apoyos y Vox algo más de 9.000.

En este caso, para que se diera este resultado los populares prácticamente deberían caer a la mitad de lo obtenido en 2016, mientras que el PSOE tendría que ganar 30.000 votos y Ciudadanos otros 30.000. Hay que tener en cuenta que la subida de voto en ambas provincias estará dificultada por la caída del censo electoral, con 7.000 personas menos que en 2016.

Suele decirse que las encuestas solo ofrecen una foto fija y que no son del todo fiables. En el caso del estudio del CIS las reservas son mayores por las limitaciones indicadas. Pero evidencian que puede haber grandes cambios el 28 de abril.