Educación no puede impedir a sus informáticos que elijan los días de asuntos particulares

Educación no puede impedir a sus informáticos que elijan los días de asuntos particulares
HOY

Un instituto y la Secretaría General negaron a un funcionario la posibilidad de disfrutarlos fuera de los períodos no lectivos, pero un juez lo ve injusto

EVARISTO FDEZ. DE VEGA

El Juzgado de lo Contencioso Administrativo 1 de Badajoz ha concedido a un funcionario que trabaja como informático en un instituto de Badajoz el derecho a disfrutar en cualquier momento del año de los seis días de permiso para asuntos particulares que se contemplan en las normas que rigen en la función pública.

Este procedimiento, en el que el funcionario ha contado con la representación de la letrada Estrella Santiago Guillén, pone fin a un largo procedimiento que se inició el 10 de diciembre de 2018 cuando comunicó a la dirección de su instituto que deseaba disfrutar de tres días de asuntos particulares el 6, 7 y 8 de febrero de 2019.

Cuatro días después, el instituto le denegó esa petición, decisión que fue ratificada por la Secretaría General de la Consejería de Educación y Empleo con el argumento de que el disfrute de esos días causaría «un grave perjuicio para el servicio».

Un instituto de Badajoz le negó tres días seguidos en febrero solicitados dos meses antes

En aquella resolución se explicaba que para garantizar la correcta prestación del servicio educativo, se le había denegado por ser jornadas lectivas en las que había clases, «por lo que eran necesarias sus funciones». Igualmente se comunicaba que esos seis días habían sido «diferidos» a aquellos días que el calendario escolar establece como no lectivos, jornadas en las que ese informático no va a trabajar «por hacerlo en un instituto de enseñanza».

Tras recibir esa respuesta, el funcionario demandó a la Delegación Provincial de la Consejería de Educación, iniciándose un procedimiento judicial que ahora ha resuelto el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo 1 de Badajoz.

El juez explica en el fallo que la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público estipula un permiso por asuntos propios de seis días al año para empleados público, si bien queda condicionado el disfrute a las necesidades del servicio. Por tanto, da la razón al trabajador en su deseo de disfrutar de esos días y a la administración en su derecho a no concederlos si hay argumentos.

Pero en este caso considera insuficiente la motivación del escrito por el que se le negaban los tres días. «El recurrente es personal laboral, siendo informático en el centro educativo, lo cual supone que no realiza una labor docente en el mismo, sino de atención a todo aquello relacionado con los sistemas informáticos de dicho centro. Si a esto unimos que presentó su solicitud con dos meses de antelación, no alcanzamos a comprender cómo el centro educativo pudiera prever con dicha antelación la grave alteración del servicio público, sin justificar en qué medida el centro requiere de la presencia del informático dichos días».

«Pudiera haber esgrimido el instituto que tres días consecutivos habrían de suponer un probable perjuicio para el servicio, al ser tres días seguidos sin soporte informático, por ejemplo, pero presuponer, sin mayor prueba o justificación que en los días solicitados su ausencia iba a causar un grave perjuicio, supone escudarse en un futurible que no está justificado».

«No podemos negar que la enseñanza supone un ajuste del servicio a un calendario escolar (...). Ahora bien, tal hecho en nada puede inutilizar y dejar vacía de contenido la previsión del Convenio Colectivo sobre la existencia de días de asuntos propios del personal laboral de un centro educativo», concluye el fallo.

La sentencia, que es firme, revoca la resolución por la que se le negaba el disfrute de esos días y deja claro que «el personal laboral, conforme a su regulación aplicable, no está limitado al disfrute de dichos días de asuntos propios por la consideración como lectivo del día a disfrutar, sino tan sólo por una razón de necesidad del servicio que no sólo ha de estar motivada sino, además, ha de serlo justificada, razonable y suficientemente».