Las diócesis exigen el certificado negativo de delitos sexuales a todo su personal

E. F. V.

El 'Protocolo de prevención y actuación frente a los abusos de menores' aprobado por las tres diócesis que conforman la Archidiócesis de Mérida-Badajoz ofrece directrices claras para prevenir los casos de pederastia. Va dirigido a los sacerdotes pero también a los profesores de colegios religiosos, catequistas y monitores.

Ese documento aconseja conversar con los menores en lugares visibles, dejando la puerta abierta. «Una buena sugerencia es que haya puertas de cristal transparente en los despachos de sacerdotes, directores y animadores».

También prohíbe las novatadas y los actos denigrantes y sexistas, y obliga a pedir autorización firmada a los padres cuando se vaya a realizar una salida, convivencia o excursión.

En otro punto se indica que «será motivo inmediato de cese en la actividad pastoral cualquier relación sentimental, consentida o no, de un adulto con menores de edad». Además, todo el personal de la Iglesia y sus voluntarios deben entregar el certificado negativo del registro de delitos sexuales, una exigencia que no es exclusiva de la Iglesia puesto que la Junta de Extremadura lo pide también a su personal docente.

«Cuando viene un religioso de otra diócesis tiene que entregar ese certificado antes de trabajar aquí. El simple hecho de firmar un documento de compromiso en el que rechaza este tipo de conductas puede ser disuasorio para personas que tengan estas tendencias», asegura Torres.

Desde la Diócesis de Plasencia, que fue la primera que hizo público ese protocolo, se confirma que ya ha sido entregado a los sacerdotes y que su aplicación es prioritaria en todos sus centros pastorales.

A ese objetivo contribuirán las reuniones en las que se convocará a los sacerdotes de cada diócesis para que conozcan las conclusiones del encuentro que reunió en Roma a los presidente de las conferencias episcopales de todo el mundo.