La devoción a la Virgen de Guadalupe

Las personas que llevan su nombre pueden celebrar su onomástica dos veces al año: el 8 de septiembre en España y el 12 de diciembre en México

GUADALUPE MUÑOZ ÁLVAREZAcadémica correspondiente de la Academia de Jurisprudencia y Legislación

En Extremadura y en muchas otras partes de España hay una gran devoción por la Virgen de Guadalupe que también existe en Méjico, donde se venera con entusiasmo. Son muchas las canciones que con profundo respeto cantan los niños destacando su cara morena. «Morenita la quiero, desde que supe, que morena es la Virgen de Guadalupe», «Tiene Guadalupe hermoso lo que no tiene Madrid, las ocho mujeres fuertes, arriba en el Camarín». En Méjico se adora a la 'Guadalupana', y todos conocen la bella canción que dice: «Desde el cielo una bella mañana, la Guadalupana bajo a Tepeyac».

Parece seguro que la imagen que se conoce fue tallada en madera de cedro del Líbano en el siglo XII y su cara morena y la del niño se incluyen en los catálogos de las Vírgenes Negras de la Europa Occidental.

En el año 1928 recibió el título de Reina de las Españas y Patrona de la evangelización del Nuevo Mundo porque Cristóbal Colón aceptó en su santuario el Decreto de los Reyes Católicos que le permitió emprender el viaje del descubrimiento.

A su regreso, lo primero que hizo el gran descubridor fue volver al monumento para agradecer a la Virgen su protección. El pasado año se celebró el 25 aniversario de la declaración de la Unesco: el Real Monasterio de la Virgen de Guadalupe, Patrimonio de la Humanidad. Está enclavado en el valles de las Villuercas-Ibores, muy cerca del Geoparque que contiene más de 40 lugares de gran interés geológico.

El pueblo que tiene el mismo nombre, Guadalupe, es limpio y tranquilo. Un lugar de encanto y un remanso de paz. Ha tenido el honor de que se le elija el pueblo más bello de nuestro país.

El Monasterio tiene gran valor arquitectónico, mezcla de estilos gótico, mudéjar, barroco y neoclásico. La Sacristía de la iglesia es una verdadera obra de arte. Se la ha llamado la pequeña Capilla Sixtina. En ella pueden contemplarse cuadros de Zurbarán y Lucas Jordán que deleitan a los visitantes. Recibe anualmente numerosos turistas y peregrinos.

El himno dedicado a ella es un modelo de grandeza. Se la denomina, Augusta Reina y su estrofa final es grandiosa: «Es nuestro mundo la tierra entera….». Y así es. Hay que recordar que los extremeños han sido siempre ciudadanos del mundo. Lo prueba el arrojo y decisión de los conquistadores, Pizarro, Cortés y otros tantos lugareños que se embarcaron con valentía a la conquista de un mundo desconocido, a buscar una nueva tierra sin saber cuál sería su destino. Un poema anónimo dice: «Dejaron a su gente, sus amigos y amores, se embarcaron en barcas precarias, a encontrar tierra extraña, el olor de otras flores, tal vez nuevos amores».

La Virgen se trasladó a Méjico apareciéndose al indio Juan Diego en el monte Tepeyac. Cuando el buen hombre relató la aparición con tanta fe, decidieron los vecinos construir una ermita en aquel lugar y el pueblo mejicano le profesa una inmensa devoción.

Pío XI la proclamó Patrona de todas las Américas y el papa Juan XXIII, Misionera del Nuevo Mundo. Muchos son los milagros que se cuentan y verdaderas curiosidades son los estudios que se han realizado por acreditados científicos sobre los ojos de la pintura de la Virgen Mejicana que se reflejan en la tela del cuadro en los que han advertido figuras de 12 personas. Al analizarlo con rayos infrarrojos, aparecen unas miniaturas de unos 7 milímetros y se ve con claridad que son personajes de la época, entre ellos dicen que se reconoce al Obispo de Ciudad de Méjico.

Sea o no creíble este hecho, lo que sí puede decirse es que las dos imágenes de la Virgen son muy veneradas. Se celebra la onomástica el 8 de septiembre en Extremadura y el 12 de diciembre en Méjico. De esta forma, las personas que tienen el privilegio de llevar este nombre pueden celebrarlo dos veces al año. Algunos europeos, poco instruidos, dicen que Guadalupe es un nombre de isla y es verdad. Esa pequeña tierra de las Antillas en el Caribe tomó este nombre afrancesado. Se llama isla de Guadoloupe, precisamente en recuerdo de la Patrona de Extremadura y de Méjico.