Al despacho sin salir de casa

Javier Domínguez Bayón trabaja desde su domicilio de Cáceres para una empresa que tiene su sede en Madrid. :: armando/
Javier Domínguez Bayón trabaja desde su domicilio de Cáceres para una empresa que tiene su sede en Madrid. :: armando

Dedicar el tiempo de los desplazamientos a la vida personal es uno de los rasgos positivos que destacan quienes tienen un teletrabajo

José M. Martín
JOSÉ M. MARTÍN

Desde Navalvillar de Pela por la EX-135 hasta enlazar con la carretera Nacional 430 para tomar posteriormente la autovía A-5 hasta Mérida. En total, según Google, 85,7 kilómetros para ir y otros tantos para volver. Durante los últimos once años, María Antonia Ramos ha hecho este recorrido cinco días a la semana. Esta trabajadora de la Consejería de Medio Ambiente, Rural, Políticas Agrarias y Territorio es una de las funcionarias que se han acogido a la posibilidad del teletrabajo.

Ella tomó la decisión de realizar la solicitud por la distancia que hay entre su domicilio habitual y su puesto de trabajo y porque considera que puede hacer un aprovechamiento más racional y eficiente de su tiempo. Precisamente, no tener que emplear parte del día en los desplazamientos es uno de los aspectos que destacan los expertos entre las ventajas que ofrece el teletrabajo, ya que favorece la conciliación familiar o permite dedicar tiempo a la actividad física, aficiones e, incluso, a la formación. «Ese ahorro de tiempo hace disminuir el estrés», según Miguel Ángel Cordero, psicólogo y director del Centro Ipseida de Cáceres.

Más información

Ramos no ha sido la única. En total, la Junta de Extremadura ha aprobado que 87 de sus funcionarios trabajen desde casa y todos ellos han recibido una formación previa para que puedan desarrollar sus funciones con eficacia.

La opción del teletrabajo no se planteó a todos los empleados públicos. Son necesarios una serie de requisitos y depende mucho del puesto que se ocupe y de las tareas diarias. «Soy economista y, en mi caso, apenas tengo contacto con el resto del personal a la hora de hacer mi trabajo, porque me dedico a recopilar información y elaborar informes», comenta Ramos, que al igual que los compañeros que están en su misma situación, tiene la obligación de acudir dos días a la semana a su puesto en Mérida. Ella ha elegido hacerlo los martes y los jueves, de forma que no pasen muchas jornadas sin ir a la oficina.

Esta medida es aplaudida por los especialistas en el mercado laboral, que consideran «interesante mantener la relación con los compañeros y el puesto de trabajo», expone Cordero. Y es que entre los inconvenientes del teletrabajo se detallan la desvinculación emocional de los trabajadores con la empresa y la pérdida del ambiente laboral, por lo que la programación de reuniones periódicas es una forma de mantener el contacto directo entre los empleados.

«Es bueno no perder el contacto y seguir acudiendo algunos días al puesto de trabajo»

«Es bueno no perder el contacto y seguir acudiendo algunos días al puesto de trabajo» Miguel Ángel Cordero | Psicólogo

También dos días a la semana acude a su puesto de trabajo Javier Domínguez. Él no es funcionario, trabaja por cuenta ajena para una empresa privada que tiene sede en Madrid y a la que presta servicio desde su domicilio de Cáceres como analista de negocio.

Al igual que en el caso de Ramos, la causa principal que motivó su decisión fue el tiempo que invertía en los desplazamientos cuando residía en la capital de España. A lo que se une lo poco que le gusta Madrid. «No soporto la ciudad, no tiene unas dimensiones humanas, son distancias que no se puedan abarcar y todo allí es muy precipitado», afirma.

Como tenía cierta relación familiar con la provincia de Cáceres, Domínguez optó por buscar trabajo en Extremadura. Encontró empleo en la capital cacereña y le transmitió a sus jefes la decisión de abandonar Madrid y, por tanto, la empresa. «Fueron los responsables de la compañía quienes me propusieron trabajar desde casa y acepté las condiciones», expone.

Marcos Giménez es autónomo y tiene su trabajo en casa.
Marcos Giménez es autónomo y tiene su trabajo en casa. / Arnelas

Antes de pensar en el teletrabajo como una opción, Domínguez trabajó durante un amplio periodo de tiempo para Gonvarri Steel Industries, firma que se dedica al tratamiento del acero para el sector del automóvil y que cuenta con fábricas en varios puntos de España. Esos años desempeñando su tarea en la sede de la empresa influyen en su situación actual. «Me dedico a hacer modelos de negocio y se puede hacer perfectamente desde casa, pero una vez que conoces el trabajo», admite este informático.

Por otro lado, que sus jefes conocieran su trayectoria también le favoreció a la hora de trasladar su puesto en la empresa a su casa. La dificultad para controlar el trabajo de los empleados es todavía una de las mayores reticencias que tienen los empresarios para apostar por el teletrabajo. Hay muchas tareas que no se pueden cuantificar, por lo que este método de organizar la plantilla requiere tener una amplia dosis de confianza en los trabajadores.

Las dudas de las empresas también vienen marcadas por el riesgo a la confidencialidad que supone tener empleados gestionando información desde diferentes lugares y conexiones. Los ciberataques son un peligro real al que se enfrentan las compañías, sobre todo las de gran tamaño.

Pese a ello, el teletrabajo también tiene sus ventajas para las empresas. La reducción del absentismo laboral, la retención del talento y la minimización de los conflictos entre la plantilla son los más evidentes. Poder acceder al teletrabajo se convierte en un atractivo más para aceptar una oferta laboral en puestos diseñados para personas que tienen una alta cualificación y que pueden optar a trabajos mejor remunerados en otras localizaciones.

Además, las compañías que no tienen a sus empleados trabajando físicamente en su sede pueden disponer de unas oficinas más pequeñas y optimizadas, lo que favorece el ahorro económico.

Adaptación

Una vez que se da el paso para trabajar desde casa, es necesario adaptar los horarios y el domicilio. La experiencia de Domínguez es extensa en este campo. Lleva más de 13 años trabajando desde su domicilio y reconoce que no ha sido sencillo. La disciplina es muy importante y no solo para iniciar la jornada laboral, también para aparcar el trabajo y disfrutar del tiempo libre.

«Al principio, cuando te dan estas facilidades te esfuerzas al máximo para no dar motivos a que alguien piense que al trabajar desde casa no haces tus tareas a la perfección», apunta. Por ello, incide en que cumple escrupulosamente con el horario de oficina en lo que se refiere al inicio de la jornada. «Lo cierto es que se acaba trabajando más horas que si estuvieras en la sede, apostilla.

En este sentido, los expertos recomiendan establecer un calendario y cumplirlo de manera estricta. «Solo se debe trabajar en los momentos previstos, porque no hacerlo impide reconectar con la vida familiar», en palabras de Cordero.

Toñy Ramos, funcionaria de la Junta, en el despacho habilitado en su casa en Navalvilar de Pela.
Toñy Ramos, funcionaria de la Junta, en el despacho habilitado en su casa en Navalvilar de Pela. / HOY

Poner el punto y final a la jornada fue uno de los aspectos que más le costó poner en práctica a Domínguez, que llegó a trabajar más de 15 horas seguidas en muchas ocasiones. «No era capaz de desconectar», añade.

Ramos también tendrá que pasar por ese proceso de aprendizaje. De momento, ha habilitado un 'minidespacho' en su domicilio y piensa en la posibilidad de fijarse un horario. «La intención es organizarme de la mejor forma posible y aprovechar el tiempo», comenta esta funcionaria que desde el 1 de octubre tiene una mayor flexibilidad para cumplir con su horario de trabajo.

Los empleados de la Junta de Extremadura que se incluyen en la modalidad de teletrabajo tienen que conectarse de manera remota su ordenador, que está en la sede de su consejería. De este modo, lo único que necesitan para trabajar desde casa es un ordenador y una buena conexión a Internet. «Es algo que hay en casi todos los domicilios, por lo que no me va a suponer un gasto mayor y si se elevan las facturas de agua y de luz, creo que lo compensaré con el ahorro en gasolina», certifica Ramos.

El beneficio medioambiental que se produce con el menor número de desplazamientos hasta los puestos de trabajo es otro de los factores que se deben sumar al apartado de los 'pros' del teletrabajo.

Por cuenta propia

Otro tipo de trabajadores que realizan sus tareas diarias desde su domicilio son los autónomos. En este caso suele haber otras motivaciones para elegir trabajar desde casa y pesa mucho el ahorro económico que supone no alquilar un local.

Su situación es diferente a la de los trabajadores por cuenta ajena, porque no dependen de ninguna empresa y trabajan directamente para sus clientes. En este grupo se encuentra Marcos Giménez, que es diseñador gráfico y lleva casi un año dado de alta como autónomo.

VENTAJAS E INCONVENIENTES

No desconectar
Cuesta separar la vida personal de la profesional y los expertos recomiendan fijar un horario.
Menor control
Es más difícil saber qué hacen los empleados y se favorece la desvinculación emocional de la empresa y la pérdida del ambiente laboral.
Ciberataques
Se pone en riesgo la confidencialidad al gestionar funciones desde varios lugares.
Aislamiento
Los trabajadores pueden llegar a sentirse solos y se reduce la posibilidad del aprendizaje por el contacto con los compañeros. Se aconseja dedicar el ocio a actividades en el exterior.
Ahorro de tiempo
Los trabajadores pueden invertir el tiempo de sus desplazamientos en sus aficiones y la conciliación familiar, lo que reduce el estrés.
Ahorro de dinero
Los empleados minimizan sus gastos en transporte y las empresas pueden optimizar sus oficinas.
Menor contaminación
La reducción de los desplazamientos influye en un beneficio medioambiental.
Más eficiencia
Los datos apuntan a que el teletrabajo disminuye el absentismo laboral y provoca que haya menos conflictos entre los empleados.

Por el momento no se plantea buscar otro espacio para ejercer sus tareas profesionales. «No tengo un lugar establecido, suelo usar todo mi domicilio, aunque una habitación la dedico a la maquinaria», señala. Igualmente, destaca la comodidad de tener unidos su domicilio y su lugar de trabajo y la ventaja de no sentir la presión de un horario, aunque sí trata de tener un control del tiempo que dedica a su empresa.

Para Giménez, ser capaz de separar mentalmente lo personal de lo laboral es fundamental y observa un inconveniente a la hora de desconectar. «Trabajando en casa, lo que sí intento es dedicar mi tiempo libre a salir a la calle», detalla.

Una decisión que apoya Cordero. «Es recomendable que el ocio se planifique en el exterior, porque es importante socializar y tener relación con la gente», considera este psicólogo. El aislamiento y que los trabajadores se sientan solos se relaciona entre los problemas que puede generar el teletrabajo, así como la reducción del aprendizaje que se genera gracias al contacto con los compañeros .

Cada caso es distinto

En cualquier caso, no se puede generalizar sobre la conveniencia o no de trasladar el puesto de trabajo al domicilio y habría que diferenciar entre las personas que viven solas, en pareja o que tienen hijos. «Del mismo modo que, a la hora de valorar las recomendaciones, no es lo mismo vivir en una ciudad del tamaño de las extremeñas o como Madrid», añade Cordero, que sí entiende el teletrabajo como una opción interesante.

Lo mismo opina Domínguez, que reconoce que le costaría mucho adaptarse a una jornada laboral en una oficina y que, desde luego, no contempla volver a su situación anterior. «Ni muerto vuelvo a Madrid», bromea cuando se le pregunta por esa posibilidad.

 

Fotos

Vídeos